Autor: admin4583

  • Curso 2018-2019 AURRERAAAAA

    Familia! Zer moduz? Espero que hayáis disfrutado de unas magníficas vacaciones. Por mi parte el verano ha pasado volando, pero lo he disfrutado muchísimo, cada escapada con Ekhi ha sido un lujazo que me ha permitido recargar pilas (también gastar otras como las de la paciencia 😛 ), eso sí ha molado mucho poder desconectar de todo.

    Con la llegada del mes de Septiembre aquí estoy para traeros más talleres y cursos. En unas semanitas os anunciaré novedades y una sorpresillas que os tengo preparada. 🙂

    De momento aquí os adjunto los talleres de las próximas semanas. Este mes de Septiembre para casi todas las sesiones hemos agotado las plazas y he abierto lista de espera en varios talleres asique si no quieres quedarte sin tu hueco HAZ TU RESERVA yaaaaaaaaa.

    Comienzo Curso de Masaje Infantil. El curso consta de 5 sesiones de hora y media cada una donde aprenderéis los pasos para realizar el masaje a vuestrxs bebés y hablaremos sobre diversas temáticas relacionadas con la maternidad/paternidad.
     * 25 Octubre jueves 18:00 Kaboo Bilbao.

    MASAJE INFANTIL 25oct 1800.jpg

    Iniciación al porteo seguro.

    Hablaremos sobre las necesidades básicas de lxs bebés, veremos la importancia de un porteo seguro y conoceremos diferentes tipos de portabebés, además podréis probarlos.

    * 24 Septiembre lunes 18:00, Kaboo Bilbao.

    * 10 Octubre miércoles 16:30, Kaboo Bilbao.

    Sueño e higiene infantil.

    Hablaremos sobre las diferentes fases del sueño, veremos las diversas maneras en las que podemos dormir con nuetsrxs bebés y hablaremos sobre el kit básico de limpieza de un/a recién nacidx.

    * 19 Septiembre miércoles 18:30, Kaboo Bilbao. Sólo queda una plaza.

    KABOO SUEÑO 19 setp 1830.jpg

    Movimiento libre y estimulación temprana.

    Conoceremos en qué se basa el movimiento libre, hablaremos sobre la estimulación temprana, los hitos del desarrollo, el respeto a los ritmos vitales de cada persona…

    * 26 Septiembre miércoles 18:30, Kaboo, Bilbao. PLAZAS AGOTADAS.

    Próxima sesión: 24 Octubre

    KABOO MOVIMIENTO 24oct1700

    Alimentación complementaria autorregulada (BLW). Veremos en qué consiste la introducción de alimentos nuevos en la dieta de lxs más peques. Desmontaremos falsas creencias sobre la alimentación infantil y hablaremos sobre tus miedos y dudas sobre este tema

    * 3 Octubre miércoles 17:00 Kaboo, Artekale 14 (Bilbo)

    KABOO BLW 3oct1700.jpg

    10 de Octubre miércoles 18:30 Kaboo Bilbao. Desmontando mitos de la lactancia. Hablaremos sobre diferentes creencias erróneas acerca de la lactancia materna. Conoceremos algunos aspectos clave a la hora de dar el pecho y podrás consultar tus preguntas. GRATUITA 

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    19 Septiembre miércoles 17:00 Kaboo Bilbao. Tu parto, su nacimiento, VUESTRO momento. Hablaremos sobre los miedos al parto, sobre los mitos y creencias sobre este y veremos qué es verdaderamente importante el día del nacimiento de tu bebé. GRATUITA. PLAZAS AGOTADAS. Próxima sesión 17 de Octubre.

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    26 Septiembre miércoles 17:00 Kaboo Bilbao. Conociendo el mundo de los pañales de tela. Hablaremos sobre los pañales de tela, sistemas y tipos, materiales, cómo lavarlos, almacenaje… GRATUITA. ¡Sólo queda una plaza!

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    3 Octubre miércoles 18:30 Kaboo Bilbao. ¿Después del parto qué? Hablaremos sobre el postparto inmediato, sobre esa encruzijada entre creencias e instinto, y daremos unas pinceladas a lo que hablamos en las sesiones de Sembrar desde dentro. GRATUITA.

    KABOO DESPUES DEL PARTO QUE 3oct1830.jpg

    Las sesiones de Sembrar desde dentro tienen un coste de 15€/persona y 25€/familia. El resto de sesiones (parto, lactancia y pañales de tela) son gratuitas. El curso de Masaje Infantil tiene un coste de 95€/persona y 100€/pareja. Les bebés y les niñes son BIENVENIDES y tienen la entrada gratuita a todas las actividades. 😀

    No esperes más y HAZ YA TU RESERVA. Las plazas vuelaaaaaaaaaaan.

  • #12meses12madres Ser amatxu y además vivir el aula desde dentro…

    Agosto… veranito… pero en este 12 meses 12 madres no hay vacaciones que valgan, asique aquí os traigo a otra amatxu dispuesta a contarnos algo sobre su maternidad. Itzi es una de esas persoans que la vida me puso en el camino, nos conocimos hace ya un par de años (o tres, no recuerdo bien cuándo fue la fecha exacta), en el grupo de crianza del Merkatua en Portugalete. Yo sentía una necesidad increíble de criar en tribu y como en Portu no tenía mucha red de amistades con txikis, decidí crear un grupo de crianza en un espacio de la noble villa jarrillera. 🙂 Itzi es una de esas personas que a medida que la he ido conociendo, me gusta más y más, por lo que me mola compartir tiempo con ella. Debo confesar que al comienzo no hubo fuegos artificiales al vernos ni nada por el estilo, de hecho recuerdo que una amiga suya me la había «vendido» como que era una tía de la leche y pensé «pues no es para tanto», las primeras impresiones a veces engañan…jajaja. Eso si, el tiempo le ha dado la razón a Esther y he podido descubrir que Itzi es una mujer muy potente, con las ideas claras, sin pelos en la lengua, que apuesta por una crianza respetuosa y consciente, con ganas de crecer como persona… Vamos una artista. 🙂 Además de que ambas somos amatxus compartimos nuestra pasión por les txikis. Ella sigue dentro del sistema educativo y lo que hoy viene a contarnos es un poco esa mezcla que siente después de haber sido madre al volver al aula con sus alumnes. Os dejo con ella. 🙂

     

    Comenzaré por presentarme, soy Itziar, amatxu de una peque de cinco años y educadora infantil desde hace casi veinte. Mi ámbito de trabajo es el primer ciclo de educación infantil (0-3 años) y actualmente estoy en activo en un centro en Cantabria.

    Cuando Ene me planteo escribir para su blog, lo primero que la dije fue; “¿¡yo!? Si mi maternidad no tiene nada de relevante…” Ella enseguida me espetó “noooooooo” y me compartió  tres o cuatro cosas que me dejaron pensando… Así que sí, me anime y aquí estoy. Podría escribir sobre varios frentes que tengo abiertos dentro de mi maternidad, pero finalmente pensé que podía aportar algo más desde mi mundo de educadora infantil/madre.

    Antes de ser madre mi vida era mi trabajo, con la llegada de la peque paso a un segundo plano (que conste que en su día jamás pensé que esto podría pasar, era pelín adicta al curro) y ahora… pues no tengo muy claro qué lugar ocupa, sinceramente hablando mal y pronto, últimamente el sistema educativo me repatea bastante.

    Cuando comencé a trabajar, con 20 años, era una educadora más dentro de un sistema anticuado, donde la primera infancia no era tenida en cuenta. Después empecé a ver otras formas, otras miradas… y fui modificando mi manera hacer y sentir.  Al llegar mi peque, ¡¡¡BUUMM!!! Ahí vino el porrazo máximo, para entonces tenía algo de formación en pedagogías activas, pero el cambio grande llegó con mi maternidad.

