#12meses12madres Exitosa lactancia frustrada

Comencé abriendo este 12 meses 12 madres con mi hermana gemela, y para terminarlo no podía hacerlo de mejor manera que con otra grandeeeee, Sagutxa. Laura llegó a mi vida hace muuuuuchos años gracias al grupo eskaut en el cuál estábamos las dos, las CAUSAlidades de la vida hicieron que mi primer año como monitora fuese con ella mano a mano (fue una gran compañera y sobretodo una buena “anfitriona” en ese nuevo camino que yo comenzaba). Aquel campamento juntas lo recuerdo con muchísimo cariño y sé que allí fue donde la vida nos dijo, “esto es sólo el comienzo, no os imagináis lo que os queda por vivir”. J Laura es una mujer muy conectada consigo misma, con sus incoherencias claro, esas las tenemos todas…jajajaja, pero tiene ideas claras e intenta vivir en consonancia con ellas y con el universo, ais… nuestro querido universo. Es una de mis amigas BRUJAS, y lo pongo en mayúsculas porque así es, somos de esas brujas de las que disfrutan de los akelarres. La maternidad ha vuelto a  unir nuestros caminos, y yo sólo puedo darle gracias por formar parte de esta nueva etapa en mi vida. GRACIAS sagu por cada palabra, cada gesto, cada risa, cada kontzertu, cada lágrima… Estoy segura que nos quedan taaaaantas y taaaaaaaantas cosas por vivir, que cuando seamos viejitas fliparemos del camino recorrido. Te quiero infinito bella. Muuuuuak. Os dejo con sus palabras llenas de sabiduría. Ella es una de esas mujeres para las que el comienzo de la lactancia no fue sencillo, pero a día de hoy tres años y pico después sigue dando el pecho a su peque. Como comento siempre, lo importante no es lo que ocurre en la salida, sino llegar  a la meta. 😉

“Una pregunta que he tenido que escuchar una y otra y otra y otra vez, hasta el infinito y más allá desde que soy madre es la de “¿y es bueno?”, y yo que soy muy correcta, casi siempre he contestado con un “lo que un bebe (o niño, según la época en la que me pillara), ni bueno ni malo”. Al principio no le daba mayor importancia, pero hubo un momento que la preguntita empezaba a asquear y me plantee romper con mi buena educación y empezar a dar respuestas del tipo “¡¡siiii, muerde… y cuidado que la madre también!!”. Y ¿por qué empiezo el post así? Pues porque debo de reconocer que hubo un día en el que yo misma hacia esta pregunta y muchas otras dentro de la categoría “pedante-metomentodo”, como: “¿para cuándo los hijos, que se te está pasando el arroz…?, ¿duerme bien?, ¿y el segundo para cuándo?”, etc. Y es que sin lugar a dudas el embarazo, el parto, la crianza… me ha cambiado, porque ahora trato de tomar consciencia y no lanzar este tipo de misiles, ni relacionados con la crianza, ni relacionados con la vida de las personas. Y digo “trato”, porque lo que viene aprendido es muy difícil desprenderse de ello, pero lo importante es tomar consciencia y separarte lo máximo posible de esas acciones insalubres.

Recuerdo, incluso que era de las que pensaba que cuando tuviera un@ hij@, lo llevaría lo antes posible a la guardería y  yo me reincorporaría pronto al trabajo, porque soy mujer y sería discriminatorio que yo me quedara en casa, ¿qué es eso de estar 1, 2 o 3 años sin trabajar para cuidar de tus hijos? (tan feminista que yo me creía en aquellos tiempos…), también era de las que pensaba eso de “yo si algún día tengo un@ hij@, a mí tampoco me va a cambiar tanto la vida, voy a seguir saliendo con mis amigos, haciendo planes, viajando, etc.”, cada vez que lo pienso…. ¡me alegro!, porque esto me sirve para entender a toda esa gente que piensa como algún día yo también pensé, y es que creo fuertemente que la sociedad está muy alejada de la crianza y de lo que supone ser madre/padre. Y para muestra un botón, hace poco he visto una serie en TV donde dos de los protagonistas tienen un bebe y me llama la atención la imagen que proyectan de lo que se supone que es ser madres/padres, todo es maravilloso, con muchos ratos para cultivar el amor, la casa está perfecta, continúan con su vida social y laboral como antes, el bebe se queda con otros familiares/cuidadores tan feliz,  etc. Y todo esto lo que hace es crear una falsa realidad de lo que verdaderamente ocurre cuando eres madre/padre, que los primeros meses tienes un bebe colgando del brazo, no tienes tiempo ni ganas a veces ni de peinarte, a las 12 de la mañana es posible que continúes en pijama y con la casa patas arriba, a  veces estas de mal humor o agotada, lo que menos te apetece es cultivar el amor, tus conversaciones con tu entorno son a fascículos porque tu hijo reclama tu atención, etc. Que si, que maternidades/paternidades hay como colores existen en el mundo… pero que en esta sociedad parece que ser madre/padre es un cuento de hadas, un camino de rosas… y sí mueres de amor, pero también mueres de agotamiento, pierdes tu libertad como persona y en muchos casos se pierdes hasta la pareja, porque tener un/ hije es muy sacrificado, y de esto muy pocas personas se atreven a hablar, porque es políticamente incorrecto que para una madre o un padre la maternidad/paternidad no sea un algodón de azúcar de pura felicidad.

