Mes de Mayo… ¡¡mi mes!! Y es que hace ya 32 años que llegué a este mundo…jejeje. Este mes con el #12meses12madres os traigo a una gran amiga, una persona que lleva muuuuuuchos años en mi vida. Recuerdo que conocí a Aitziber en la ikastola, ella era de «las mayores», por aquel entonces dos años de diferencia era todo un mundo… Con el tiempo fuimos monitoras juntas en el grupo eskaut y ella fué quien me pasó el relevo del cargo de coordinación, sin duda alguna esos años fueron años inolvidables. Los findes, las juergas, las tardes de estudio paralos examenes de la uni en el distri, las tardes de charleta, las noches de mamut, kontzertus, risas, abrazos, algunas lágrimas también, escapadas a Donosti, carnavales de Tolosa… Así en un momento mil recuerdos. pensar en Aitzi es pensar en cercanía, ella me conecta con esa hermana mayor que nunca tuve, esa hermana que te cuida y está siempre ahí. Por eso y por mil cosas más la quiero, y pese a que la vida nos vaya juntando y alejando tengo claro que es una de esas personas que guardo en mi corazón. No me enrollo más que mi mujer menstruante me hace sacar mi lado moñis y no paro…jejeje. Disfrutad de sus letras. 😉
Hola familias!!
Me llamo Aitziber y soy amatxu de Martine, una preciosa “trompeta” (como así la llamábamos en el embarazo) de 3 años. Soy maestra de educación primaria, educación especial y psicopedagoga, pero como madre, es trompetas quién me está enseñando esta nueva carrera que estoy cursando.
Primero, quería dar las gracias a ENEAMATXO por compartir tanta sabiduría, ser guía-tranquilizadora, y miembro de mi tribu “auuuuu”. Pero por supuesto, quería agradecerte por hacerme un huequito en este camino tan precioso de acompañar a las familias.
Y ahora sí, comienzo con mi tema: LA ADAPTACIÓN ESCOLAR.
Podríamos hablar mucho sobre el tema ESCUELA: ¿escolarizar? ¿Cuándo? ¿Por qué? Etcétera, pero voy a centrar esta entrada en las preguntas: ¿Dónde? y ¿Cómo?.
Como bien he dicho, Martine es mi maestra. Estando embarazada imaginaba una vida semejante a la que llevaba; sí, dormiría menos, saldría en otros horarios….pero no sería tan diferente. Siempre decía: Martine irá de brazo en brazo…Desde entonces yo ya reclamaba mi LIBERTAD…. y no, los pronósticos no se cumplieron, con mes y medio sólo quería estar con ama. ¿Y por qué os cuento esto? Porque a la hora de escolarizar, nos tuvimos que plantear muuuuuuchisimas cosas, por supuesto siempre respetando sus necesidades, que es así como entendemos aitatxo y yo la crianza de Martine. ¿Y cómo dar con una escuela que respetara sus necesidades y sobre todo, que respetara una adaptación respetuosa?
Casualmente o, como decimos en la tribu, CAUSAlmente, yo comencé a realizar un curso en mi trabajo sobre las necesidades de les niñes en su primera infancia y cómo debería ser la escuela en esos años TAN IMPORTANTES de su vida. Por lo que, si Martine me gritaba que ella necesitaba una escuela que nos dejará vivir a toda la familia en ella, las palabras de Rafael Cristobal, corroboraron lo que ella nos transmitía. Y aquí comenzó nuestra búsqueda.
Con siete meses tuvimos que llevar a Martine a la guardería, como ya sabéis, la conciliación familiar no existe en este país, por lo que esta primera vez priorice el tenerla cerca de mí. Afortunadamente yo solo trabajaba dos días de mañana y uno completo, pero ella lo pasó mal, la separación era frustrante para ambas, y aunque luego llegaba a gestionar bien la situación (o eso es lo que a través de su cuerpo expresaba, no sé tanto a nivel emocional) era llegar a clase y expresar un rechazo enorme. Una nueva decisión; últimos meses dejarla en casa con una gran amiga, con la que Martine siempre ha sentido mucha química. Pero deberíamos comenzar nueva búsqueda para el septiembre siguiente.
¿DÓNDE?
Ahora mi prioridad no iba a ser tenerla yo cerca, ni cerca de mi casa, sino buscar una escuela en la que no sólo su metodología de enseñanza fuera acorde a nuestros principios de crianza, sino que nos dejaran realizar una adaptación respetuosa.
