#24meses24familias Mi gran cambio interior

Lo sé… Llego con 2 semanas de retraso… Ha sido cosa mía, Noelia cumplió con los plazos establecidos, simplemente que hay ocasiones en las que o vives o sobrevives y yo estoy encontrando el equilibrio entre lo uno y lo otro…jajajaja

Las palabras que os traigo hoy, son las de Noelia, otra de las amatxus que Ene amatxo ha traido a mi vida. Noelia se vino desde Cantabria hasta Kaboo para un taller de porteo y después lo hizo junto con su pareja y su peque para disfrutar del curso de masaje. De lo poquito que la conozco es una mujer fuerte, que se deja llevar por su instinto aunque en ocasiones el ruido de alrededor le haga dudar. Noelia busca información y actúa en consonancia a lo que siente y es por ello por lo que yo le propuse escribir en Ene amatxo para hablarnos de esa revolución interior que supone ser madre. GRACIAS por animarte a formar parte de esta locura.  Os dejo con sus palabras. 🙂

Bueno, pues aquí estoy, de madrugada, como era de esperar, para comenzar a escribir a cerca de mí, mi maternidad, mi vida, “MIS CAMBIOS”… no sé qué va a salir de esto pero si Ene Amatxo ha confiado en mí para ello, confío que algo al menos curioso, podré decir… No sé cómo ha visto en mí la posibilidad de aportar algo en su proyecto pero desde luego es todo un orgullo y lo hago con muchísima ilusión, la misma que pone ella en cada cosa que hace, no se merece menos, espero cumplir sus expectativas. 🙂

Me ha costado sentarme a ello con esta vida tan intensa que conlleva el tener tan solo un hijo, incluirlo en tu vida y dar la vuelta a todos tus hábitos, prioridades, tiempos,… Yo esperaba un gran giro en la vida pero no este gran CAMBIO INTERIOR. Porque sí, todo el mundo te habla de un cambio de vida, pero hasta que no lo he vivido, no he sido consciente de la inmensidad y el alcance que esas palabras de cambio conllevan. Y es que no es un simple cambio, es una verdadera transformación interior, impresionante.

Comienzo desde el principio:
Yo conocí a mi compañero de vida, Sergio, hace ya 10 años, en Madrid, la ciudad en la que he pasado 35 años de mi vida, la que me vio nacer. Comenzamos algo que no sabía dónde me iba a llevar porque él vivía en Bilbao, y nos veíamos todo lo que podíamos pero no siempre que queríamos hasta que decidimos tomar una decisión: COMENZAR NUESTRA VIDA JUNTOS. y… ¿Dónde? ¿Madrid? ¿Bilbao? Por cuestiones de trabajo yo tenía más fácil el cambio y no voy a negar que ya habíamos fantaseado con vivir juntos al lado de la playa, salir de trabajar y poder dar un paseo descalzos,… me parecía idílico, nunca creí que eso se haría realidad, nunca creí que verdaderamente dejaría “mi Madrid del alma”, mi familia, mis amigas, para iniciar mi vida fuera. Yo de euskera poco más que agur, ongi etorri, eskerrik asko,… así que después de unos años por fin puedo concursar, consigo plaza donde quiero, toda una suerte y un lujo ¡nos vamos a Cantabria!, siiii… Estaba muy ilusionada, pero a la vez muy triste por irme lejos, por tener que decir hasta luego a todo, pero era una decisión meditada y mirando hacia delante, vivía ilusionada por la vida que empezábamos juntos.