    Soy consciente de que voy a tirar piedras sobre mi propio tejado, pero ahora mismo este es mi sentir. Quiero aprovechar estas líneas para dejar claro que los niños y las niñas de 0-3 años, hasta los 6 tampoco estaría demás pero sobre todo en esta primera infancia, donde mejor están es en sus casas, cuidados y mirados por sus padres-madres. Ni las escuelas infantiles, ni las aulas de 2 años, son necesarios para ellos y ellas (salvo en casos muy excepcionales). Estoy cansada de oír frases del tipo:  ”Con lo bien que están en el cole socializando”, “en la escuela aprenden un montón de cosas”, “anda sácale ya de tus faldas, que les niñes deben estar con otres niñes” “que se acostumbre, que llorar no es malo” … ¡¡¡¿¿¿PERDOOOON???!!! La socialización no se establece en estas edades, además no hay nada curricular que un niño o una niña deba aprender entre cuatro paredes. La calle, la vida cotidiana y el día a día junto a sus seres queridos es lo que realmente les da ese aprendizaje acompañado de amor, muuuucho amor.

    Escolarización Itzi

    Con este post no vengo a criticar, a las familias que optan por la escolarización temprana, sería incoherente porque yo lo hice (también os digo que no lo volvería a hacer). Lo que sí que quiero criticar es el sistema educativo y la falta de interés de parte del profesorado. Estar entre 18-20 niñes dentro de un espacio artificial es anti natura, en estas edades las conductas son primarias, con lo cual, todes aprenden de sus iguales conductas primarias (véase, morder, pegar…), no saben compartir, no tienen por qué hacerlo, pero les obligamos a ello. Usan pañales, pero hay profesionales que se niegan a cambiarlos y fuerzan un proceso que es puramente madurativo y por mucho que nos empeñemos llegará cuando tenga que llegar.

    Muchas de estas cosas sí las tenía claras antes de ser amatxu, pero hay otras que se despertaron en mí después. Ahora me cuestiono seriamente la falta de formación que tenemos en cuestiones de CRIANZA.

    – ¿Qué es el apego?

    – ¿Qué es la lactancia materna?

    – ¿Qué es el colecho?

    – ¿Qué es la alimentación autorregulada?

    – ¿Qué es el movimiento libre?

    – ¿Qué es el porteo?

    – ¿Cómo se da el control de esfínteres?

    Estas cuestiones son verdaderamente importantes y muches profesionales de esta etapa no tenemos ni pajolera idea. Sabiendo de estas cuestiones entenderemos a cada peque y a cada familia. Elles necesitan apoyo y asesoramiento y desde los colegios damos pautas aberrantes. Estamos para ayudar, no para hundir y minar.

    Así que, desde aquí, no sé cuántos profesionales de la educación leerán este post, pero por mi parte os animo a investigar, tirar del hilo, buscar profesionales formados en estos temas. Lo curricular no vale de nada si no atendemos lo más importante, debemos complementar la crianza, debemos aliarnos con las familias, no verlas como enemigas, que entren en el espacio, que compartan, que aprendan de nuestro hacer y viceversa, nosotres aprendemos de elles. Nuestra labor es complementaria, lo contrario solo genera desconfianza y malentendidos.

    Por mi parte sigo trabajándome, porque este es un camino largo, las teorías son importantes, pero hay muchas capas que quitar, creencias que desmontar y cuestiones por desaprender. Esa también es nuestra labor, sanar, para poder dar lo mejor de una, en la crianza y en el aula.

    OPEN MIND compañeros/as, y familias luchar por vuestros derechos, que son vuestros.

     

     

     

     

     

  • Si quiere llover que llueva

    ¿Te pasa que hay canciones que expresan tu sentir a la perfección? A mí me pasa en infinidad de ocasiones. Lo que más me gusta es cómo esto sucede de manera casi mágica y la vida es quien pone en mi camino esa canción en el momento justo; suena en la radio del coche, me la manda una amiga, la oigo al entrar en un bar…

    Esta última temporada son las canciones de Bebe las que encajan con mi sentir, RESPIRAR (“respirar para sentir que estoy viva y puedo respirar sin ti…”), GANAMOS (“juntos hicimos cosas hermosas, lo mejor es él y tenemos que enseñarle aún muchas cosas…lo que tuvimos fue de una intensidad que pocos pueden comprender y aunque ya no dormirás junto a mí, te doy las gracias mi vida, porque mi vida siempre tendrá parte de ti…”) y la que desde anoche he escuchado como cien mil veces: QUE LLUEVA.

    Dice así: “Hoy llueve con frecuencia y a ratitos sale el sol, antes era así cómo estaba mi corazón. Ahora desayuno con tostadas y tu amor y sus piececitos bailando por el salón. Y si quiere llover que llueva y nos coja a dónde quiera, yo no pienso volver a ser la de antes.”

    Ayer en Bilbo hacía un calor de muerte y hoy está el día muy gris incluso ha habido ratitos en los que ha chispeado. Así es como entiendo la vida y en concreto la maternidad. Un camino con nubes y claros… días de mucho sol con 40 grados y días en los que te toca volver a sacar el jersey y ponerte el pañuelo al cuello para que no se te congelen las orejillas… 😛

    Hay una frase que dice Tzaitel que me encanta “con cada nacimiento se produce una muerte en la madre”. Y yo cada día lo veo más y más. Nos venden la pantomima que después de dar a luz tenemos que “seguir siendo las mismas” y ¡¡¡eso es imposible!!! Porque a cada día que pasa vamos creciendo como personas y aprendiendo cosas nuevas (ya dice el refrán que no te acostaras sin aprender nada nuevo…jejeje). Seguir siendo las mismas después de vivir un embarazo, de que nuestro cuerpo se abra para dar a luz a ese/a bebé… tras vivir una experiencia tan potente no cambiar es cuanto menos complicado…

    Unas estrofas después Bebe canta: “He tirado la mitad de mi casa a un contenedor, ahora mis sonrisas llegan mucho antes que yo, a cualquier lugar donde vaya mi corazón. He puesto del derecho lo que estaba del revés, quiero aprender de nuevo todo lo que ya olvidé. Ahora estoy dispuesta a verlo todo de color, con muchas cosas menos cabe todo lo mejor. Ya no me queda hueco al pasado digo adiós, ahora se ha instalado en esta casa la ilusión.”

    Como he comentado en otras ocasiones en otros posts, el comienzo de la maternidad es algo muuuuuuuy intenso. Sin duda alguna INTENSIDAD es la palabra que para mí mejor define esos primeros meses. Con el tiempo nos toca poner del derecho lo que está del revés, volver a situarnos, salir del caos, de la falta de horario (esto de comer o ducharte a las 17:00 de la tarde durante una época vale, pero que sea así para siempre tiene que ser una locura…), volver a hacer cosas que te gustan más allá de ser amatxu, salir de ese “modo bebé” en el que nos metemos durante 24horas 7 días a la semana. Tengo claro que no hay una fecha exacta para esto, hay mujeres que desde el primer mes ya disfrutan saliendo a cenar sin sus bebés, otras que no quieren volver a trabajar y se piden excedencia hasta que sienten que es un buen momento para reincorporarse al mundo laboral, otras que nos reinventamos y cambiamos de tercio completamente…

    Lo que tengo claro es que la clave es hacer aquello que sentimos, por eso mi lema de Ene amatxo es “Sembrar desde dentro”, porque NADIE mejor que tú sabe cuándo es el momento de hacer algo.

    Quiero terminar estas líneas recordándome, si recordándome a mí misma has leído bien. Muchas veces me decís mis palabras resuenan en vosotras, y me encanta pero debo confesar que cuando escribo lo hago para mí, porque me ayuda a poner palabras a aquello que necesito sacar, poner voz a aquello que se intenta callar… Pues eso que quiero recordarme que la vida es de las valientes, que nadar a contracorriente no es sencillo pero merece la pena y que haber despertado del letargo ha sido un verdadero shock pero que el aprendizaje obtenido es bestial. Asique por todo ello es momento de SABOREAR cada minuto.

