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  • #12meses12madres El viaje de Aysel

    Llegamos al cuarto del mes año y con el aquí os traigo el siguiente relato de otra amatxu. Hay veces en las que en tu camino aparecen personas que te sorprenden y que te transmiten un buen rollo increíble. Idoia es una de esas personas, la conocí en Kaboo en una sesión donde contaban lo que iba a ser su aventura nómada. Un sorteo nos brindó la oportunidad de poder invitarla un ratito a nuestra casa y compartimos juegos y conversaciones. Además de llevarnos una camiseta para Ekhi chulísima y un bolso para mí (contacta con ella para hacer tu pedido porque todavía les quedan algunas camis molonas. 😉 ). Os dejo con ella.

     

    Kaixo!

    Mi nombre es Idoia tengo 27 años y soy amatxu de Aysel, una niña de 2 años y medio.

    Soy una de las muchas personas soñadoras que hay en el mundo. Me encanta soñar, sueño dormida, sueño despierta e intento que mis sueños se hagan realidad.

    viaje

    Me encanta declararme una niña mayor, les niñes no tienen miedos, les niñes lo intentan. Les niñes tienen gran imaginación, pocas cosas materiales necesitan. Les niñes se adaptan a las nuevas circunstancias sin problema, son capaces de ver en todo el lado bueno de la vida. Soy fan número 1 de elles y en especial de mi hija ¡ella me está enseñando muchísimo!

    Aysel es una niña alegre, aventurera y con las ideas muy claras, tanto es así que cuando algo se le mete en la cabeza, tiene que intentar llevarlo adelante. No es muy besucona ni tampoco de regalar abrazos a todo el mundo, pero cuando los da, ¡los da de corazón!

    Tiene una imaginación alucinante, todo lo que necesita para llevar sus aventuras adelante si no lo tiene es capaz de imaginarlo. Su mejor escenario de juego es la naturaleza, hacer montañas de barro, coger palos para hacer cañas, recoger hojas para luego pegar en un papel, … disfruta mucho de los espacios abiertos y en naturaleza.

    Es una escaladora insaciable, todo le parece perfecto para poner en práctica su gran habilidad, no tiene miedo, es una niña valiente.

    aysel

    El 18 de Junio del 2017, comenzamos nuestra gran aventura en familia: “aprender a ser una familia nómada”. Preparamos nuestra casa rodante, una furgoneta de 20 añazos que tantas cosas buenas nos está trayendo, y arrancamos sin rumbo fijo a conocer maravillosos lugares y gente que habita en nuestro planeta. Hasta día de hoy, hemos recorrido 11.000kms, visitado 10 países y convivido en 4 casas de gente que aun sin conocernos de nada nos han abierto sus hogares. Hemos visitado Francia, Bélgica, Holanda, Alemania, Dinamarca, Polonia, República Checa, Austria, Italia, Suiza, … ¡Y lo que nos queda!

    Para llegar a esta situación hemos tenido que modificar nuestras antiguas vidas. Les dos trabajábamos fuera de casa y compartíamos la crianza de Aysel y mantenimiento del hogar. Las amamas han participado en esta situación y ayudado a que pudiéramos llevarlo a delante. El tiempo en familia era inexistente, cuando mi jornada laboral finalizaba comenzaba la de Eneko dejándonos muy pocos momentos para convivir y disfrutar en familia. Teníamos claro que ese ritmo no estaba siendo positivo para nosotres, que algo había que cambiar. Además, con la llegada de Aysel, ese sueño que teníamos dentro de salir a conocer mundo floreció. A contradicción de mucha gente que nos preguntaba si compraríamos casa y nos estableceríamos en un lugar en concreto para llevar adelante la crianza de la peque, decidimos apostar por el cambio de vida, queríamos cumplir nuestro sueño, queríamos mostrarle a nuestra pequeña el maravilloso mundo en el que vivimos.

    Nos pusimos manos a la obra, había mucho que preparar. Comenzamos a ahorrar todo el dinero que podíamos, informarnos de los sitios que íbamos a visitar, temas médicos, etc. Nuestra casa rodante necesitaba hacerle unas mejoras y eso sumaba más al presupuesto de nuestro proyecto. No nos daban las cuentas y había algo que hacer, no hay sueño imposible si hay ganas de por medio. Eneko es guitarrista flamenco y se nos ocurrió grabar un cd con su música para aligerar gastos. No fue nada mal la idea pero teníamos que conseguir más ingresos. Gracias a una prima nuestra que es una maquina en creación de páginas web y diseño, nos creó lo que sería nuestro identificativo, un logo precioso que podríamos poner en camisetas y todo lo que se nos ocurriera para vender a nuestres cómplices de sueño. La respuesta fue buena y conseguimos hacer frente a las mejoras de la furgo. Esto nos llevó a pensar en la venta en movimiento, en muchos de nuestros destinos, colocamos una pancarta, Eneko puso la música y yo conté nuestra historia a todo el que quiso conocernos. Esto ha sido clave a la hora de conseguir autofinanciación. Al fin y al cabo, hasta que no estás en ruta no puedes responder con certeza a muchas de las dudas que te planteas en la fase de preparativos.

    La aventura no ha acabado y estamos intentando que dure el máximo tiempo posible, porque vivir de esta manera es posible, es súper enriquecedor para nosotres tanto a nivel personal como familiar.

    Ver a tu hija feliz es el sueño de muchos, verla crecer sana, fuerte con curiosidades y ganas de aprender respetando su ritmo. Ver sin filtros sus progresos, acompañarla en el proceso, tener tiempo para ella sin prisas de por medio… Un sueño hecho realidad.

    elviajedeaysel.png

    Nos animamos a documentar nuestra experiencia principalmente porque nos gustaría que fuese una “capsula del tiempo”, que cuando Aysel crezca pueda disfrutar al igual de nosotres de todo lo vivido. También para que la gente que alguna vez soñó o sueña con este tipo de vida viera nuestro recorrido y quien sabe, quizá alguien se anime a dar el paso.

    Os dejamos nuestra web para que viajemos juntes!!

    Web: www.elviajedeaysel.com o www.aprendiendoasernomadas.com

    Facebook, Yout Tube, Instagram: El viaje de Aysel

    Email: elviajedeaysel@gmail.com

    Y tú, ¿te animas a viajar con nosotres?

     

  • #12meses12madres La maternidad sin tribu

    Tercer mes del año y aquí vuelvo con otra mujer increíble de la cuál estoy orgullosisima de tenerla como comadre. Ella es Shirley, una mujer que tiene un corazón que no le cabe en el pecho. Shir es energía, vitalidad, optimismo, entusiasmo, también es pureza porque todo lo que hace le sale de dentro, las falsedades y quedar bien no es lo suyo. Para mí es una mujer MÁGICA tiene el don de hacerte sentirte bien con sus palabras y su DULCE voz. Ella es MADRE, y pensar en ella es pensar también en SAUL (otro que está lleno de magia😍😍😍) Su disposición para echarte una mano, para escucharte, sostenerte y cagarse en toda la mierda de este mundo si hace falta es lo que me tiene enamorada de ella. 😊 Además de ser mi comadre, Shir es compañera de formación, he tenido el placer de compartir con ella Asesoras Continuum. Si no conoces su proyecto Topatopa no se aqué esperas. Pincha aquí. Os dejo con su relato, sin duda es una vivencia dura, pero como siempre ella es capaz de darle la vuelta y sacar lo bello decada cosa. GRACIAS SHIR por tanto… ¡TE QUIERO AMIGA!

    Este es el cuento de cualquier mujer del mundo…

    Hace muchos años, una mujer decidió mudarse a un lugarcito en el mundo, mágico en sí mismo, pero lejos, muy lejos. Al llegar, conoció al hombre quien más tarde sería su pareja.

    Un día, soñaron con tener bebés, muchos bebés, algunos bebés, bueno quizás un solo bebé, un bebé sano y perfecto.

    Ella, quien pasaba los días mayoritariamente sola, sentía vida en su vientre. Iba a las consultas médicas sin compañía la mayoría de las veces, empezó a preparar su maternidad por su propia cuenta hasta que llegó el regalo de la compañía de su madre. Su madre, quien había viajado miles de kilómetros para no perderse los primeros momentos de quien sería su nuevo gran amor, su nieto.

    Así pues, pasaron 39 semanas y 5 días cuando esta mujer deseaba que su vientre dejara de ser casa y fuesen sus brazos los que hicieran de cobijo, llegó él. Así, entre baños y pelotas se convirtieron en dos.

    Dos días fueron los que tardaron en llegar a casa después de las primeras dos noches. Su madre le decía que durmiera, que mientras ella descansaba, consolaría al bebé recién parido con su arrullo y fue ahí donde esta mujer, que apenas hacía dos días que tenía un bebé en brazos, se preguntó: “¿Qué haré cuando se vaya mi madre?”

    Su madre, su brazo derecho, su cocinera, su limpiadora, su ordenadora, su consoladora, su “espera que te busco el cojín”, su “tranquila, tu quédate tranquila dándole la teta que yo hago lo demás” se convirtió una vez más en su heroína. Pudo enfocar sus energías a lo único que quería, que era mantener a su hijo con vida, porque de eso se trata al principio.

    La casa nunca se le llenó de gente. No había decenas de personas visitando a la recién estrenada familia. Algunas veces cuando alguien iba a visitarles, ella solo podía saludar y volver a la cama, donde se sentía más cómoda dando la teta. “Mejor no le des teta en la cama, que así le acostumbras mal” fue uno de los primeros consejos que escuchó.