Comenzó la búsqueda y encontramos una escuela acorde a sus necesidades, no a las nuestras. ¿Quién iba a pasar allí horas y horas? ELLA. Lo digo todo, ¿Verdad?
¿CÓMO?
Nuestro objetivo ese septiembre era que sus clases (clases conectadas y abiertas en todas las edades) fuera nuestro hogar, fuera nuestro espacio familiar. Un espacio en el cuál las familias también tuviéramos opción de estar en clase jugando, participando y creando junto a ella. Para ello realizamos una primera reunión junto con la profesora; reunión fundamental. Conocernos todes, charlar sobre ella, sobre el tiempo, sobre el juego….¡charlar! como con cualquier familiar, amigo/a,….
Siguiente paso; puertas abiertas dos tardes en su aula antes de comenzar la adaptación. Como quien va a la biblioteca, a los columpios, o a dar un paseo, nosotros planificamos dos tardes para jugar en su clase, merendar allí….disfrutar en familia.
¡¡Comienza el curso!! IMPORTANTISIMO: la escuela no marca la adaptación, la marca el/la niñe, por lo que las familias tenemos total libertad de permanecer y ser participes de la clase, el tiempo que haga falta.
Esta vez el horario de aitatxo y mi jornada reducida nos dio la gran oportunidad de apoyar a nuestra hija en su proceso de escolarización. Como bien he contado antes, a Martine le cuesta mucho separarse de nosotres, le cuesta coger confianza con el espacio y con persona nuevas, por lo que sabíamos que el proceso iba a ser largo….y lo fue; ¡¡¡TRES MESES!!! Tres meses hasta que Martine iba contenta y no sufría cuando nos íbamos, tres meses en los que la profesora consiguió ser su cómplice, comprenderla y atender sus necesidades con un respeto asombroso. Ver que ella va feliz a la escuela es brutal.
¿CÓMO FUE?
Pues muy duro para nosotres pero muy satisfactorio para ella, jajajaja. Al principio seguimos los ritmos orientativos marcados por la escuela: media hora cada día, pasando a una hora, a tres horas…esto nos puso en nuestro caso a dos meses. El tercer mes nos despedíamos y volvíamos en media hora, al siguiente día un poquito más…y así hasta comentarle que se quedaría a comer, ella no poniendo pega ninguna.
El horario del centro también es flexible y es una gran ventaja: nos facilita a no tener que despertarla antes (respetar sus horas de descanso es fundamental para su bienestar), no ir corriendo, pasar un cuarto de hora jugando con aita en el patio antes de entrar en clase, no tener que entrar todes les alumnes al mismo tiempo y por tanto, no solo evitar aglomeraciones sino que la bienvenida de la profesora sea individualizada…y a la hora de recogerla lo mismo. Si llegábamos y estaba dormida (ya que pudimos elegir llevarla sólo 4 horas) respetaban su sueño y la dejaban descansar.

Además, el centro facilita cualquier objeto de apego, de recuerdo, chupete y fotos familiares. Estos objetos, de tan poco valor para un adulto, pueden llegar a ser un objeto de apego y confianza para les más txikis. Y no, este centro no prohíbe, ni obliga (quitar pañal o chupete), acompaña y da facilidades para que cada niñe siga su proceso de maduración.
Lógicamente nos hemos tenido que enfrentar a cambios, y ella los ha tenido que superar, pero que el entorno sea un entorno familiar ha ayudado a que ella se sienta en el espacio muy segura aunque no esté su profesora, ha permitido que otres profesionales hayan participado en su aula. No voy a decir que ha sido un camino de rosas, ni que no hemos tenido retrocesos; sí, pero ¿Quién no prefiere estar con su madre-padre? En esos retrocesos, hemos hablado mucho con ella, la hemos acompañado en el llanto y hemos identificado con ella sus emociones. Y no sólo nosotres, también ella; su profesora.
Ya llevamos dos años en esta escuela, su escuela. Este año, de nuevo, hemos hecho adaptación y esta vez, no han sido tres meses, en tres semanas ella es la que nos despedía con un beso mientras con una gran sonrisa abrazaba a su profesora. La sensación de acompañar, respetar y saber que allí se siente segura ¡es lo más!
Por eso, animo a todas las familias a hacer una buena investigación de centros escolares que se adecuen a las de necesidades de vuestres peques y escuelas que hagan una adaptación real, respetando el proceso de separación paulatino.
Un abrazo
Aitziber
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