    En el último post comentaba cómo me olvidé de mi… y es vital recordar que nosotras también tenemos necesidades. Que no podemos darnos y darnos y darnos porque es un desgaste brutal. Hoy una amatxu ha compartido que de tanto darse a su hija llega un momento en el que se siente VACIA, esa palabra se me ha quedado grabada, porque es exactamente lo que yo he sentido en infinidad de ocasiones. Asique por ello, si quiere llover que llueva, saldremos a la calle con las katiuskas a saltar en los charcos, si sale el sol pues nos despelotamos y listo. FLUIR con lo que venga, SOLTAR aquello que nos ahoga y SANAR esas heridas que reafloran durante el puerperio. Sin duda alguna la maternidad es una oportunidad bestial para CONECTAR contigo misma, con tus luces y con tus sombras, con la bebé/niña que fuiste (y que sigue estando dentro de ti). Vayamos a por ello porque como dice esta canción: “Si no arriesgas no ganas y mueres en la espera, escupe el trozo de manzana que te hizo dormir, LA VIDA ES PARA TIIIIIIIIIIIIIIIII”

  • Me olvidé de mí… y estoy reconstruyéndome

    Me olvidé de mí por primera vez en el hospital, cuando Ekhi tenía tan sólo un día de vida. Nos trajeron la comida y al de dos horas pasaron a recogerla, la auxiliar cuando vino me dijo: “¡pero si no has comido nada!” Mi respuesta fue: “no he tenido tiempo ha estado todo el rato en la teta” y ella me pregunto “¿ha estado dos horas en la teta?” Le respondí que sí. Supongo que vería mi cara de agobio/cansancio ante su tono de reprimenda y cambió su discurso por uno más amable diciendo: “Para cuidarle, te tienes que cuidar tú. Si quieres que él se alimente bien, primero te tienes que alimentar tú. Asique es importante que comas, que busques la manera de hacerlo, que le cojan otras personas o lo que sea, pero tienes que comer.” En aquel momento no le di ninguna importancia a aquel hecho, estas semanas viene a mi mente constantemente…

    Me olvidé de mí, cuando no quise soltar a Ekhi ni para cagar tranquila, cuando comía con una mano haciendo malabares mientras le tenía en la teta, cuando prefería retrasar la ducha a otro momento por no oírle llorar…

    Me olvidé de mí cuando dejé de hacer deporte, cuando no asistí a aquel concierto del que ya teníamos las entradas, o cuando no hice otras cosas que me gustaban por no estar “mucho tiempo” separada del peque.

    Me olvidé de mí cuando por la noche Gorka se levantaba para estar con Ekhi pero éste no dejaba de llorar y terminaba levantándome yo.

    Me olvidé de mí cada vez que recibía algún mensaje/llamada con “Ekhi quiere teta” y salía disparada en su busca.

    Me olvidé de mí al pensar única y exclusivamente en lo que Ekhi necesitaba y no contar con lo que el resto necesitábamos.

    Me olvidé de mí en tantos y tantos momentos…

    Sin embargo lo bueno de la vida es que hay opción de cambiar, y yo estoy empezando a “recordarme” en vez de olvidarme. 😉

    Hay un post de Nohemí Hervada que me encanta (lo puedes leer aquí), donde habla de la importancia del AUTOCUIDADO. Para ello utiliza un ejemplo que me parece brutal, como es el uso de la mascarilla de oxígeno de un avión. Resumiéndolo mucho, radica en la importancia de que en caso de accidente primero te pongas tú la mascarilla de oxígeno y después se la pongas a tu bebé/niñe. Esto es tan sencillo de entender como que si se la pones a él/ella primero y a ti no te da tiempo de ponértela puedes morir y entonces si que no puedes cuidar a esa criatura más.

    ¿Qué nos pasa mucho a las madres (hablo en plural porque lo veo día sí y día también en los talleres que imparto)? Que nos cuesta SOLTAR. Queremos tenerlo todo controlado, dar siempre “lo mejor” a nuestras crías, ser la madre “ideal”… y nos olvidamos constantemente de que “lo mejor” somos nosotras y que ese “ideal” es que seamos felices para transmitirles ese bienestar. Si nosotras estamos enfadas, cansadas, malhumoradas, frustradas… se lo estaremos transmitiendo. Y ya no sólo eso, si les enseñamos que para que elles estén bien nosotras estamos mal, les estamos enseñando que no es importante cuidar de las necesidades de una misma, que lo del resto siempre está por delante.

    Entiendo que cada etapa es diferente y que todo tiene su momento, no es lo mismo un/ bebé de un mes, tres o siete que un/a niñe de 4, 6 o 10 años. Por eso es importante tener en cuenta el proceso evolutivo de cada persona, no hay dos criaturas iguales, ni dos madres iguales. De hecho muchas mujeres comparten que cuando un/a segunde hije llega a tu vida ya no eres la madre que fuiste la primera vez.

    Recuerdo cuando Ekhi tenía meses que mucha gente me decía aquello de “sal, haz otras cosas sin el txiki”, pero a mí no me apetecía y por eso mismo no las hacía, simplemente fluía con lo que mi cuerpo me pedía que era estar con mi cría. También recuerdo como esto comenzó a cambiar alrededor de los dos años.  Por aquel entonces yo ya no necesitaba estar tanto con él y comenzaba a ver “fuera de la cueva”, me volvía apetecer hacer otras cosas más allá de ser madre. Además en este fase Ekhi solía quedarse más tiempo tranquilo sin mí, las tomas de la teta eran mucho más espaciadas… Durante este tercer año, lo que he hecho ha sido volver a poner la mirada en mí. ¿Quién soy? ¿Qué hago con mi vida? ¿Qué necesita esa mujer que está en el espejo? ¿Qué me apetece hacer en mi día a día? Volver a coger la brújula y marcar el camino que quiero seguir, seguramente no será el mismo que el de dentro de un año, ahí radica lo bonito de la vida que podemos cambiar el rumbo cuando lo decidamos. Lo que tengo claro es que no quiero seguir por el camino que he llevado hasta ahora. No me arrepiento de lo vivido ni mucho menos, de hecho estoy orgullosa de cada paso dado, pero simplemente mis pies están cansados de pisar tierra, asique voy a darme un paseíto por la arena, las rocas, la hierba, el barro… quién sabe qué camino me espera…

    Comenzaba este post hablando sobre cómo me olvidé de mí, porque así es, o por lo menos esa es mi vivencia de este tiempo. No lo escribo a modo de víctima ni mucho menos, simplemente es mi sentir. Lo que quiero poner en valor con estas líneas es que cada persona tenemos nuestros ritmos y necesidades y es vital respetarlos todos. Lo que no podemos hacer es que para cubrir las necesidades de les bebés, les madres/padres nos olvidemos de nosotres, y tampoco lo contrario, para que una madre o padre tengan sus necesidades cubiertas se olviden de las del/la bebé/niñe. Intentar conseguir un equilibrio es lo interesante de todo esto. ¿Cómo hacerlo? Ahí entra en juego cada familia. Tengo claro que no hay recetas mágicas ni rutas concretas. En mi caso ha sido ahora con casi 4 años de Ekhi y por diversas circunstancias de la vida cuando he decidido soltar amarras. ¿Por qué lo hago? Para que Ekhi vea que su amatxu también se cuida, que está descansada y que cuando estoy con él lo hago gustosamente, no agobiada y agotada como estos últimos meses. Lo hago porque su aita también tiene un papel clave en la crianza de Ekhi y es un pilar fundamental que tiene que tener cabida en esta ecuación, además de vivir la diada mamá-bebé es bueno que vivan su diada papá-niñe. Y sobre todo lo hago por mí, porque me lo merezco, porque sólo se vive una vez y la vida es para disfrutarla no para estar en modo supervivencia constantemente.