    De repente sintió la necesidad de hablar con otras madres, con madres que estuvieran pasando por lo mismo que ella: teta infinita, horas y horas despierta, responsabilidad, desconcierto, poder, fuerza, amor… se preguntaba si otras madres se sentían como se sentía ella, sintiéndose acompañada por su madre y nadie más.

    Pasaban los días y sabía que quedaba menos para el terrible momento; su madre volvería a su casa a miles de kilómetros de distancia.

    Al llegar el momento, la primera mañana solos, lo único que hacía ella llorar. Llorar y llorar, preguntarse cómo sería capaz de criar a su peque, ocuparse de todo dentro de casa y volver a trabajar. ¿Cómo?

    Lo hizo, lo hizo y se hace, miles de mujeres en el mundo lo hacen, crían, sobreviven el día a día sin contar con casi nadie, ni de día ni de noche. Lo hacía cada día, sentía que cada momento logrado era un éxito, que cada vez era más sencillo. Ese primer año, arrulló en brazos y telas a su peque, ese primer año donde la teta era infinita,  la soledad también.

    Pensó: “¿y si soy yo quién ayudo? ¿y si soy yo quién las busco, busco otras madres para hablar, para apoyar?. ¿y si otras madres se sienten cómo yo?

    Empecé a buscarlas, empecé a llamarlas, a quedar con ellas, a encontrarlas online, a hablar de todo y de nada, a abrazarlas a algunas en vivo y a otras a través del móvil. Empecé a sentirme menos sola y menos loca, menos desamparada, más comprendida, más apoyada, empecé a sentirme mejor como madre, no porque todas lo hiciéramos igual, nada más lejos de la realidad, sino porque compartíamos sobre lo que más recientemente nos había transformado la vida.

    Si, este cuento es mío, esta es mi historia, la historia de la  maternidad en soledad y de sacar provecho de ella, de crear grupos, de buscar espacios para la maternidad, para el desahogo y el empoderamiento de las mujeres y madres.

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    Nos sentimos solas, responsables de al menos una criatura que nos necesita para absolutamente todo, nos sentimos salvajes, llenas de energía y a la vez sin ella, los sentimos grandes y pequeñas, arriba y abajo, nos sentimos únicas, especiales, maravillosas, milagrosas, nos sentimos atadas, juzgadas, derrotadas, felices, tranquilas, estables y un poco locas. Nos sentimos tantas cosas que cuando nos encontramos con otra madre la atacamos a preguntas, queremos identificarnos o simplemente sentirnos escuchadas.

    La tribu, necesitamos la tribu, busca tu tribu. Tu grupo, créalo. Rodéate de mujeres que han sido madres como tú, con dudas y sin ellas, abrázalas, saboréalas, invítalas a disfrutar juntas, a maternar en grupo, crea un círculo de confianza, crea muchos círculos de madre. Porque las mujeres, madres, unidas, somos una.

  • Reflexiones previas al 8-M

    Lucha… Que no te detengan… Pelea por aquello en lo que crees…  ¿y cuándo no puedes más?

    Eso es lo que yo siento hoy, estoy agotada, estoy cansada de luchar, de sentir constantemente que tengo que tirar del carro. Luchar con el entorno por criar como siento que debo hacerlo, luchar por sacar a flote mi relación de pareja, luchar porque Ene amatxo no muera entre tanto IVA y legalidades varias, luchar por ser una mujer respetada en una sociedad patriarcal de mierda…

    Asique hoy, a las puertas de un 8 de Marzo que lleva semanas dando que hablar (primer paso logrado, que se hable del tema, para limpiar el polvo del armario primero hay que abrirlo 🙂 ), yo estoy sin energía para salir mañana a gritar nada.

    Ser mujer tiene su aquel, el simple hecho de ser cíclicas (estoy menstruando y por eso mismo esta semana todo se me viene grande, mi cuerpo me pide cueva y yo le sigo dando guerra) y que nuestra vida no se ajuste a nuestros ritmos naturales es un temazo.

    Pero el hecho de ser madre ya es la pera limonera… Ser madre en una sociedad adultocentrista donde el maltrato a la infancia está naturalizado (gritar, pegar, chantajear a un/a niñx es maltratar). Ser madre en un entorno donde se desconoce por completo las necesidades básicas del ser humano, como por ejemplo el contacto, y escuchar que “te tiene cogida la sobaquera”, que “le vas a malacostumbrar”. Ser madre en un mundo en el que lo que prima es el dinero, y empresas de un lado y otro mueven sus hilos para que compres sus productos pese a que tú bebé/niñx no lo necesite pero nos lo venden como algo imprescindible. Ser madre y que tus amigas no sean madres. Ser madre y sentir que estás improvisando constantemente, porque tú no has sido respetada y porque en ocasiones te sale hacer cosas que sabes que no son respetuosas con tu hijo. Ser madre…

    Hoy simplemente vengo para soltar lastre y decir que ESTOY HASTA EL COÑO. No soy una superwoman ni pretendo serlo. No quiero encargarme de la casa, del cuidado de Ekhi, de la carga económica sobre mi espalda en solitario. NECESITAMOS RED, SOSTÉN, EQUIPO, TRIBU… porque somos seres sociales y esto de hacer el Juan Palomo yo me lo guiso yo me lo como es una auténtica basura. A mí me mola más el yo lo guiso y juntas nos lo comemos.

    No vengo desde el rol de víctima, nunca ha sido mi estilo, simplemente estoy cansada de esa imagen de mujer orquesta en la que «yo puedo con todo». Pues sí, poder puedo, de hecho muchas lo hacemos continuamente pero no quierooooo.

    No quiero hacer una huelga de cuidados, porque a mí cuidar me gusta. Disfruto leyéndole un cuento a Ekhi, preparándole la comida a mi aitite, o tomando un café con una amiga que ha tenido un mal día.

    Yo quiero cuidar, cuidarles, cuidarte y sobretodo cuidarME. Porque así lo elijo y porque lo saboreo. Eso sí, lo quiero hacer acompañada. Porque esto de cuidar en solitario, es una bazofia. Se nos llena la boca hablando de igualdad, conciliación,  coparentalidad… Y lo que nos encontramos de puertas para adentro de cada casa sigue siendo desigualdad y micromachismos (o macro en algunos casos) varios.

    Por eso mañana salimos a la calle para que se sepa que estamos hasta el coño, salimos a abrazarnos con otras mujeres, comadres, amigas, salimos a cargarnos de energía para poder seguir viviendo en esta sociedad enferma, salimos para que se escuche nuestra voz, nuestro sentir, nuestras vivencias porque si algo tengo claro es que calladita no estás más guapa…

    Mañana por la mañana trabajo, porque así lo he decidido, en esta ocasión a una parte de mí le ha costado romper con todo (no voy a ahondar en las reflexiones y vueltas que le he dado a este tema porque da para otros tres posts…jejeje, simplemente diré que no siempre tenemos energía para  luchar contracorriente), eso sí, por la tarde me planto, he suspendido el curso que tenía y desde el mediodía estaré por la calle danzando, porque el movimiento se demuestra andando, asique allá vamos a seguir caminando. ¿Te vienes? 😉

  • #12meses12madres En zapatillas de casa en el Hospital

    Segundo mes del año… y con él llega la segunda amatxu que se anima a contarnos algo sobre su maternidad. Hoy os traigo a Leticia, ella es una de esas personas que me ha regalado las redes sociales, al poco de nacer Ekhi me metí en mil grupos de crianza de facebook y entre todos ellos conocí a Leticia. El tiempo nos ha ido juntando en diferentes momentos y pese a que en vivo y en directo sólo nos hemos visto un par de veces es una de esas personas con las que siento que conecto. Es la magia de ser amatxu, que te une a mujeres con las que nunca pensarías que pudieras empastar. De ella me llevo su resiliencia, su capacidad para crecer en cada paso de la vida. Dicen que todo pasa por algo, y ella es capaz de coger las señales que le llegan y obrar en consecuencia. No tengo ninguna duda de que esto es sólo el comienzo de algo grandeeeeee. GRACIAS, mil gracias por animarte a compartir tu vivencia en mi blog. Ojalá tus palabras lleguen a alguien que pueda generar cambios en la Unidad de Cuidados medios del Hospital de Cruces. Mientras tanto sigamos trabajando para que estos cambios se den. Ya dicen que no hay camino, sino que se hace camino al andar y con compañeras de viaje como tú avanzo con paso firme. GOAZEN! 🙂

     

    Cuando Eneritz me propuso participar en esta iniciativa me anime en seguida. ¡Qué honor que pensara en mí! ¡Y qué de cosas por contar! ¡Qué de vivencias por sacar y compartir! Con la idea siempre presente de poder aportar algo a alguna familia y madre en situación similar. Pensando en poner en orden esta madeja de experiencias y emociones que ha supuesto para mí la maternidad… Pero, ¿Y de qué hablar? ¿Qué compartir que no se hubiera hecho ya? ¿De qué forma escribir para no exponerme en exceso a nivel emocional pero resultar familiar, cercana y sincera?

    Creo que a Eneritz le planteé en varias ocasiones diversos temas. No recuerdo cuales la verdad. Son tantas las experiencias de estos cuatro años… Asique decidí ponerme a ello sin más. Y aquí estoy, escribiendo en este mismo instante según lo siento. Sin correcciones salvo las meramente ortográficas. Decir también que Eneritz me acaba de enviar un mensaje con toda la positividad y «buen rollo» que le caracteriza, animándome a enviarle el texto.