Pues aquí llegamos, a un pueblecito idílico en plena Cantabria, a escasos kilómetros de la
playa, un 15 de agosto, ideal, parecía que no era nuestra casa, era como estar de vacaciones: nadar, salir a correr, pasear juntos por la playa y por el monte rodeados de verde, de vacas, ovejas y caballos, comer en el jardín, … Un paraíso de vida, a pesar de la distancia con mi gente, estábamos muy ilusionados. Y es aquí, en este lugar tan especial, donde por fin logramos uno de nuestros sueños como pareja, ¡¡¡sorpresa, estoy embarazada!!!, embarazo deseadísimo, llevábamos mucho tiempo con esa ilusión y por fin llegó, parecía mentira, increíble, estábamos muy contentos e ilusionados, fueron pasando los meses y durante este transcurso empiezo a sentir incertidumbres, inseguridades, ganas de intentar darle a esa nueva vida todo lo mejor, necesidad de informarme sobre miles de cosas de las que no tengo naaaada claro, pero… donde voy a buscar información si aquí no hay nada, no tengo ninguna referencia por esta zona, si todo lo que conozco está en Madrid, mis amigas embarazadas tienen mil recursos al
alcance y yo… sin conocer a nada ni nadie del mundo de la maternidad… era un poco desesperante no saber donde acudir… En conversaciones con alguna de mis amigas con la que comparto forma de pensar en torno a crianza, alimentación… me van dando referencias para consultas, (yo ya había leído sobre Carlos González que junto a Julio Basulto en torno a la alimentación de mamá e hijos, del que me habla una amiga, son mi referencia en el embarazo) tiendas de porteo en Madrid, buscando una me lleva a la otra, empiezo a indagar por Bilbao y tachaaaannnn… aparece Ene Amatxo, la que va a ser mi referente de porteo en kaboo, no dudo en acudir al primer taller que plantea y que me cuadra en fechas, (por lo que tengo apuntado el 22 de octubre, tenía tiempo hasta febrero pero necesitaba empezar a adquirir conocimientos de algo, yaaaaaaa) y allí que fuimos juntos a aprender con Ene los beneficios del porteo. No dudo en coger un fular, para más adelante seguir con una mochila. A partir de ese día un suma y sigue: alimentación-blw, higiene- Irene Iglesias, sueño infantil, movimiento libre- Pikler, masaje infantil,… todo me parecía poco, yo quería absorber todo lo que mi cuerpo me estaba pidiendo, necesitaba ofrecer a mi hijo todo lo que mejor podía darle, necesitaba muuucha información para saber qué opciones tenía sobre cómo hacer las cosas y luego poder
elegir lo que me parecía mejor; en todo ello Ene me ayudó en el camino.

Tuve un embarazo genial, fue una etapa preciosa y Aimar nació en Febrero. He de reconocer que los comienzos fueron muy duros, durísimos, desde el parto, los primeros meses de lactancia, el sueño/las noches,… nada de lo que había podido hablar con nadie antes, ni leer, me hizo imaginarme la dureza hasta que lo viví en mis propias carnes y en cada duda de porteo, de posturas, de anudados,… allí estaba Ene; también para ayudarme a entender el proceso de sueño infantil, que lo que yo vivía era completamente normal, mi hijo era sano pero necesitaba mi contacto. Sus palabras finales en el curso de masaje infantil me hicieron sentirme grande, ella me hacía sentirme poderosa.

Siguieron creciendo mis ganas de buscar y contrastar información, de luchar por no quedarnos con lo que nos vende la sociedad, la rutina, lo de “toda la vida se ha hecho así”, que no siempre es lo mejor y yo lo sentía y, necesitaba ver qué otras alternativas podía tener, lo estoy descubriendo poco a poco y aquí sigo, conociendo a grandes mujeres de las que estoy aprendiendo mucho, entre ellas Rebeca Madrazo que me ha ayudado muchísimo en mi proceso inicial de lactancia, continuamos con ella aprendiendo sobre la esencia natural de la crianza y avanzando en mi proceso personal, ella ha sido y es otro referente muy importante para mí. Profundicé un poco más en la filosofía Montessori gracias a Marta Prada y Bei Muñoz (con su gran frase de “días largos, años cortos”, qué razón tiene). Conocí la disciplina positiva, primero con Laura Cruz y después con Marisa Moya, un antes y un después, base en nuestra familia.
Leyendo a Mar Romera (a la que me ha acercado otra de mis grandes amigas) sigo
planteándome taaantas cosas… En suma, intentando aprender muuuuucho muchoooo y
aportar a mi gran cambio interior, los conocimientos que necesita para esa transformación.

Ahora, ya han pasado 2 años desde que nació nuestro gran amor y nos damos cuenta que el trabajo está en nosotros, en papá (que se interesa por aprender todo lo que mamá lee y recibe en sus formaciones) y en mamá. No es tarea fácil pero cada día nos sentimos más seguros de lo que estamos haciendo, sabemos que vamos por el camino que queremos, no el que nos viene impuesto; es tarea constante, diaria y de gran esfuerzo, pero si algo sigo aprendiendo es que la crianza es eso, aprender cada día de nuestros hijos, si les seguimos, ellos nos guían, el amor y el sentido común nos guía. Nos regalamos nuestro tiempo diario, el tiempo es el mejor regalo que le podemos hacer a alguien y que alguien nos puede hacer, es un privilegio contar con tiempo para estar con los que queremos.

También he aprendido que un regalo a la familia es el tiempo que invertimos en formarnos por un día a día más respetuoso y consciente juntos, por aprender a respetarnos como personas, independientemente de ser niño o adulto.

Tengo muy claro que mi prioridad para invertir mi tiempo es Aimar, nuestro regalo de la vida, no he tenido nada en la vida que me haya transformado tanto. Gracias Aimar y gracias Sergio, juntos vamos haciendo nuestra familia más grande, si cabe.

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