    Estas líneas las escribo con el objetivo de recordarme que SOY IMPORTANTE, que mis necesidades también cuentan, que necesito descansar (hoy he dormido 6 horas seguidas sin Ekhi y estoy como si me hubiese tomado 20 cafés, tengo energía a desbordar, el agotamiento acumulado era mucho…) y sobretodo que PARA CUIDAR HAY QUE CUIDARSE. Porque no hay mejores ni peores madres, simplemente tenemos que centrarnos en ser la mejor versión de nosotras mismas. Vamos allá, sigamos construyendo. 🙂

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  • #12meses12madres No hay dos embarazos iguales

    Salimos de la primavera y ¡¡¡llega el veranito!!! El sol va dejandose ver cada vez más por estas tierras…. ¡¡¡por fiiiiin!!! 🙂 En el post de hoy se habla de estar junto al fuego, de cómo durante el embarazo hay momentos en los que necesitamos estar con nosotras mismas, mirar hacia adentro, escucharnos, permitirnos sentir lo que viene…

    Tengo el placer de presentaros a Tzaitel, fuimos compañeras en la formación de Asesoras Continuum y a día de hoy somos comadres y buenas amigas. Tzai es una de esas personas que la vida te pone en el camino y que luego tu elijes que se quede en ella. Para mi es un ejemplo claro de lo que es una muejr empoderada, tiene claro lo que quiere y lo que no y es capaz de hacertelo saber sin ningún tapujo. Quizás sea esto lo que me enamora de ella que no hay medias tintas, así son las cosas y así se las hemos contado…jejeje. Además de ser una súper amatxu, es una gran profesional y está detrás del proyecto Kridam, si no lo conocéis os invito a que pinchéis en este enlace: https://www.kridam.com/ No me enrollo más y os dejo con ella y su relato sobre este segundo embarazo, estoy segura que lo vais a disfrutar. 🙂

     

    «Este es mi segundo embarazo, el primero fue en el 2014, y con esta nueva maternidad me ha quedado claro que es cierta esa teoría de que no hay dos embarazos iguales.

    La verdad es que es lógico, nada es igual dos veces, el cuerpo cambia, la situación cambia, tú cambias, la vida es un cambio constante señoras y señores…. ¡¡¡Y el embarazo es VIDA!!!

    Siempre he dicho y diré que en cada parto muere una mujer para nacer otra, en mi caso, aquella mujer murió en la concepción. Mi primer  embarazo  trajo tantos cambios que pensé que en este serían menos, pero esta segunda criatura trae más cambios de los que yo creía. Nada (o casi nada) está siendo igual al embarazo anterior.

    Durante tres meses he dicho que no a más comida que en toda mi vida y aún sigo haciéndolo. Esto la otra vez no pasó…bueno esto no me ha pasado nunca…jejeje.

    En mi primer embarazo recuerdo llorar a escondidas sin saber por qué, simplemente lloraba. Recuerdo tener miedo a quedarme viuda y sentirme sola. Recuerdo sentarme al fuego bajo y coser porque no me apetecía hacer nada más. Recuerdo disfrutar de la soledad. Interpretaba todo aquello como algo negativo y siempre tenía excusas: muchas horas de trabajo cara al público, añorar mi vida de cabra montesa, tener miedo al futuro… Pero a la vez me sentía feliz, con fuerza, con ganas de vivir, ganas de disfrutar mi nueva vida… YO ERA VIDA.

    Ahora no lloro a escondidas pero tengo una mala hostia que no me aguanto ni yo. No tengo miedo a quedarme viuda (pero te aseguro marido que como oses a ello te saco de entre los muertos y te monto una retahíla 😛 ). Esta vez no tengo nada para coser pero mi culo junto al fuego es el mejor lugar del mundo para ver pasar las horas. Y sobre todo no pongo justificaciones por sentirme así (o no las he encontrado) y eso me cabrea. Pero sé que cualquier sentimiento que tenga es señal de que estoy viva, se que hablar de esto y no guardármelo me ayuda, sé que contarlo ayuda a las personas de mi alrededor a convivir conmigo, pero reconozco que aún y con todo me jode sentirme así. Todavía no he sido capaz de darle la vuelta a esto y es algo que me raya, aunque he de reconocer que cada día que pasa me siento mejor. (Este sentimiento empezó a cambiar en la semana 15 de embarazo más o menos).

    A veces se me olvida que estoy embarazada. Recuerdo oír esto a otras mujeres y pensar «¡venga ya!» pero es cierto, paso tantas horas con mi hija mayor que a veces se me olvida que llevo otro ser 24h dentro de mí. Viví mi primer embarazo como he vivido toda mi vida, haciendo comparaciones con los animales y riéndome junto a mi pareja diciendo «¿con la de cachorros que hemos criado no vamos a criar a uno más?». La verdad que nos ha salido muy buena esta cachorra… jajaja.

    A día de hoy tengo tanta información en la cabeza que a ratos no sé parar de pensar. Siempre digo que la información es la única herramienta que tenemos y no nos pueden quitar, he luchado por ella, mi trabajo y mi forma de vivir hoy día es transmitir esa información a otras personas. Pero joder reconozco que todo lo que sé hace que en algunos momentos no pueda  me deja vivir con esa onda “happy flower” mía.

    La información es poder y me siento poderosa ante este embarazo, parto y postparto, pero a veces me siento ignorante porque veo que quiero saber más, también hay veces que me siento impotente ante este mundo que trata a las mujeres embarazadas con tanto paternalismo y violencia, a veces me gustaría volver a ser aquella loca que todo lo comparaba con las yeguas pero sólo a veces.

    Creo que el recuerdo que mejor guardo de aquellos meses fue el día que entré a una clase de yoga para embarazadas. Me quedé perpleja, flipada, pegada, alucinada, no sé cómo describirlo pero fue la hostia. Aquel día descubrí la energía femenina, la sentí por primera vez y fue increíble. Siempre estaré agradecida de Arantza Sabando por aquellas clases. Ahora vivo con esa energía, fluyo con esa energía, aquel embarazo me hizo sentirme mujer y este creo que está creando raíces más profundas.

    En mi primer embarazo sólo tenía a mi cuñada (que también estaba embarazada) y mi amiga Maider para hablar del tema, menos mal que las tuve a ellas la verdad, pero a la vez pienso que no necesitaba a nadie más. Ahora tengo un séquito de mujeres para hablar del embarazo y la maternidad. Mujeres con puntos con vista diferentes, con diferentes miedos, con información, mujeres dispuestas a oír, mujeres con ganas de hablar. MUJERES.

    Ya he dicho lo que pensábamos Marido y yo de esto que nos venía encima hace 4 años. Ahora resulta que ambos queremos información, que ambos tenemos información, que ambos queremos hacer cosas de otra manera, que ambos hablamos más del tema, que ambos hemos evolucionado. Volvemos a compartir camino, es un camino diferente al que cogimos hace 4 años pero el origen es el mismo, somos mamíferos.

    Antes, mi tiempo era mío y lo compartía con quien me daba la gana. Ahora mi tiempo es mío y de mi hija, esto muchas veces agota. Peroooo ahora tengo experiencia como madre, ahora tengo una pequeña maestra que me guía por caminos en los que he aprendido mucho y he olvidado más, ahora tengo un motivo por el que explicar lo que siento para que convivir conmigo sea más sencillo, ahora quiero plantearme más dudas… y resulta que ahora me doy cuenta de que tener no tengo nada más que obligaciones porque ella no me pertenece. En definitiva creo que cuantos más embarazos tenga más diferencias encontraré.

    Ya que has llegado aquí te voy a dar un consejo a pesar de no habérmelo pedido: disfruta de cada sentimiento, de cada minuto, de todo lo que pase en estos meses, permítete sentirte como te sientes. Y recuerda LA VIDA SON CAMBIOS Y EL EMBARAZO ES VIDA.