    Mientras baño a mi bebe de 7 meses (y pienso en todas las cosas que tengo por hacer. Como en ir a recoger al mayor, hacer varios trabajos del máster, la comida, ir algún día al dentista…y un millón de cosas más que voy postergando y, por ende, acumulando…) me remonto todo ese tiempo hacia atrás y revivo el 2 de junio de 2017 ( http://www.silviaburgo.com/iker/ ).  Intento recordar cada instante, cada situación o posible acto que pudieran explicarme el por qué 8 días después de nuestro encuentro acabamos ingresados en la Unidad de Cuidados Medios del Hospital de Cruces. Recuerdo el trayecto en coche mientras conversaba con mi pareja de lo que íbamos a cenar esa noche. Recuerdo las caras, los gestos, las preguntas, las manos, los sondajes y los pinchazos. Recuerdo a un bebé pequeñito sujetado por manos desconocidas. El llanto. La angustia. El desconcierto.

    Iker tenía algo de fiebre desde hacía dos noches así que eso nos llevó a hacer ese viaje. Un viaje de siete días, unas cuantas pruebas más y miedos, soledad, incomprensión y juicios. Muchos juicios.

    Resultó que este ingreso fue un golpe con una realidad que desconocía y en un ambiente que ni me imaginaba. De allí sí que se podían haber sacado historias, relatos y experiencias como para llenar varios blogs.

    Nuestra estancia en el hospital fue algo más tranquila que la de la mayoría de familias que allí estaban. Más tranquila y más corta. Aunque la realidad es que en el hospital el tiempo se para y parece no avanzar. La realidad se vive entre pitidos de máquinas, turnos de trabajo, pruebas, consultas médicas y zapatillas de casa. Las madres allí vamos en zapatillas de casa, nos lavamos los dientes en un baño público y algunas nos aseábamos cómo podíamos. Los días y las horas transcurren entre conversaciones en el «lactario», portando enormes sacaleches y envases de vidrio. Cuando lo que habría que portear son los pequeños cuerpecitos sedientos de calor, leche y brazos de nuestros bebes.

    Zapatillas Leticia.jpeg

    En ese entorno viví literalmente una semana. Mi pareja me hizo una mochila con algo de ropa y un sacaleches que me acompañaban de la sala de familiares al baño y de ahí a la unidad de cuidados medios.  La comida y los afectos me los prestaron un gran puñado de mujeres, madres y amigas, que me acompañaron estos días de mil y una maneras:

    «3 meses…3.

    Gracias…

    Beronika, Alaitz, Naiara, Esther, Arantza, Miriam, Estela, Leire, Silvia, Eneritz, Kata, Carmen, Edurne, Idurre, Alba, Ziortza

    Por los tuppers, los sacaleches, las visitas hospitalarias, las noches en el hospital, la mejor compañía el día 2 de junio, colarse en el «lactario», las visitas a casa, por la bandolera, la comida en el rellano de la puerta, la pelota de pilates, los maridos que hacen visitas, los mensajes y las llamadas, por el blessingway y las nutteladas, los abrazos, el «cielo de Durango»,  de  los «vaya mierda Leti…», los mensajes de voz, llorar conmigo, por ser matronas, la búsqueda de contactos, la búsqueda de respuestas, las gestiones, los masajes en la sala de familiares, las respuestas a miles de preguntas, por acompañarme nuevamente al hospital, por la búsqueda de opciones…por «ay Leti que mala suerte…»,por los «siento no poder ayudarte más», por «eres luz», «eres fuerte», «eres maravillosa»…y tooooodas las miles de frases, mensajes, llamadas, palabras, gestos, préstamos, acompañamientos y visitas que seguro se me olvidan…(lo siento)

    Y a Kulunkari Hazkuntza Elkartea.

    Y a los grupos de crianza 2.0.

    Y gracias a mis padres y mi hermano. Por acompañar sin cuestionar. Y cuestionando también.

    Y a Iñigo, mi compañero, y acompañante. Por la escucha, el silencio, la aceptación, el acompañamiento y el respeto. Por confiar. Por ir más allá de las creencias personales y encontrar emociones y experiencias maravillosas.

    Y a mis hijos Ander&Iker. Por la paciencia…Por elegirme para ser su ama. Por el día de sus nacimientos. Por los dos. Por su energía y su calma. Porque sin uno el otro no tendría sentido. Por todo lo que tengo por contarles…Y por todo lo que voy a recordar por ellos y para ellos.

    Y a mí misma.

    Por los logros y las pérdidas. Por la tristeza y la alegría. Por el reencuentro. Por reencontrarme. Por volverme a perder. Por la tristeza y la aceptación. Por el recuerdo. Por la mochila de orgullo que me llevo por lo conseguido. Por las experiencias maravillosas grabadas en mi retina y que forman parte de mi y de quién soy ahora.

    Jamás me pude imaginar sentirme y estar tan acompañada.

    No sé cómo se agradece todo esto…

    #GRACIAS #mevaaestallarelcorazon❤ #lasalegriassecelebran #laspenasselloran

    «Vendrán días en que ese peso no será carga sino bagaje» (Vendrán días. Manolo García)»

    (Esto último lo publicaba tres meses después del nacimiento de Iker)

     

    Las historias de las madres de neonatología las he recordado en diferentes ocasiones a lo largo de estos ocho meses. Como en un ambiente de café. Sentadas en mecedoras y taburetes, alrededor de una pequeña mesa y bajo el sonido de varios sacaleches a la vez, compartíamos nuestras historias como quien comparte un día de compras. Historias de angustia, de pérdidas, de superación, de miedos e incertidumbres, de esperas, de largas esperas llenas de esperanza. Algunas compartían sus relatos en la cola del baño o en la de la consulta del pediatra asignado para sus hijos. También en la sala de familiares donde se juntaban nuevas madres desorientadas, padres echando la siesta, gente comiendo, otros viendo la tele, algunas sacándose leche y otros muchos familiares bien arreglados y peinados ansiosos por ver a esos bebes como si de un domingo de bautizo se tratara.

    No hay espacios para llorar en neonatología sin recibir miradas ni posibles comentarios condescendientes. No hay lugares para la intimidad en esas grandes salas con varias cunitas o incubadoras. No hay opción para abrazarte el cuerpo sin pudor. No hay cortinas que permitan que las madres podamos llorar, abrazar y hablar con nuestros bebés en la intimidad. No hay tiempo para la conexión, los afectos y las emociones.

    En el ambiente se percibían el miedo y la incertidumbre pero también el amor y la esperanza y una enorme e imperiosa necesidad de hablar y compartir. Necesidad de un abrazo y un llorar al hombro para que las largas y rutinarias jornadas hospitalarias pudieran resultar más humanas. Pero el pudor y las buenas formas nos invaden y nos sitúan a los humanos muchas veces distanciados.

    La soledad y la falta de empatía que vivimos me pusieron en varias ocasiones al límite. Y en una ocasión lo sobrepase sintiéndome muy desamparada y ninguneada.

    Tras esta vivencia, mi impetuosa curiosidad me hizo buscar experiencias, conocer funcionamientos y protocolos con respecto al contacto de los bebes con sus familias y conocer las infraestructuras de los servicios de neonatología de este país. Y en mi opinión en este aspecto resulta desolador…Los bebes y especialmente los bebés prematuros, necesitan a sus padres y más concretamente el cuerpo de su madre. La necesitan cerca y de manera constante. La necesitan lo más tranquila posible, bien alimentada, descansada y cuidada. No solo por la lactancia materna, que también, sino por el calor, el amor y la seguridad. Las madres somos parte del tratamiento.

    Los profesionales que atienden a los bebes deben tener interiorizada está realidad del contacto. Estos bebes necesitan médicos-humanos, enfermeros-afectuosos, auxiliares-empáticos y conscientes de que el amor es parte del tratamiento. Necesitan humanizarse. Necesitan ver. Creer. Sentir. Respetar a las madres. Amarlas.

    Esto ha hecho que mi camino vital vaya tomando una forma determinada. Y me han llevado a decidirme estudiar Salud Mental Perinatal con Terra Mater. Para que quizá algún día y de alguna manera pueda acompañar a estas madres, a estos bebes y a estas familias.

    Ojalá.

     

     

  • Cambia todo cambia…

    «Y así como todo cambia que yo cambie no es extraño…» decía Mercedes Sosa en su canción TODO CAMBIA. Llevo varios días con esta canción en mi cabeza… Dicen que no te das cuenta de lo deprisa que pasa la vida hasta que tienes un/a hije. Yo no se si esto es algo que le ocurra a todo el mundo, pero en mi caso estos tres últimos años se me han pasado volando (y al mismo tiempo de manera muy lenta…jajaja, toma contradicción, sin embargo así lo siento…).

    Recuerdo cuando era adolescente que escribía siempre aquello de «no cambies nunca» en cartas, textos, dedicatorias… Con el tiempo he ido dándome cuenta que esto es imposible… ¿no cambiar nunca? ¡¡¡Si somos seres en constante evolución!!!

    Cada vez tengo más claro que los cambios en si mismos no son ni buenos ni malos, simplemente son, lo complicado, emocionante (llámalo x), es lo que viene con ese cambio, ese periodo de adaptación a la nueva situación. Ahora mismo pienso en ciertos cambios y me tiemblan hasta las piernas (literal). Nadie dijo que salir de la «zona de confort» fuese sencillo. Pongo lo de confort entre comillas porque muchas veces nos movemos entre mierda, pero como es una mierda conocida estamos agusto en ella. Ya dicen que más vale malo conocido que bueno por conocer… En fin, que no me gusta nada esta frase, ni las mil limitaciones que nos ponemos a diario, todas esas cadenas sin sentido por no defraudar a otra persona, por quedar bien, por «el qué dirán»…

    Como dice el gran Ismael Serrano, CAMBIEMOS EL MUNDO AMIGO, QUE TU YA HAS CAMBIADO EL MIO. Todas las personas llegan a nuestra vida por algo, cada día creo más en que las casualidades no existen, todo son causalidades… Por ello aprovechemos esos encuentros, esas relaciones, esas quedadas, charlas, esas noches de paseo por el pasillo con tu bebé en brazos… Porque cada minuto en nuestra vida tiene un significado, por muy duro y dificil que se nos haga.