    Tzaitel

  • Fiestas y porteo (que no poteo 😛 )

    GORA SAN FERMIN! GORAAAAAAAAAAA! Si… ya sé que ayer fue el pobre de mí y con él llegó el fin de fiesta en tierras pamplonicas, pero este año no quiero dejar pasar la oportunidad para hablaros sobre cómo vivimos los San Fermines (y las fiestas en general) en nuestra familia.

    Antes que nada, quiero decir que soy una enamorada de San Fermin, no sé qué tiene Navarra que me engancha, Iruña me parece un lugar brutal para vivir y sus fiestas son algo que todo el mundo debería experimentar por lo menos una vez en la vida. ¿Por qué digo esto? Porque San Fermin es algo indescriptible, hay que conocerlo en vivo y en directo para saber lo que es. Recuerdo un artículo periodístico de hace unos años que decía que San Fermin era “toros y tetas”, para mí San Fermin es muuuuuuuuuucho más que todo eso. San Fermin es alegría, tradición, es música, sonrisas, es ver cómo bailan los gigantes, correr con los kilikis, alucinar con el torico de fuego, disfrutar de los artistas callejeros, es almorzar huevos con txistorra, unirte a la charanga de una peña y disfrutar de las canciones, saborear una croqueta del zaldiko maldiko, bailar euskal dantzak en la Plaza del Castillo… Todo esto y mucho más es posible hacerlo en “formato niñes”. Porque nos venden que San Fermin es juerga nocturna y despiporre (que también, una de las cosas que tenía claras que haría en cuanto cumpliera 18 años era ir a San Fermin y así fue, recuerdo aquella primera noche de fiesta como si fuera ayer, fue inolvidable, pero eso da para otro post y no sobre maternidad…jajaja).

    Algo que me chifla de estas fiestas es el ambiente que hay, el hecho de que todo el mundo vaya vestido de blanco me gusta mucho, porque llena cada rincón con un toque especial. Hay gente por todos los lados, lo cual es positivo porque hay fiesta por doquier, pero al mismo tiempo hay ocasiones en las que se crean aglomeraciones y lo único que puedes hacer es RESPIRAR y “dejarte llevar por la marea”. 😛

    Os decía al comienzo de este post, que hoy os iba hablar sobre cómo vivimos las fiestas en nuestra familia. Algo CLAVE (en fiestas y siempre…jejeje) son los PORTABEBÉS. Quienes habéis asistido a mis talleres ya sabéis que hemos pasado estos casi 4 años sin carro (menos al comienzo que como nos lo compramos, pues  sacábamos al carro de paseo. Digo esto porque Ekhi terminaba día sí y día también en la mochila y el carro iba vacio por la calle, con lo que con el tiempo terminamos vendiéndolo y simplemente salíamos a la calle porteándole), con lo cual en nuestra vida los portabebés han cobrado especial importancia. ¿Qué es lo que pasa en fiestas? Pues que los estímulos se multiplican, los nervios a lo desconocido también, hay mucho ruido, la muchedumbre, aumenta el cansancio del txiki… Y para todos estos momentos, el poder llevar a Ekhi encima sin yo tener que destrozarme los brazos me parece lo más.

    Hay muchísimos motivos por los que portear en fiestas mola, para mí personalmente ¡¡¡mola mucho!!! Podría hacer una lista eterna, pero hoy me centraré en tres aspectos sobre por qué me gusta portear en fiestas.

    La primera de todas es vital, veo que Ekhi va más tranquilo. En un portabebés él se siente seguro porque está en nuestros brazos, incluso si va en la espalda, esto también ocurre porque está en contacto con nosotros y nos siente cerca. El finde pasado, mientras recorríamos las calles de Iruña Ekhi iba caminando, pero si pasábamos por calles con demasiada gente o si había algún ruido fuerte (el tema de los petardos, cohetes, etc no le gustan nada) me pedía mochila. Ekhi tiene casi 4 años, pero eso no quita para que haya momentos en los que necesite estar con su «base de seguridad» para sentirse protegido. (Yo tengo 32años y en ocasiones también necesito que alguien me diga que todo está bien para bajar mi nivel de “alerta”… 😉 ).

    Además de que él se siente más seguro, yo también me siento más tranquila de llevarle a una altura más elevada del suelo. Cuando va andando entre tanta gente es como si «desapareciera», es más sencillo que le pisen, le golpeen, se pierda, incluso que le quemen con un cigarro (esto me da mucha rabia y ocurre más de lo que pensamos…). Y ya no sólo eso, sino que su cabeza queda a la altura de los culos del resto, lo cual puede no ser peligroso pero si desagradable ¿no crees?

    Por otro lado cuando tú txiki ya no quiere ir en brazos, porque le apetece, bailar, saltar, correr o simplemente caminar. Puedes recoger el portabebés y guardarlo en un bolso/mochila o simplemente enrollarlo en tu cintura. De esta manera, ¡no ocupa casi nada! Algo ocupa, obvio, pero si lo comparamos con un carro… Si, ya dicen que las comparaciones son odiosas. 😛 El no tener que “pelearme” para pasar con el carro cuando no hay espacio entre tanta gente, me hace vivir más tranquila… De hecho esto es una de las cosas que peor llevaba cuando salía con el carro, las barreras arquitectónicas; escaleras, puertas que se abren hacia fuera y tienes que abrir la puerta más mover el carro a la vez…

    San fermin 2018

    Pues eso, que simplemente quería pasarme por aquí para contaros algunos de los motivos por los que el porteo es indispensable en mi vida, y en concreto en jaiak.

    Si te apetece portear pero no sabes por dónde empezar, si crees que esto del porteo no es para tí pero te llama la atención, si no terminas de encontrar la fórmula para portear a tu bebé ¡CONTACTA CONMIGO! Puedes escribirme un WhatsApp al 660202438 o llamarme por teléfono si lo prefieres, incluso mandarme un enaem a eneamatxo14@gmail.com

    Porque el porteo nos facilita la vida, sólo hace falta tener la información necesaria para hacerlo de la manera correcta. 🙂

  • #12meses12madres Parto en casa, nacimiento respetado.

    Si… lo se… Llego con dos días de retraso, pero el directo es lo que tiene, desde el jueves un Troyano ha invadido mi ordenador asique mi conexión al mundo online se ha visto reducida (llamadme lerda, pero desde el móvil hay ciertas cosas que me cuestan horrores…). Conclusión, dos días después pero aquí llega el post de este mes sobre 12 meses 12 madres.

    La protagonista principal de la historia de hoy es una txiki a la cuál conocí cuando todavía estaba en la barriga, Amets Alaia (su nombre deja claro que algo bueno llega con ella. 🙂 ). Erika, su amatxu, es una de esas madres que comenzaron asistiendo a mis talleres en Kaboo y que con el tiempo se ha convertido en una buena amiga. Recuerdo como si fuera ayer el día que la vi en el semáforo del puente del casco, ya había «salido de cuentas» y justo un par de días antes me había acordado de ella cuando de repente, la vida me nos cruza de nuevo en el mismo camino (la magia del universo y las causalidades) por lo que puedo darle los últimos ánimos antes del día del parto. Sobre el parto no os voy adelantar nada porque ella ha escrito un relato precioso, pero sí que quiero aprovechar estas líneas para agradecerle su valentía. Siento que fue una valiente por ser capaz de romper con los miedos del entorno y obrar en consecuencia a lo que ella sentía que tenía que hacer. También quiero darle las gracias por haber confiando en mí para acompañarle en esta aventura desde Ene amatxo. Y sobre todo porque de un tiempo a esta parte forma parte de mi vida. Cada día tengo más claro que todo pasa por algo y que ella tenía que estar en mi vida y yo en la suya…jejeje. Erika, mila esker por ser como eres, por compartir esa necesidad de control que tantos nos cuesta soltar, por las conversaciones de estos últimos meses, por los pintxos, las risas, los desahogos… Por todo lo vivido, y sobre todo por lo que nos queda por vivir (que estoy segura que será muuuuucho y muuuuuy bueno) ¡¡¡ESKERRIK ASKO!!!