    Seamos como esa oruga que con el tiempo termina convirtiéndose en una hermosa mariposa. ¡SIGAMOS CAMINANDO!:)

  • #12meses12madres Embarazada respirando… CONFIAndo…

    18:00 del 18 de Enero de 2018. ¡¡¡Llegó el día!!! Comienzo con esta idea que surgió hace unos meses y que ya tenía ganas de que saliera a la luz. 12 meses por delante y 12 mujeres increibles que os contarán diferentes aspectos de su vida relacionados con la maternidad, mola ¿verdad?

    Para comenzar con esta idea, tenía claro quien iba a ser la primera mujer, no podía ser de otro modo, lo hago con ella, con mi geme. 🙂 Dicen que todas las personas tenemos un alma gemela y yo tengo la suerte de haberla encontrado. No sólo nos parecemos fisicamente (nos han confundido en varias ocasiones…jajajaja) sino que en la manera de entender la vida, en nuestras luces y nuestras sombras somos muy parecidas. GRACIAS SEÑORA por ser como eres, porque contigo la vida es más sencilla, porque saber que hay gente a mi lado cuando quiero sacar la bazoka es brutal, por decirme las cosas tal cual, sin pelos en la lengua, por esos saltos en conciertos, por tanta y tantas cosas… Por muuuuchos momentos más juntas.  😉 Os dejo con ella, con sus sensaciones de embarazada…

    Kaixo, me llamo Marta y soy la amatxu de “”Piña”, un bebé que se está formando en mi interior desde hace 21 semanas.

    Habrá quien piense que qué hago escribiendo en un blog de maternidad si aún no sé qué es ser madre pero… ¿Quién ha estado casi un año antes mirándose las bragas cada 28 días para saber si estaba embarazada, quién es la que se está tomando el ácido fólico cada día? ¿Quién es la que cuando come jamón (lo confieso, alguna vez me puede el deseo) se siente mal ó la miran con cara de “qué irresponsable”? ¿Quién es la que ha desarrollado un detector de WCs súper eficaz allá donde va? ¿Quién se va de viaje a un mundo paralelo para hablar con su bebé mientras fuera sólo hay “ruido”?

    Es verdad que hasta hace poquito a mí también se me hacía raro pensarme como ama pero ahora que he empezado a sentir vida en mi interior y tengo claro que no son gases ¡ya no hay duda, soy ama!

    Como dice mi pareja… a mí el embarazo me ha sentado fenomenal y me ha ayudado a centrarme. No sé lo que es una nausea, apenas he tenido mareos y lo “peor” que me ha pasado es que en el primer trimestre me dormía por las esquinas, pero eran unas cabezaditas tan gozosas… vamos…¡que no me puedo quejar!. Reconozco que muchas veces vienen a mi cabeza esas mujeres que estando embarazadas tienen que seguir con su vida como si nada, trabajando, sacando energía de donde no la tienen (porque esto sí que es curioso…¿dónde está mi energía?) y pienso en lo afortunada que soy y en lo  injusto que es que no todas las mujeres que lo deseen puedan hacer un parón en su vida cuando se quedan embarazadas para poder VIVIR esta etapa.

    Ésta “fortuna” se debe, en gran parte, a que mi trabajo es considerado de riesgo para una mujer embarazada por lo que llevo desde la semana 12 sin trabajar. Esto me está permitiendo disfrutar de mi embarazo y ser muy consciente de cada cambio que se produce en mi cuerpo y en mi mente: me han crecido las tetas una barbaridad, mi tripa crece por momentos y se pone súper dura cuando me paso de actividad, mi mente se dispersa con una facilidad asombrosa (bueno, esto igual  ya me venía de antes). Va todo tan rápido que es como en la fórmula 1….”si parpadeo me lo pierdo” y yo tengo muy claro que no me quiero perder nada.

    En este empeño mío de tener un embarazo lo más consciente posible he pasado por varias fases (y las que me quedan):

    1ª Fase. Saber ven a mí.  Me compré varios libros, empecé a buscar información sobre talleres, cursos,… vamos que cualquier cosa que tuviese que ver con mujeres embarazadas y con la vida de les niñes antes de nacer me venía bien.

    2ª Fase. Selección “natural”. Me di cuenta de que como en todos los ámbitos, había cosas muy interesantes pero otras eran una auténtica basura así que ante la saturación mental que tenía decidí volverme selectiva. Me frené a mí misma y pensé en mis creencias, en qué es lo que yo quería y cómo quería que fuesen estos aspectos de mi vida.

    3ª Fase. Confío en mi sabiduría e intuición. He aparcado el saber académico y acudo a grupos de amatxus como “El parto es nuestro”, pregunto a las mujeres sabias de mi entorno, veo videos con los que me siento cómoda,  he desarrollado un sexto sentido para pasar de la gente que me quiere imponer su opinión y me repito como un mantra que “las mujeres llevan miles de años teniendo hijes y no  puedo perder la maravillosa oportunidad de nutrirme de todas esas experiencias que están ahí”: en mi ama, en mi hermana, en mis amigas, en completas desconocidas que tan generosamente deciden hablarme desde su experiencia con la única pretensión de que yo decida libremente cómo vivir mi embarazo y la llegada al mundo de Piña.

    Confieso, que en ocasiones mis dragones internos y mi necesidad de control me juegan malas pasadas y me entran los agobios. Pienso en si habrá algo de lo que no me esté ocupando y ya tocaba en esta etapa, si estoy haciendo todo lo posible para que Piña esté bien, si serán acertadas las decisiones que voy tomando con mi pareja sobre cómo queremos dar la bienvenida al bebé,…

    Sé que esto no ha hecho más que empezar y  aún me quedan miles de preguntas y dudas en mi interior (muchas de ellas puede que no tengan respuesta) pero tengo clarísima la primera lección de todo este alucinante proceso: “Hay muchos aspectos que no puedo dominar y que se van a escapar de mi control, así que lo mejor que puedo hacer es RESPIRAR, CONFIAR, PERMANECER ABIERTA y pensar que…pase lo que pase será para bien”

    Marta-Piña

  • ONGI ETORRI 2018

    Comienza el año y con él llegan los nuevos propósitos, los objetivos de año, los buenos deseos… Será que estoy menstruando y en modo «hibernación» pero yo no vengo a desearos un feliz año, porque la felicidad no se desea ¡¡¡LA FELICIDAD SE VIVE!!!

    Hay personas que dicen que la felicidad está sobrevalorada, quizás sea verdad o quizás no, todo depende de lo que signifique para nosotres esta palabra.

    Para mí, (si hoy el post va a ser un poco egocéntrico 😛 ) ser feliz es…

    Despertarme a la hora que mi cuerpo me lo pide (bueno o cuando oigo jugar a Ekhi o viene a donde mí para contarme algo). Vamos que no sea el despertador quien me despierte con una hora fija sino que sea la vida quien active mi cuerpo-mente.

    Es pegarme una ducha tranquilamente, sin prisa, sin que nadie me reclame, disfrutando cómo el agua cae sobre mi cuerpo.

    Ser feliz es dar un paseo hasta la playa y disfrutar del contacto de la arena bajo mis pies, estar abrigada y ver cómo Ekhi se desnuda, corre, imagina mil aventuras y nos pide a Gorka y a mí que colaboremos en su montaje de puentes y castillos de arena.

    Reirme con mi familia (la grande), bailar con mis primas, bromear con mi hermana, escuchar las aventuras de mi amama y mi aitite…

    Es saber que cuando tengo un día gris, negro o multicolor están mis comadres y amigas al otro lado del teléfono dispuestas a escucharme y cagarse conmigo en la mierda de mundo en el que vivimos.

    Ser feliz es PARAR EL TIEMPO, AQUÍ Y AHORA, sentir mi cuerpo, RESPIRAR, ser consciente de que ESTOY VIVA y DISFRUTARLO. 🙂

    Ser feliz pueden ser taaaaantas cosas, y al mismo tiempo ninguna… Por eso para este 2018 no te deseo que seas feliz, deseo que encuentres aquello que te hace feliz. Vivimos el día corriendo de un lado para otro con mil tareas, quehaceres, quedadas, planes… Lo urgente nos resta tiempo a lo importante constantemente. Por ello este año pongamos el foco en lo que es valioso para nosotres. Ya lo decía el Principito «Lo esencial es invisible a los ojos».

    Y tú este 2018… ¿En qué vas a centrar tu energía? ¿Cómo quieres recordar este año? ¿Qué es para ti ser feliz? ¿En este mismo instante estás disfrutando del lugar en el que te encuentras?

    gracias2017ongietorri2018.jpeg

    Para mí el 2017 ha sido un año intenso y cargado de cambios, entre ellos un cambio de vivienda que me ha hecho vivir más conectada conmigo misma. El 2018 lo espero con los brazos abiertos estoy segura que me traerá un montón de momentos increíbles, aprendizajes varios, tropezones, caidas, sonrisas, abrazos… Venga lo que venga tengo claro que la vida es bella, SABOREEMOS ESTE NUEVO AÑO. ¿Te vienes?

  • #12meses12madres

    Lo prometido es deuda… y aquí vengo a traeros un notición!!! El título desvela casi casi el misterio por completo pero para quien ande lento/a de reflejos os cuento.

    Hace unas semanas os comentaba que el año que viene, 2018, el número 18 va a ser un número clave y es que es mi número favorito desde que era niña (todavía recuerdo por qué lo elegí, cómo era mi clase en aquel momento y diferentes cosas que pasaron durante aquel curso). Llevo tiempo queriendo que el blog de Ene amatxo pueda abrirse a nuevas voces, personalmente escribir me encanta y cada vez que lo hago me abro en cuerpo y alma, pero estoy segura que leer a otras mujeres va a ser suuuuuuuuuuper enriquecedor (para mí la primera 🙂 ).

    Por eso durante el 2018, cada 18 colgaré en el blog la vivencia de una madre. No seré yo quien escriba sino ellas mismas serán quienes de su puño y letra os contarán diferentes cosillas referentes a la maternidad. Habrá relatos sobre el embarazo, parto, lactancia, crianza… Vamos un mix de experiencias que estoy segura os van a encantar.

    Estas semanas he estado ultimando detalles con algunas de las amatxus que van a escribir y sólo puedo deciros que va a ser brutal. Escuchar sus historias mola, ¡¡¡mola muchooooo!!! Y es que ya dicen que cada persona somos un mundo, pero es que cada madre tenemos una vivencia súper diferente de lo que es la maternidad, y al mismo tiempo hay aspectos que nos unen y nos conectan con personas completamente diferentes a nosotras. Es como esa tela de araña que se va tejiendo y cada vez va haciéndose más grande y cogiendo forma…

    Me encanta esta imagen en la que diferentes mujeres se sostienen las unas a las otras y JUNTAS «tejen» con sus melenas una trenza común.

    tejida en mi trenza.jpg

    Porque cada día tengo más claro que las mujeres somos maraviDIOSAS y que el hecho de convertirnos en madres es una oportunidad increíble para crecer, para rompernos en dos (o en mil pedazos), para removernos de pies a cabeza y florecer. Hace tiempo una buena amiga comentaba que con cada nacimiento se produce una muerte y es que después de cada maternidad una parte de nosotras muere, dejando florecer otros aspectos de nosotras mismas.

    El próximo 2018 te invito a que estés atenta porque va a ser un año cargado de mucha MAGIA, magia MATERNAL. #12meses12madres

    Imagen: http://tejiendoypensando.blogspot.com.es/2015/06/tejida-en-mi-trenza.html

  • Conexión con la naturaleza

    Dicen que una imagen vale más que mil palabras, asique hoy he hecho un video para trasmitiros lo que el cambio de vivienda está suponiendo en nuestra vida. Sin duda alguna,nuestro nuevo hogar nos está ayudando a vivir más conectades con la naturaleza. Y referente a este cambio sólo puedo deciros que mola, mola mucho!!!  🙂

    Hoy 5 de Diciembre, ha hecho sol, si frío también, pero Ekhi ha decidido desnudarse (si fuese por él viviría todo el día sin ropa…jajajaja). Asique un día bestial, así es, ¡en pelotas y a lo loco! 😛

    https://youtu.be/6oMBwGcMZws

    Ya lo decían las Azucar Moreno, «sólo se vive una vez». Nosotres lo tenemos claro, no vamos a esperar a jubilarnos para disfrutar de la vida (esto lo he escuchado varias veces los últimos meses). En nuestra familia VIVIMOS EL PRESENTE, SABOREAMOS el dia a día. Porque el tiempo vuelaaaaaaaa, no desperdicies ni un minuto. CARPE DIEM.

  • Mi vivencia de parto

    2:00a.m. Me despierto y no puedo dormirme, voy al baño, meo y me vuelvo a la cama. Ya son varios meses despertándome a la noche asique no le doy mayor importancia.

    3:00 a.m. Sigo despierta asique decido levantarme, vuelvo a ir al baño a mear porque es como si tuviera ganas constantemente. Tengo algo de hambre asique me como algo (esto de comer por la noche lleva siendo muy común los últimos meses…jejejeje). Después del tentempié me voy al sofá a ver si consigo dormirme viendo la tele, es lo que me ha funcionado hasta ahora.

    3:30 a.m. Me entran unas ganas terribles de mear pero es como si no me aguantara y voy corriendo al baño, pero por el camino voy chorreando… Definitivamente he roto aguas, asique hoy 8 de septiembre es el día que llevamos esperando desde Enero, Ekhi llega puntual a su cita. Iujuuuuuu!!! Me encuentro como una rosa, asique tranquilamente despierto a Gorka, me pego una ducha y nos dirigimos al hospital.

    3:40 a.m. Felices como perdices nos sacamos la última foto con Ekhi dentro de mí, en unas horas dejaremos de ser pareja para convertirnos en un trío!!! 😀

    20140908_033641.jpg

    4:05 a.m. Entramos en el Hospital de Cruces…

    Recepcionista entrada principal: Nos cogió los datos, nos hizo la pulserita y nos dio los papeles con los que teníamos que ir hacía partos.

    4:15 a.m. Maternidad… ALLA VAMOOOOS!!

    Recepción partos: Imagino que el turno de noche tiene que ser duro y que a las 4:00 de la mañana lo que menos te apetece es ser amable, pero siempre he pensado que si trabajas con PERSONAS hay unos mínimos de cordialidad que hay que cumplir. No pido que quien te atienda te haga una fiesta con globos, ni que sea un payaso o un happyflower, pero ser mínimamente agradable (y más cuando trabajas en un hospital que quien viene a utilizar tus servicios está en una situación de vulnerabilidad física y/o emocional) ¿¿¿cuesta tanto trabajo??? La enfermera nos atendió muy secamente, hablando con monosílabos, como si nuestra presencia allí fuese una molestia para ella. Cuando me llamaron por megafonía y Gorka (mi marido) intento acompañarme ella con un tonito borde le dijo: “Usted coja las bolsas y espere en la sala” (Primer “bajón” de la noche, yo quería estar acompañada por él en todo momento, al fin y al cabo es el aita de Ekhi y quien me ha acompañado durante estos 9 meses, yo llevo a nuestro hijo dentro de mí, pero NOS SEPARAN…).

    4:45 Nos tienen media hora en la sala de espera rellenando papeles y autorizaciones varias. Estamos contentos y disfrutamos de este ratito juntos, aunque los nervios empiezan a aflorar.

    Primera valoración: La ginecóloga es seca, muy seca. Otra que parece que me está haciendo un favor atendiéndome… Me pregunta a ver por qué estoy ahí; le digo que “he roto aguas”, ella duda (será que la desconcierta mi sonrisa de oreja a oreja, pero yo no puedo evitarlo, ni quiero, estoy feliz porque llega el día que llevamos mucho tiempo esperando) como todavía no tengo dolores reboso felicidad por los 4 costados y a las 4 y media de la mañana parece que en Cruces las sonrisas no son bienvenidas… Me dice que me van a mirar, que me desnude y me suba a la camilla. Mientras me desnudo se me escapa algo de agua y mojo el suelo, preocupada (yo pensaba que lo de romper aguas era una vez, no que iba a seguir chorreando tiempo después) se lo digo pero ninguna de las dos me hace caso (pasan de mi directamente). Una vez subida y con las piernas abiertas, la chica de azul le dice algo que si que he roto aguas (creo que ha pisado el agua que hace unos segundos le había dicho que se me había escapado), pero la de verde delante de mi cara (y de mi coño, porque no hay postura que te haga sentirte más vulnerable e indefensa que estar en esa posición, con las piernas abiertas esperando a que te hagan lo que quieran) le dice: “bueno eso habrá que verlo”. Entiendo que muchas mujeres por desconocimiento, por los nervios o por lo que sea puedan acudir al hospital pensando que han roto aguas y luego no sea así. Pero no era mi caso, y aunque lo fuera, ¿tienes que poner en duda delante de mí lo que te digo? Finalmente me explora y me dice: “si has roto aguas” (Gracias, ya lo sabía…). Me mira con el ecógrafo y dice que Ekhi está en posición cefálica y que tiene agua suficiente pero que como no tengo contracciones que me las inducirán porque estoy dilatada sólo de 1 cm asique que me desvista por completo y que me ponga la bata. Este es el primer momento de la noche que oigo esa palabra (INDUCCION) que tanto recordaré a lo largo del día (y que hoy, 3 años después sigo recordando). La gine llama por teléfono a alguien y le dice que “va una para una inducción”. A mí no me explica nada y no sé si todo va bien, mal o qué pasa, he roto la bolsa pero de momento me encuentro estupendamente.

    *Me montan en una silla de ruedas pese a decirles que puedo andar (paso de empezar pelenado pero aquí empiezo a notar que me tratan como a una enferma en vez de cómo a una mujer sana que soy, estoy embarazada y a punto de dar a luz, pero desde este mismo instante parece que quietita molesto menos…), de la que me llevan a partos pasamos por la sala de espera. Me paran un segundo allí para que le deje la bolsa con mi ropa a Gorka (parece que de momento la función del padre en todo esto es sólo hacer de perchero). Mientras le doy la bolsa le digo que me ingresan pero que está todo bien que no se preocupe (mi sonrisa de oreja a oreja parece que le tranquiliza algo, pero sé que está preocupado porque nadie le dice nada y no le dejan estar conmigo…). Nos habían dicho que en todo momento podríamos estar juntos y llevamos más de una hora en Cruces y el único rato que hemos compartido ha sido en la sala de espera aguardando a que nos llamaran.

    5:00 a.m. Me ingresan y me llevan a la sala de dilatación 5 por REBA (Rotura Espontanea de Bolsa Amniótica)

    *Esta sala tiene muy buena pinta, no me imaginaba que fuese tan grande.