    Os dejo con ella y con su maravilloso parto en casa. Porque tras leerla estoy segura de que no os quedarán dudas de que #SABEMOSPARIR

    Soy Erika, amatxu de Amets Alaia vengo a hablaros sobre su llegada, bueno, sobre su pequeño/gran viaje de dentro a fuera, porque llegar ya había llegado a nuestras vidas mucho antes. Creo que desde el principio ya brillaba con luz propia para alumbrarnos el camino y que tuviéramos claro que éste sería nuestro momento, a nuestro ritmo, a nuestra manera.

    Tuvimos la suerte (y los contactos, y la información, y el dinero… Ojalá pronto sea más fácil…), la suerte, decía, de contar con la mejor compañía para ello. Dani, Cris y Patri (nuestras matronas de parto) llevaban ya unas semanas de guardia: en el grupo de whatsapp, en el teléfono, en alguna visita. Y David (el aita) y yo preparades, esperando, con ilusión, tranquiles porque todo iba como tenía que ir y así lo constataba la sonrisa de Maier (nuestra estupenda matrona durante el embarazo) de la primera a la última visita a su consulta; aunque también intentando ignorar la semana 42, la impaciencia del entorno (“Pues se retrasa, ¿no?”, “¿a qué hospital iréis?” Siempre esquivando la pregunta…) la obligada visita al ginecólogo (“Todo muy bien pero si me dejaras hacerte un tacto…” “No, gracias”) y la cita para inducción, 8 de la mañana del 8 de abril. Conseguí regatearle, literalmente, un día; así que cuando avisamos de que no iríamos no hubo ya mucho que explicar (¡Que lista está peque! Todo calculado)

    Me desperté el 7 de abril, con unas contracciones que no eran como en días anteriores, que me decían que todo estaba en marcha. Sentada en la cama le dije a aita que sí, que mejor cancelara las clases y que cogiera papel y boli para apuntar (yo aún muy yo, ahí, controlando) Aunque enseguida Cris nos decía, vía whatsapp, que nos relajáramos y dejáramos de contar minutos…que podían faltar muchas horas.

    Así que poco a poco les fui cogiendo el ritmo; cuando venían me agarraba a lo que pillara cerca, me concentraba, respiraba hondo, y después…todo tranquilo otro rato. De telón de fondo un mañana de primavera más que radiante. Desayunamos y salimos a pasear siguiendo el curso de la ría.

    Últimas fotos con esa preciosa tripita, unos pintxos…y de vez en cuando, “toc-toc”, la pequeñita iba marcando el ritmo y, con los ojos cerrados, todo lo demás desaparecía.

    Embarazo Erika.jpeg

    Mediodía. Compramos un pollo con patatas y camino a casa a comer, la vuelta se hizo más larga porque las paraditas comenzaban a espaciarse menos y a subir en intensidad aquella nueva sensación tan potente. El grupo de whatsapp – equipo de parto “Ametsen zain” respondía contento.

    Amatxu come con un balanceo de caderas cada vez más continuo e intenso. La pelota de pilates ayuda mucho. Me vienen a la cabeza las posturas y movimientos tantas veces practicados en AIPAP pero poco a poco la cabeza se irá nublando para dejar el timón al cuerpo.

    Hacia las 5 de la tarde ya llevábamos una horita con “oleaje” cada cinco minutos.

    Para las 6 llega Dani. “Escucha” a la pequeñita; todo en orden. Charlamos, preparamos café, movimiento en la pelota, paseo por el pasillo… Llega Patri.

    Nos vamos acomodando en el salón. Equipo de guardia en la cocina. Les oigo hablar de fondo. “Baja la persiana”, la luz empieza a molestarme. Aita comienza a masajear la espalda, a la altura de los riñones (aun no sabe qué pasará las próximas horas ahí pegado). Yo voy marcando mi coreografía: balanceo de cadera y pelvis al ritmo de diferentes “aullidos” (aún volumen controlado) con cada contracción.

    Poco a poco el sol va dejando de filtrarse por la persiana y aita va encendiendo velitas que coloca por el salón. Olor a coco y vainilla, ¡ummmhhh…!

    Son las 21:30 (según el informe de parto, yo ya no miro relojes) cuando Dani y Patri pasan sigilosos por el salón y nos dicen que, si nos parece bien, nos dejan solos un rato.

    Como ellos ya preveían, a solas con aita y ama, Amets Alaia se anima a avanzar y todo aumenta en intensidad. El movimiento de cadera ha de ser más fuerte, el masaje también, y el volumen de esos “aullidos” extraños ya no es controlable (¡prepararse, vecinos/as!).

    22:45. Mensaje en grupo de whatsapp: “Duele mucho” y primera vez en la que llega ese pensamiento: “¿Seguro que puedo?”. Pero aita está ahí para decirme que sí. No le dejo separarse ni un segundo. Dani y Patri responden que están volviendo; y Cris (que viene de más lejos) que está en camino.

    En las siguientes dos horas y media, en cada contracción, como si fuera un “mantra”, repito compulsivamente dos preguntas: “¿Todo va bien?”y “¿Ya viene, verdad?”; y las respuestas de todes, a veces en palabras breves, otras en gestos o en miradas, son las que me sostienen para no dudar de mis fuerzas y seguir dejando que la peque haga su camino.

    Cuando llegan y Dani comienza rápidamente a montar y llenar la piscina por lo que pienso: “Ahora sí. Esto se acelera”, y desde entonces, por momentos, todo pasa muy rápido y a la vez muy lento. Mientras David me ayuda a quitarme la ropa siento una sensación extraña y… “Dani, aguaaa!”. Desde la cocina: “¿Cuánta?”. Yo: “Todaaa!”. Había roto aguas.

    Ya en el agua caliente a cuatro patas desconecto del todo del mundo y Amets Alaia avanza en cada contracción-aullido-pregunta. Y como a intervalos me llega el sostén de todo el equipo: en primer plano detrás de mí aita, entre masaje potente (“preparando masa para pizza” decía él después) y echar agua por mi espalda; de frente Dani, aparece y desaparece no sé cómo, responde con su voz tranquila a mi “pregunta-mantra”, saca fotos; a mi lado Cris (le pedí que se acercara al poco de oírla llegar) me da su mano que yo aprieto cada vez más fuerte, me mira tranquila y también me dice que la peque y yo lo estamos haciendo muy bien, a Patri no la veo/oigo pero sé que un par de veces se acerca a alumbrar con el móvil (no todo son velitas) para ver si ya asoma la esperada cabecita.

    Yo cierro los ojos y siento a mi pequeñita abrirse camino, y le digo, y me digo, que vamos bien, que siga poco a poco. No llamaría dolor a lo que siento, es una “intensidad” que por momentos parece superarte, una fuerza desconocida. En las últimas diez o doce contracciones siento como si me partiera en dos y a la vez la peque me pide que la empuje con fuerza. En cada una de ellas pienso que será la última, y luego “la ola” vuelve a bajar.

    Recuerdo cuando me dicen que ya está ahí, a punto de salir, y como me sorprende cuando Dani me dice “Déjala estar ahí, tranquila” (tan alejado de esa prisa y gritos frenéticos de “empuja,empuja” que tenemos tan vistos). Aita deja de echarme agua por un momento y todes observan detrás de mí, bajo el agua. Cris me pregunta si quiero tocar y yo digo que no; prefiero seguir sintiéndola hacer su camino como hasta ahora.

    Y de pronto, en una de esas contracciones que creo serán la última, sucede. Coge impulso y noto como sale, como en dos movimientos. Ya está aquí.