    Según entro en la habitación la enfermera me pregunta si quiero ir al baño y como yo no tengo ganas le digo que no. Ella asombrada me dice “no???”. Y yo le pregunto si tengo que ir por algo, ella me contesta que como después me van a poner las vías y las correas que no voy a poder moverme. Entonces le digo que si que voy al baño, pero como nadie me ha explicado donde está el baño voy hacia la puerta por donde entran las visitas y ella con tono burlón me dice “la otra puerta cariño, no te me quieras escapar tan pronto”. Quizás se pensaba que yo era adivina o algo así, en la habitación había dos puertas iguales, si nadie me explica nada, cómo voy a saber yo cual es el baño???? Salgo de baño, me dice que me tumbe y me tapa hasta arriba (nuevamente como si fuese una enferma), como hace un calorazo de la leche y yo me encuentro bien en cuanto se marcha me destapo. Mi cuerpo y mi instinto me dicen una cosa, pero los mensajes que recibo desde el personal sanitario son que «mejor que esté quieta».

    Al de pocos minutos llega la matrona, entra con la carpeta mirando las hojas, y me pregunta alguna cosa (tema de alergias y así creo recordar),  me dice que me va a poner una vía en el brazo por si acaso más adelante hace falta alguna cosa pero que de momento no la va a usar (veo que se ha leído mi plan de parto y que ha visto que no quiero medicación, ni sueros y que mi intención es que el parto transcurra lo más natural posible) y que también me va a poner los cinturones. Le digo que no sé cómo va el tema de los cintos, y ella incrédula me dice “si te los han tenido que poner fuera”, yo le contesto que no, que sólo me han mirado con el ecógrafo  y seguido replica, “¿y no te los ha puesto la matrona?” yo le contesto que teníamos cita ese día a las 8:30 pero son las 5:30 de la mañana asique no, todavía no me han puesto los cinturones en mi vida(sigo sin entender por qué todo el mundo cuestiona lo que le digo, ¿será que se piensan que las embarazadas somos mentirosas compulsivas o algo así?). Por intentar quitar hierro al asunto hace la gracia de decirme; “vale pues, cinturones-Eneritz, Eneritz-Cinturones ya os conocéis”. Yo le sigo la broma, al fin y al cabo vamos a tener que pasar 3 horas juntas hasta el cambio de turno, pero la noto forzada conmigo y yo tampoco estoy muy a gusto con ella. Le pregunto a ver cuando le van a dejar  entrar a Gorka (no sé el tiempo que ha pasado xq me he quitado el reloj, pero imagino que estará en la sala de espera como un flan y yo me encuentro bien por lo que no quiero que se preocupe en balde). Matrona1 me dice que en cuanto pase la ginecóloga para ver si me inducen el parto  que le llaman para que venga. PERFECTOOOO!!! A mí me vuelve a entrar el acojono y le pregunto a ver cómo me lo van a inducir, si me van a poner goteo o qué (vuelvo a pensar que mi idea de parto natural va a llegar a su fin…Yo que me consideraba una mujer informada, que había leído bastante sobre el parto y que haciendo dos cursos de preparación (por la sanidad pública y por privado) tendría todo controlado y mira tú, este día que llevo tanto tiempo esperando siento que todo depende de lo que en el hospital decidan y que mi opinión cuenta una puta mierda…). Ella me explica que puede ser goteo o a través de una especie de tampax que me meten, y que seguramente será lo segundo, pero eso quien lo decide es la ginecóloga (pero ella me da a entender como que me lo van a poner).

    Llega la pediatra y es la primera persona en lo que llevamos de noche que me dice su nombre, quien es, y cuál es su función en todo esto (por muy obvio que sea, que la pediatra está para encargarse de Ekhi, a mi me parece perfecto que te lo explique y que se presente, esto te da sensación de seguridad y genera confianza). De 5 personas con las que he tenido contacto desde que he entrado en partos esta es la primera persona que se presenta y que me explica las cosas sin yo tener que andar interrogando… 1 de 5 madre mía…

    5:50 a.m. Exploración gine y matrona.

    Viene la ginecóloga y me explora, me dice que tengo el cuello borrado y que estoy dilatada de 2 cm. Asique como he evolucionado algo desde que he ingresado que van a esperar dos horas más para ver cómo progreso, la gine me quiere dejar mi tiempo 🙂

    Matrona1 vuelve y me pone la vía (que por cierto se le traba con la pulsera que me han puesto en recepción y termino sangrando, ella se queja porque me la tenían que haber puesto en la otra mano (echando balones fuera) yo le digo que si quiere me cambio la pulsera de mano y me dice que no se puede porque si se rompe que me tienen que hacer otra con otros números y no sé que (cuando termina su turno a las 9:00 yo me cambio la pulsera de mano y así dejo la vía libre por si hay que utilizarla (ilusa de mi… que seguía con mi mentalidad de parto natural…)). Matrona1 al igual que la enfermera1 me tapa y yo le digo que prefiero estar destapada, ella me dice que es para que no me vean cuando abre la puerta y yo le digo que no hay problema que no me importa que me vean. No parece convencerle mucho pero acepta mi decisión y se marcha. Por fin dejan entrar a Gorka en la habitación (el pobre entra con cara de susto, pero en cuanto hablamos y ve que todo va bien se relaja). Mientras comentamos las primeras impresiones los dolores poco a poquito comienzan a llegar. Son dolores muy similares a las contracciones que he tenido los días anteriores, algo muy “light”. Ambos estamos tranquilos porque estamos juntos y aunque algo desconcertados (al fin y al cabo despertarse a las 3:00 de la mañana y de repente darte cuenta de que ha llegado el día es algo impactante), todo parece que va bien. Como estoy con los cintos puestos, la enfermera1 me ha dicho que no podía levantarme y Matrona1 cada vez que entra me tapa con la sábana, estoy un buen rato (una hora o así, marcar tiempos en este día se me hace complicado) tumbada boca arriba. Nadie me ha explicado nada, todo el mundo (menos la Pediatra1) parece que me están haciendo un favor atendiéndome (y esto, aunque yo no soy consciente de ello en el momento, pienso que es lo que me hace estar “alerta” y por lo que no termino de relajarme, así no hay quien pueda dilatar.) A las 7:00 de la mañana, Matrona1 vuelve a entrar y me coloca de lado hacia la izquierda y con una pierna hacia atrás. (Esta es una de las posturas que aprendimos en las clases para abrir la puerta de arriba y que el enano vaya bajando, asique como se para que es, me quedo en esa posición, aunque Matrona1 no me haya explicado porqué me pone así, me trata como si fuera un muñeco, un maniquí, creo que todavía no se ha dado cuenta de que soy una persona). Por whatsapp mi MatronaPrivada me dicen que SI QUE PUEDO LEVANTARME!!! Llevo dos horas postrada en la cama porque me lo han mandado cuando podía haber estado haciendo movimientos de pelvis para favorecer la dilatación!!!! MatronaPrivada me dice que si yo quiero que me levante (no voy a querer, llevo 9 meses preparándome para este día, aprendiendo posturas, haciendo ejercicios y no quiero estar tumbada en la cama, pero pensaba que al tener la bolsa rota no podía levantarme porque seguiría perdiendo liquido…). MatronaPrivada me dice que no me preocupe y que si me apetece moverme que lo haga, incluso que puedo pedir la pelota para hacer los ejercicios que hicimos en clase. También le pregunto hasta qué punto puedo “tensar la cuerda” para que no me pongan el tampax ni me induzcan el parto, qué más puedo hacer para favorecer la dilatación… Después de aclarar todas mis dudas con MatronaPrivada (manda huevos que estando en un hospital tenga que ser mi matrona (y no la de la seguridad social, sino otra que conocimos fuera del servicio público quien via wasap me resuelva las dudas) a las 7:30 por primera vez desde que ingresé a las 5:00 toco el timbre para que venga la matrona y pedirle que quiero levantarme (la verdad es que me da un poco de “miedo” tocar el timbre, no noto conexión entre Matrona1 y yo, y como me ha dicho que me esté en la cama, pues pedirle que quiero levantarme me da apuro, pero es lo mejor para ayudar a Ekhi a salir asique allá vamos). Matrona1 viene y le digo que me quiero levantar, ella con una sonrisa forzada me dice que sí que me levante, le pido a ver si me puede traer una pelota y me dice “si hay libre alguna ya te traigo, pero no sé si va haber” y al de unos minutos nos trae una pelota, yo me siento y ella me dice que intente no moverme mucho porque sino los monitores no reciben el latido del bebe (estar encima de la pelota y no moverme es un poco contradictorio ¿no? Una vez más me doy cuenta por qué me tratan como a una enferma porque cuanto menos me mueva mejor para ella). Al de un rato de comprobar que todo está bien monitorizado se marcha.

    Matrona2; Entretanto llega Matrona2, y según entra por la puerta con una sonrisa de oreja a oreja y dice; “hola soy Matrona2, que me han avisado por whatsapp para que venga”,¡¡¡a mí se me abre el cielo!!! Por fin alguien con buena cara, dispuesta a escuchar lo que queremos, nos explica que si quiero levantarme que puedo hacerlo sin problemas, que si necesito ir al baño también (yo alucino porque llevo una hora con ganas pero como me había dicho la enfermera que no iba a poder ir me estaba aguantando…), que para ir al baño sólo tengo que tocar el timbre y que ellas me desenchufan de los monitores y luego me vuelven a enchufar. De repente aparece Matrona1 (yo creo que para ver qué hace Matrona2 con nosotros) y  aprovechando que están las dos les digo que quiero ir al baño. Matrona1 me desconecta y Matrona2 me ayuda a ir con los cables hasta allí. Al volver a conectarme los monitores ven que el latido de Ekhi no se percibe bien y piensan que es porque uno de los sensores va mal, Matrona2 le dice a Matrona1 que para que yo pueda seguir moviéndome que puede cambiar mi sensor por el que tiene puesto la chica a la que está atendiendo ella que tienen la epidural puesta y está tumbada así yo puedo seguir moviéndome. A Matrona1 no parece agradarle mucho la idea, yo creo que ella estaría más a gusto viéndome postrada en la cama así le doy menos trabajo, pero gracias a Matrona2 puedo seguir moviéndome y parece que los latidos de Ekhi se vuelven a escuchar. Matrona2 es un solete y a mí me ha relajado muchísimo poder aclarar mis dudas y sentir su cercanía entre tanta incertidumbre. No estuvimos más que 10-15 minutos juntas pero GRACIAS GRACIAS y GRACIAS.