    Todes están en silencio; nadie dice nada durante unos segundos. Y yo pregunto: “¿Está bien?”. Entonces Dani mete las manos al agua y coge a nuestro pececito diciendo: “¡Pero si ya estás aquí!”. Había salido tan rápido y hacia delante (al contrario de lo que era de esperar por la postura) que nadie más que yo se había dado cuenta.

    Todes nos reímos. Me tumbo hacia atrás sobre aita y Dani coloca a nuestra pequeñita sobre mi pecho mientras Cris la cubre con una toalla. Esa cosita diminuta y arrugadita nos mira a los ojos por primera vez, atenta, como si dijera “Así que sois vosotres…”, y quedamos enamorades para siempre. Aita llora y sonríe a la vez. Yo me siento flotar, y no es el agua. Oxitocina natural a nivel máximo. El universo gira en torno a nosotres.

    Parto Amets Alaia.jpeg

    En las siguientes dos horas, mientras sigo inmersa en esa nube, llegará la placenta (no tan bonita como la peque pero casi igual de rápida y limpita ), la increíble “búsqueda y captura” de la teta por esa boquita (primera de miles), aita cortando el cordón… Y para cuando nos queremos dar cuenta parece que en este salón no ha pasado nada pero la cosa más maravillosa del mundo duerme sobre mi pecho y no podemos dejar de mirarla embobados hasta que se nos cierran los ojos.

    Gabon Amets Alaia! Ongi etorri maitia!

  • Vuela con el viento…

    Maneras de vivir la maternidad hay infinitas… Tantas como maneras de vivir la vida… Están las personas que ven la lactancia materna como alimento óptimo para sus bebés, personas que prefieren darle un biberón a su txiki, y también quienes quieren dar el pecho pero por el motivo que sea terminan dando biberón… También están las familias enamoradas del porteo y las familias enamoradas del carro… Familias que vacunan a sus peques, otras que no lo hacen… familias que dejan a les txikis elegir la ropa con la que se visten, familias donde las personas adultas eligen la ropa de les txikis… familias veganas, familias que comen carne… familias que duermen en habitaciones diferentes, familias que duermen en la misma cama… Familias… Con diferentes creencias, ideas, realidades, pero con algo en común como es el hecho de ser madres/padres.

    En el curso de masaje infantil de hoy hablábamos sobre la importancia de «la tribu», el salir de ese «modo bebé» y reconectar con la persona que somos. A veces, después de unos meses metida en la vorágine del postparto, te miras en el espejo y llega la pregunta: ¿Quién soy? Antes de que ese/a bebé llegase a tu vida tenías una vida y era genial y ahora tienes otra que es genial también. No entiendo ese afán de comparar todo, y es que ¿por qué tiene que ser mejor una cosa que otra? Personalmente no siento que sea mejor ni peor que hace cuatro años, simplemente soy otra persona. Ahora soy Eneritz, hija, hermana, mujer, amiga, madre…

    Desde Ene amatxo en los diferentes talleres y cursos que imparto hay un mensaje que se repite siempre y es el de SABOREAR EL CAMINO. Para mí no hay senderos correctos o incorrectos, no hay atajos ni travesías exactas, simplemente hay tierra bajo nuestros pies y nosotras somos quienes decidimos dónde poner cada paso. Soy una enamorada de la frase que dice “Caminante no hay camino, se hace camino al andar” y es que me parece taaaaaaaaaaaaan real. En el caso de la maternidad/paternidad así lo siento también, no sirven de nada los métodos, recetas mágicas, ni les guruses y gurusas, la clave es hacer aquello que nos sale de las tripas (o de la seta 😛 ). ¿Qué te pide tu bebé/hije? ¿Qué SIENTES tú que quieres hacer? Olvídate del entorno, CONECTA con lo que te nace de dentro y ACTÚA en base a ello.

    “Cura, cura cúrame, sana todo lo que yo llevo… Agradezco por mi vida, Pachamama yo te amo… VUELA CON EL VIENTO” Así canta la canción que os traigo hoy y que resuena en mi sin cesar… Porque hay ocasiones en las que toca lamernos las heridas, sean referidas a nuestra manera de maternar o de otro tipo. Sanando y agradeciendo por lo que tenemos es como conseguimos seguir caminando. J

    Para criar necesitamos sostén, apoyo, red… Personalmente me siento muy afortunada porque estoy rodeada de un montón de personas increíbles con quienes comparto mi maternidad, pero sobretodo formo parte de diferentes grupos de mujeres en los que siento cómo conectamos de diversas maneras y esto es bestial. 🙂 Y de uno de esto círculos llega la canción que os quiero compartir hoy para terminar el post. Una gran mujer ha cantado esta canción esta mañana y llevo con ella en mi mente todo el día…. GRACIAS MUJERES. Por ser, por estar, por nutrirme, por vuestra presencia, por ayudarme a reconectar con lo vital, por vuestra magia, por esa energía femenina, por tantas y tantas cosas…

    https://www.youtube.com/watch?v=Db-A30LftQ8

  • #12meses12madres Escolarización y respeto del ritmo de los ritmos vitales

    Mes de Mayo… ¡¡mi mes!! Y es que hace ya 32 años que llegué a este mundo…jejeje. Este mes con el #12meses12madres os traigo a una gran amiga, una persona que lleva muuuuuuchos años en mi vida. Recuerdo que conocí a Aitziber en la ikastola, ella era de «las mayores», por aquel entonces dos años de diferencia era todo un mundo… Con el tiempo fuimos monitoras juntas en el grupo eskaut y ella fué quien me pasó el relevo del cargo de coordinación, sin duda alguna esos años fueron años inolvidables. Los findes, las juergas, las tardes de estudio paralos examenes de la uni en el distri, las tardes de charleta, las noches de mamut, kontzertus, risas, abrazos, algunas lágrimas también, escapadas a Donosti, carnavales de Tolosa… Así en un momento mil recuerdos. pensar en Aitzi es pensar en cercanía, ella me conecta con esa hermana mayor que nunca tuve, esa hermana que te cuida y está siempre ahí. Por eso y por mil cosas más la quiero, y pese a que la vida nos vaya juntando y alejando tengo claro que es una de esas personas que guardo en mi corazón. No me enrollo más que mi mujer menstruante me hace sacar mi lado moñis y no paro…jejeje. Disfrutad de sus letras. 😉

     

    Hola familias!!

    Me llamo Aitziber y soy amatxu de Martine, una preciosa “trompeta” (como así la llamábamos en el embarazo) de 3 años. Soy maestra de educación primaria, educación especial y psicopedagoga, pero como madre, es trompetas quién me está enseñando esta nueva carrera que estoy cursando.

    Primero, quería dar las gracias a ENEAMATXO por compartir tanta sabiduría, ser guía-tranquilizadora, y miembro de mi tribu “auuuuu”. Pero por supuesto, quería agradecerte por hacerme un huequito en este camino tan precioso de acompañar a las familias.

    Y ahora sí, comienzo con mi tema: LA ADAPTACIÓN ESCOLAR.

    Podríamos hablar mucho sobre el tema ESCUELA: ¿escolarizar? ¿Cuándo? ¿Por qué? Etcétera, pero voy a centrar esta entrada en las preguntas: ¿Dónde? y ¿Cómo?.

    Como bien he dicho, Martine es mi maestra. Estando embarazada imaginaba una vida semejante a la que llevaba; sí, dormiría menos, saldría en otros horarios….pero no sería tan diferente. Siempre decía: Martine irá de brazo en brazo…Desde entonces yo ya reclamaba mi LIBERTAD…. y no, los pronósticos no se cumplieron, con mes y medio sólo quería estar con ama. ¿Y por qué os cuento esto? Porque a la hora de escolarizar, nos tuvimos que plantear muuuuuuchisimas cosas, por supuesto siempre respetando sus necesidades, que es así como entendemos aitatxo y yo la crianza de Martine. ¿Y cómo dar con una escuela que respetara sus necesidades y sobre todo, que respetara una adaptación respetuosa?