    7:50 Matrona1 me vuelve hacer otro tacto vaginal y estoy dilatada de 3 cm y el cuello borrado un 90% En su momento no soy consciente de que en 3 horas ya me han hecho dos tactos vaginales, cuando en mi plan de parto pongo que me gustaría que fueran cada 4 horas como pone en la guía práctica de atención al parto normal. Está claro que aquí no sirve de nada ni mi plan de parto ni lo que dicen las guías… Lo que el personal médico del momento que te atiende decida está por encima de todo, incluso de tus decisiones aunque sea tu cuerpo con el que están jugando…

    Seguimos felices, los dolores van en aumento pero los llevo bastante bien. Ahora que sé que puedo moverme y hacer aquello que he aprendido estos meses atrás estoy contenta de sentirme útil y de ayudar en la medida de mis posibilidades a que nuestro txiki venga con nosotros.

    9:00 CAMBIO DE TURNO por fiiiiiiiin!!!! Eso sí, antes de irse Matrona1 pasa a despedirse y las últimas palabras que me dice son; “no intentes hacerte la valiente y antes de que el dolor llegue a un 80% ponte la epidural porque sino luego no se puede, en cuanto el dolor este en el 50% póntela” (Ahora con mi historia clínica delante, veo que ha escrito un “lo siento” en su última valoración de mi parto, todavía no se a quien va dirigido ni porque pide perdón, con el tiempo me enteré que despidieron a esta matrona, asique a mí me tocó el gordo…) Seguido viene Matrona2 también a despedirse, le digo lo que me ha dicho Matrona1 y me dice que ni caso, que puedo ponerme la epidural cuando yo quiera, que no tenga miedo a pedirla.

    Matrona 3: Ella es una de esas personas  que recordaré toda mi vida por lo bien que me trato (y en ese hospital,  entre tanta “mala leche”, un mínimo de cercanía es lo más, o por lo menos para mí así lo fue). Matrona3 nada más entrar se presenta, nos explica cosas de la habitación (como por ejemplo cómo regular la luz para estar más a gusto. Hasta ahora no nos lo habían explicado y después de 4 horas en esa habitación está bien saberlo, en fin…).

    A las 10:30 viene Matrona3 me hace otro tacto vaginal y me dice que lo siente mucho pero que me van a “ayudar” con un poco de oxitocina porque la cosa no avanza (me ponen a 6 la oxitocina). Le pregunto el por qué lo siente y me dice que porque con la oxitocina sintética el dolor de las contracciones aumentara (con lo bien que lo estaba llevando yo hasta ahora…) Mi cuerpo parece que todavía no está listo para sacar a Ekhi, sigo dilatada de 3 cm asiq después de “tantas horas” (según el hospital hay q empezar a mover algo, aunque a mí me gustaría esperar a que mi cuerpo evolucionara…) me ponen oxitocina por la vía para ver si dilato…

    Auxiliar rosa 2: Otra de las caras que tengo grabada en mi mente. Recuerdo que al principio me agobié un poco porque entró en la habitación con ganas de ordenarlo todo (habíamos movido una silla y la pelota estaba al lado de la puerta porque yo estaba haciendo movimientos allí). Además de eso me hizo algún que otro comentario como que estaba sufriendo para nada y me insinuó que lo mejor sería ponerme la epidural, pero al final del día cuando yo ya estaba destrozada me trató con mucho cariño incluso se quedo al parto completo aun habiendo terminado su turno.

    Así ando, de pies, soportando el dolor como puedo… esto va en aumento pero me siento capaz de aguantar hasta partirme x dentro (y aunque a estas horas no soy consciente de ello, el dolor por la oxitocina así será, como si me partieran por la mitad.)

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    11:00 Me suben la oxitocina a 12, al de un rato hasta 24

    12:03 Nuevo tacto y reconocimiento, estoy dilatada de 5cm y me colocan un electrodo interno porque con los cintos se pierde la frecuencia cardiaca de Ekhi. Me dicen que me van a bajar la oxitocina porque Ekhi sufre asique me la vuelven a poner a 6. El dolor de las contracciones va en aumento…

    13:30 En esta hora y media han ido aumentándome la oxitocina de 6 a 12. Estoy jodida por el dolor pero ya estoy dilatada de 6 cm asique parece que la cosa avanza y me siento con fuerzas de soportar lo que me echen. El electrodo interno parece que no funciona bien asique me lo cambian, pero este parece que tampoco funciona, y Matrona3 me lo quita y me pone otro… Tercer pinchazo que le hacen a Ekhi en la cabecita y yo con tanto tacto y que si sube que si baja la oxitocina sigo sin poder relajarme, así no hay quien de a luz tranquila…

    15:15 Me han subido la oxitocina a 24 y el dolor empieza a ser insoportable, cada vez que hay una contracción es como si se me partiera el cuerpo en dos… Matrona3 me hace otro tacto (ya llevamos 6 en menos de 10 horas, queda claro que lo de cada 4 horas se lo pasan por el forro), estoy con el cuello borrado pero sigo dilatada de 6 cm, en 2 horas ni con oxitocina he conseguido dilatar… Me da un bajón impresionante y siento que no soy capaz de aguantar tanto dolor asique decido ponerme la epidural.

    Anestesista y su amigo: Desde que decido ponerme la epidural hasta que llega el anestesista de guardia pasa muy poco tiempo. Me dicen que me la va a poner antes de irse a comer asique que he tenido suerte,  si se llega a ir a comer otro gallo cantaría… El anestesista es muy correcto y me trata “bastante bien”. Lo pongo entre comillas porque mientras está preparando todo para pinchar, incluso mientras me anestesia está hablando con su amigo (otro médico que viene con él simplemente a mirar) hablando sobre las vacaciones de mengano y de fulano. Yo que estoy muriendome de dolor y ellos de charleta… Eso sí, en este momento Matrona3 me ayuda muchísimo, el dolor es impresionante y tengo que estar quieta para que me puedan pinchar y gracias a ella que me ayuda un montón con las respiraciones consigo aguantar lo que sea. Este es uno de esos ratos que se que recordare para siempre, porque de la misma manera en la que recordaré a las personas que me trataron mal, la recordaré a ella que me trato como a ella le gustaría que le tratasen con profesionalidad pero con mucho cariño.

    16:13 El efecto de la epidural llega y con ello dejo de sentir. Estoy cansada por los dolores que he aguantado antes pero ahora mismo es como si no estuviera de parto, no siento nada, y cuando digo nada es nada… El descanso del dolor me viene bien y estoy orgullosa de haber aguantado 12 horas (las ultimas 2 han sido horrorosas) y pese a que me había propuesto tener un parto natural no vivo como una carga el hecho de haberme puesto la epidural, he aguantado todo lo que he podido hasta desencajarme pero hasta aquí he llegado y estoy contenta de lo que he hecho. Esto es lo que pensaba en el momento del parto, a día de hoy me cago en los tactos vaginales, en la oxitocina y en todo el hospital que no me dejo parir a mi ritmo. También me cago en mi misma que no fui capaz de reivindicar más mis preferencias, pero en ese momento estaba tan vulnerable y te sientes tan perdida (ser primeriza es lo que tiene) que te fias de lo que te dicen… Al fin y al cabo ¿por qué no vas a confiar?

    17:00 Después de haberme subido la oxitocina a 48, me la paran porque la frecuencia cardiaca fetal baja, osease que Ekhi sigue sufriendo, está claro que al txiki tampoco le gusta esto de que le metan prisa para salir… Ya estoy dilatada de 7-8cm, parece que el haberme estancado en 6 cm no era para tanto y ya vamos llegando a la recta final…

    18:00 Me trasladan de la sala de dilatación número 13 (que mal numero…) para que termine de dilatar y porque después será el expulsivo en esa misma sala ya que la cama está preparada para ello (eso es lo que me cuentan). La cama tiene la posibilidad de bajar la parte de los pies y de esta manera te pueden poner en litotomía, esa postura tan antinatural para parir… Vuelven a ponerme la oxitocina a 12 y después a 24… parece que hay prisa porque salga Ekhi pero nadie me dice el por qué… Me duele la cabeza bastante y se lo comento a Matrona3 ella me da paracetamol, y bromeamos un poco con que yo era la que quería un parto sin medicamentos y mira, no tengo más que drogas en mi cuerpo… que horror….

    18:47 Matrona3 vuelve para hacerme otro tacto, esta vez ya estoy dilatada de 10 cm!!! Pero ella no me dice nada (esto lo estoy descubriendo ahora que tengo mi historia clínica delante). Me vuelve a parar la oxitocina porque Ekhi sigue sufriendo… me recomienda que intente descansar para coger fuerzas y como no noto nada intento dormir un rato.

    19:54 Matrona3 vuelve, me mira y nos dice que estamos en la recta final y que a las 21:00 «toca empujar».