    Casualmente o, como decimos en la tribu, CAUSAlmente, yo comencé a realizar un curso en mi trabajo sobre las necesidades de les niñes en su primera infancia y cómo debería ser la escuela en esos años TAN IMPORTANTES de su vida. Por lo que, si Martine me gritaba que ella necesitaba una escuela que nos dejará vivir a toda la familia en ella, las palabras de Rafael Cristobal, corroboraron lo que ella nos transmitía. Y aquí comenzó nuestra búsqueda.

    Con siete meses tuvimos que llevar a Martine a la guardería, como ya sabéis, la conciliación familiar no existe en este país, por lo que esta primera vez priorice el tenerla cerca de mí. Afortunadamente yo solo trabajaba dos días de mañana y uno completo, pero ella lo pasó mal, la separación era frustrante para ambas, y aunque luego llegaba a gestionar bien la situación (o eso es lo que a través de su cuerpo expresaba, no sé tanto a nivel emocional) era llegar a clase y expresar un rechazo enorme. Una nueva decisión; últimos meses dejarla en casa con una gran amiga, con la que Martine siempre ha sentido mucha química. Pero deberíamos comenzar nueva búsqueda para el septiembre siguiente.

    ¿DÓNDE?

    Ahora mi prioridad no iba a ser tenerla yo cerca, ni cerca de mi casa, sino buscar una escuela en la que no sólo su metodología de enseñanza fuera acorde a nuestros principios de crianza, sino que nos dejaran realizar una adaptación respetuosa.

    Comenzó la búsqueda y encontramos una escuela acorde a sus necesidades, no a las nuestras. ¿Quién iba a pasar allí horas y horas? ELLA. Lo digo todo, ¿Verdad?

    ¿CÓMO?

    Nuestro objetivo ese septiembre era que sus clases (clases conectadas y abiertas en todas las edades) fuera nuestro hogar, fuera nuestro espacio familiar. Un espacio en el cuál las familias también tuviéramos opción de estar en clase jugando, participando y creando junto a ella. Para ello realizamos una primera reunión junto con la profesora; reunión fundamental. Conocernos todes, charlar sobre ella, sobre el tiempo, sobre el juego….¡charlar! como con cualquier familiar, amigo/a,….

    Siguiente paso; puertas abiertas dos tardes en su aula antes de comenzar la adaptación. Como quien va a la biblioteca, a los columpios, o a dar un paseo, nosotros planificamos dos tardes para jugar en su clase, merendar allí….disfrutar en familia.

    ¡¡Comienza el curso!! IMPORTANTISIMO: la escuela no marca la adaptación, la marca el/la niñe, por lo que las familias tenemos total libertad de permanecer y ser participes de la clase, el tiempo que haga falta.

    Esta vez el horario de aitatxo y mi jornada reducida nos dio la gran oportunidad de apoyar a nuestra hija en su proceso de escolarización. Como bien he contado antes, a Martine le cuesta mucho separarse de nosotres, le cuesta coger confianza con el espacio y con persona nuevas, por lo que sabíamos que el proceso iba a ser largo….y lo fue; ¡¡¡TRES MESES!!! Tres meses hasta que Martine iba contenta y no sufría cuando nos íbamos, tres meses en los que la profesora consiguió ser su cómplice, comprenderla y atender sus necesidades con un respeto asombroso. Ver que ella va feliz a la escuela es brutal.

    ¿CÓMO FUE?

    Pues muy duro para nosotres pero muy satisfactorio para ella, jajajaja. Al principio seguimos los ritmos orientativos marcados por la escuela: media hora cada día, pasando a una hora, a tres horas…esto nos puso en nuestro caso a dos meses. El tercer mes nos despedíamos y volvíamos en media hora, al siguiente día un poquito más…y así hasta comentarle que se quedaría a comer, ella no poniendo pega ninguna.

    El horario del centro también es flexible y es una gran ventaja: nos facilita a no tener que despertarla antes (respetar sus horas de descanso es fundamental para su bienestar), no ir corriendo, pasar un cuarto de hora jugando con aita en el patio antes de entrar en clase, no tener que entrar todes les alumnes al mismo tiempo y por tanto, no solo evitar aglomeraciones sino que la bienvenida de la profesora sea individualizada…y a la hora de recogerla lo mismo. Si llegábamos y estaba dormida (ya que pudimos elegir llevarla sólo 4 horas) respetaban su sueño y la dejaban descansar.

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    Además, el centro facilita cualquier objeto de apego, de recuerdo, chupete y fotos familiares. Estos objetos, de tan poco valor para un adulto, pueden llegar a ser un objeto de apego y confianza para les más txikis. Y no, este centro no prohíbe, ni obliga (quitar pañal o chupete), acompaña y da facilidades para que cada niñe siga su proceso de maduración.

    Lógicamente nos hemos tenido que enfrentar a cambios, y ella los ha tenido que superar, pero que el entorno sea un entorno familiar ha ayudado a que ella se sienta en el espacio muy segura aunque no esté su profesora, ha permitido que otres profesionales hayan participado en su aula. No voy a decir que ha sido un camino de rosas, ni que no hemos tenido retrocesos; sí, pero ¿Quién no prefiere estar con su madre-padre? En esos retrocesos, hemos hablado mucho con ella, la hemos acompañado en el llanto y hemos identificado con ella sus emociones. Y no sólo nosotres, también ella; su profesora.

    Ya llevamos dos años en esta escuela, su escuela. Este año, de nuevo, hemos hecho adaptación y esta vez, no han sido tres meses, en tres semanas ella es la que nos despedía con un beso mientras con una gran sonrisa abrazaba a su profesora. La sensación de acompañar, respetar y saber que allí se siente segura ¡es lo más!

    Por eso, animo a todas las familias a hacer una buena investigación de centros escolares que se adecuen a las de necesidades de vuestres peques y escuelas que hagan una adaptación real, respetando el proceso de separación paulatino.

    Un abrazo

    Aitziber

  • Cumplemes y todo del revés…

    Estoy desaparecida… lo sé… pero no estoy en mi mejor momento personal y en consecuencia todo se ve afectado. Soy así, para bien y para mal soy «transparente» y como actúo muy en consonancia con lo que siento pues llevo sin escribir un post desde Marzo. Ahora no me siento con energía de escribir por aquí, sé que llegaran tiempos mejores y que recuperaré el interés por transmitiros lo que siento, lo que voy descubriendo en las formaciones que realizo y lo que la vivencia de mi maternidad me trae consigo. Pero ahora no es ese momento y como tal lo vivo, desde la aceptación, esa que tanto nos cuesta en infinidad de veces… Aceptar la vida como viene, aceptar el momento que nos toca vivir en cada etapa, aceptar que hay puertas que se cierran, trenes que pasan… Me estoy poniendo muy dramática, sin embargo en este instante es lo que siento, mi estado vital ahora es ese, el de poner un punto. (Quién sabe si será punto y final, punto y seguido, punto y coma… 😛 )

    Pese a todo sigo con esa fuerza que me caracteriza (ser tauro me hace tirar hacia delante como una miura…jejeje) y siento que toca seguir caminando.

    Como os digo no tengo muchas ganas de escribir asique he decidido que os adjunto el video que grabé el jueves pasado el día de mi cumple. 32 primaveras, 32 años cargados de momentos increíbles y ¿¿¿lo mejor??? LO MEJOR ESTÁ POR VENIR. 🙂

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    Os dejo el video, o realmente me lo dejo a mi misma para recordarme que el autocuidado es clave y cuál es el mejor regalo que tengo en mi vida. Nos seguimos viendo… por aquí… por las calles… los talleres… por el mundooooooooooooooooo

    ¿Y para ti cuál es el mejor regalo de cumpleaños que podrías tener?