    * No sé qué hora es pero parece que empieza el baile… “Desmontan” la cama en la que estoy y la colocan en modo “trono”, ya me tienen lista para sacarme a Ekhi, yo no siento nada del pecho para abajo y después de tantas horas estoy como si me hubiera fumado un porro… Atontada, como si no estuviera viviendo ese momento en mis propias carnes…

    Matrona4: Como Matrona3 ha terminado su turno a las 21:00, Matrona 4 es la que me atiende durante el expulsivo. Desde que empieza el baile (me han dicho que toca empujar y así es, aunque yo no sienta nada, ni mi cuerpo esté en ese momento es lo que toca porque el personal sanitario así lo manda… es la hostia…) estoy con una nueva matrona, en su momento sentí que me trató bastante bien, ponía sus manos en mi barriga y me decía cuando empujar, ya he dicho que yo no noto NADA. Con el tiempo he descubierto que me hizo la maniobra Kristeller (puedes leer porqué se desaconseja hacerla en la página de El parto es nuestro)

    Gine verde3: Entra y lo cierto es que no recuerdo si me dijo algo o no… Desde que estoy sola con Gorka descansando hasta que desmontan la cama y la sala se llena de gente todo transcurre muy rápido… Lo que recuerdo de Gine3 son varias cosas… y todas son negativas menos una… Por un lado recuerdo (y esto se me ha quedado grabado a fuego, a día de hoy sigo viendo la imagen tal cual como sucedió aquel día), suena un móvil (una semana después me explican que no era un móvil sino el busca, pero al fin y al cabo es un teléfono), Gine3 se pone nerviosa porque es el suyo, pero con dos ovarios y teniendo una mano dentro de mi coño utiliza la otra mano para coger la llamada y pasarle el móvil a la matrona para que se lo sujete en la oreja… Habla durante muy poco, dice que está en un parto y que no puede atender, pero ¿en ese momento dónde queda mi dignidad? Después de 18 horas de parto, estoy en ese puto potro con las patas abiertas de par en par a punto de recibir a mi hijo y ¿teniendo una mano dentro de mi estás hablando por el móvil? En aquel momento no le di mayor importancia porque sólo intentaba concentrarme en empujar pero a día de hoy cada vez que lo pienso me pongo de una mala leche… También recordaré a Gine3 el resto de mi vida porque es quien me cosió al finalizar el expulsivo, y lo hizo con tanto mimo que me ha quedado una cicatriz que parece un Picasso… Como me dijo la matrona del ambulatorio la semana siguiente al parto “Eneritz, es que parece que tiene una sarta de morcillas en vez de una cicatriz…” este tema al contrario que otros, ha ido perdiendo importancia para mí a medida que va pasando el tiempo. Tengo una cicatriz fea y me ha quedado un bultito que antes no tenía, pero no es algo que me traumatice, eso sí tengo claro que si en vez de ser yo hubiera sido la hermana, amiga o prima de Gine3 me hubiese cosido con más cuidado y eso es lo que me da rabia… Si es tu trabajo hazlo todo lo mejor que puedas, imagínate que ese coño que estás cosiendo es el tuyo… A lo largo del expulsivo las palabras y frases que utilizaba para “animarme” a empujar eran frases hechas y sin ningún tipo de empatía hacia mí, se limitaba a decir frases del estilo de: “vamos empuja, empuja, empuja, un poco más, empuja fuerte como si estuvieras haciendo cacas”. El único recuerdo positivo que tengo de Gine3 fue cuando me “defendió” diciendo un “Déjala”, cuando otra medico estaba tratándome de malas maneras.

    Gine 4 Señor: Tan sólo vino en una ocasión, me metió la mano (no quiero ni contar la de personas que me han metido la mano hasta el higadillo a lo largo de todo el día…) y les dijo algo sobre cómo proceder. Yo que no quería que hubiera hombres en mi parto (al fin y al cabo ellos no lo viven en sus carnes y pensaba, ilusa de mi, que las mujeres empatizarían más conmigo) pero resulta que este señor, fue muy profesional.

    Gine 5 chica joven sonriente: En contadas ocasiones Gine3 le cede su sitio y es ella quien con su mano dentro de mí me anima a empujar. Lo hace con más cariño que Gine3, pero también siento que utiliza frases hechas y que no le salen de verdad… Parecen robots… Con lo que me quedo de ella es que de vez en cuando me sonríe como intentando animarme cada vez que termina una contracción y yo he empujado con toda mi alma. 

    Auxiliar rosa 2: Después de estar todo el día conmigo, esta enfermera prepara todo el instrumental para el expulsivo y pese a haber terminado su turno ella se queda hasta el final. En el momento para mi eran dos ojos más que estaban frente a mi mirando lo que sucedía entre mis piernas, pero al terminar todo se acercó, me dio la enhorabuena y me dijo que lo había hecho muy bien, y para mí eso es algo a agradecer.

    Medico de Blanco. Chica borde: La que peor me trato a lo largo de todo el expulsivo. Utilizó frases del estilo de: “pero venga!!!! Empuja!!! ¿No nos quieres ayudar?”. Cuando decidieron realizarme la episiotomía y sacar a Ekhi con ventosa echaron a Gorka y fue entonces cuando a mi me entró el bajón (después de 9 meses de embarazo y de las 18 horas de parto juntos, a él le echan cuando hay 8 personas desconocidas para mi viéndome con las patas abiertas de par en par?!?!?!?!) a la señorita medico no se le ocurre otra cosa que gritarme: “¿pero por qué lloras?” y yo que en ese momento ya no podía más le contesté un “no se” y ella seguía cuestionándome “pues no entiendo por qué lloras de verdad”. En aquel momento no estaba para contestar a sus comentarios impertinentes sólo necesitaba que Ekhi saliera sano y que toda esa gente desapareciera de delante mía, pero un año después conseguí entregar varias hojas de reclamaciones, donde le expresaba lo mal que me hizo sentir y que ojalá nadie le tratase como ella me trató a mi aquel día, porque fue vergonzoso.

    Dos pediatras, chico y chica: Uno de ellos, el chico se presenta y me dice que él estará ahí para atender a Ekhi en el caso de que lo necesite. A mí me tranquiliza saber que si algo va mal, están al pie del cañón, pero al mismo tiempo, son otras dos personas que están ahí quietos sin hacer nada más que mirar mi potorro…

    Expectadora rubia: No sé quien es ni qué pinta ahí. Está al lado de la puerta simplemente mirando lo que sucede… no habla con nadie ni participa del parto simplemente mira cómo transcurre todo, me mira a mí, bueno más bien mira lo que me están haciendo ahí abajo, yo ni siento ni padezco y a decir verdad con tanto público y con todo lo que me están tocando y manoseando prefiero ni saber lo que ocurre debajo de mis piernas…

    21:20 Tras rajarme y tirar de Ekhi con la ventosa me lo sacan y me lo arrancan. Estoy desorientada y sola, lo primero que oigo y veo es a la medico de blanco coger a Ekhi y decir “pero qué grande es!! Vaya niño” mirándolo con cara de asombro. A día de hoy con lo mal que me trato esa mujer que fuera ella la primera que tuvo en sus manos a mi hijo me da una rabia… Yo la seguía con la mirada mientras se lo llevaba a los pediatras, y oía al resto de gente decir “que le dejen entrar al padre”. En ese tiempo sólo recuerdo a las dos gines cosiéndome y yo no parar de mirar a los pediatras (a Ekhi no le veía porque me lo tapaban ellos). La espera se me hizo eterna y a pesar de que Gorka me diga que lo tenía a un metro de mi, se me hizo como si estuviera a 1000 metros… Cuando logré recuperar algo de energía les pregunté: “¿qué le pasa?” y ellos me contestaron “nada sólo le estamos mirando” (se pensaran que soy tonta, ¿si no le pasa nada por qué no me lo ponen piel con piel?). Ekhi al escuchar mi voz reaccionó (está claro que con quien tenía que estar era conmigo y no es esa mesa fría), y la saturación en sangre se estabiliza asique me lo traen mientras la pediatra me dice “podrías haber hablado antes, ya está mejor”. En el momento no tenía energía y lo único que me importaba era disfrutar de mi peque después de esos minutos desde que me lo sacaron, pero ahora le soltaría un “¡¡¡podríais haberme dado a mi hijo antes!!!”. Mientras tengo a Ekhi en brazos me siguen cosiendo las dos ginecólogas y la verdad que es algo que se me hizo largo, les pregunto si les queda mucho y me dicen que es que se tarda en coser. Yo no sé lo que se tarda pero yo quiero centrarme en mi hijo y que nos dejen a los tres solos de una vez.

    21:50 No nos dejan ni media hora solos, llega una enfermera, medico, pediatra o no sé lo que era porque no recuerdo su color de bata y le limpia el culo y le pone el pañal. Antes de que ella llegara, Ekhi me había cagado encima pero como yo ni siento ni padezco no me había enterado, además es algo que no me importa sólo necesito tranquilidad y estar con nuestro hijo. Me pregunta si quiero darle pecho y le digo que sí y ella me lo coloca en la teta.

    22:30 Vuelve la misma chica, le pesa y le mide, le echa la crema en los ojos y demás cuidados… Les hacen/hacemos mil cabronadas nada más nacer, Ekhi no para de llorar mientras está con ella… y yo me pregunto, ¿por quéq es tan importante hacerle todas estas cosas ahora? Se podría esperar un poco? Joder con las putas prisas… Finalmente me lo devuelve y Ekhi se tranquiliza.

    23:00 Nos suben a planta y tengo claro que a partir de ahora nadie nos va a separar. 🙂

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