Y con esta “entradilla” únicamente quería poneros en situación, y es que mis creencias sobre la maternidad eran otras y me pegue la hostia, cuesta abajo, sin frenos, en mayúsculas y en negrita Arial 80. Cuando me quedé embaraza, inicié lo que yo llamo el “CAMINO AL EMPODERAMIENTO”, ¡la información es poder! y comencé a rodearme de mujeres sabias en grupos de crianza o en talleres, a leer mucho sobre el embarazo-parto-lactancia, sobre la parte afectivo-emocional (el ente madre-hije) y descubrí el poder que tenemos las mujeres para parir y a amamantar y que existen otras maneras de criar, la del RESPETO y el APEGO SEGURO.

No obstante, no hay nada como la práctica para poder integrar todos esos conocimientos de golpe y porrazo, y es que nada salió como yo esperaba. No me había preparado para un parto super medicalizado (con oxitocina a cascoporro, antibiótico, epidural, etc.), ni para una cesárea no respetada, tenía grabado a fuego cosas como que el bebe a su paso por el canal del parto adquiere las bacterias que marcarán para toda su vida el aparato digestivo o que los primeros minutos son cruciales y de ahí la importancia de hacer la piel con piel al momento (sin que lo tengan que pesar ni ponerle guapo, que eso si puede esperar) o lo importante que es cortar el cordón umbilical cuando éste deje de latir para aprovechar el paso de la sangre y las sustancias beneficiosas que esta lleva, y no os quiero contar, lo duro, durísimo que fue separarme del padre de mi hijo cuando me metieron al quirófano. Después de todo esto, os podéis imaginar cual podría ser mi estado psicológico, sabiendo y siendo consciente realmente de todo lo que había pasado y del precio que tenía todo esto tanto para Oier como para mí y que nadie nunca jamás nos podrá devolver.

Paso entonces a relataros cómo comenzó nuestra EXITOSA LACTANCIA FRUSTADA… Cuando Oier ya estaba con nosotros no quise dejarlo sobre la cuna del hospital, quise recuperar el tiempo perdido y sanar cuanto antes el daño causado, por lo que comencé a practicar el abrazo y el colecho desde el minuto 45, que fue aproximadamente el tiempo que tardamos en juntarnos todos. Y al día siguiente llegó el siguiente ¡ZASCA!… a Oier  le sube la bilirrubina, como a Juan Luis Guerra y tenemos que meterle en una especie de cuna-solarium con rayos UV y claro eso implicaba no poder tenerlo en brazos y mucho menos en el pecho… y aquí ya es donde liamos la marimorena, porque por supuesto que tampoco me había preparado para lo que se avecinaba, una lactancia frustrada. El choque emocional de todo lo vivido hasta ahora fue tan brutal, los miedos, las inseguridades, las hormonas, las emociones, los comentarios del entorno…. hicieron además, que la confianza en mí, en mi cuerpo y en mi propio hijo se desmoronara y eso marcó los inicios de la lactancia (yo no tengo leche, no soy capaz, no puedo, etc.) y claro comentarios como “este niño tiene hambre que está todo el día en la teta”, “no tienes leche que has tenido una cesárea”, ….pues no ayudan en absoluto. Y es que cuando estás embarazada e inicias el “camino al empoderamiento”, lo inicias sí, pero lo inicias tú sola, ni tu pareja, ni las personas que van a acompañarte lo hacen con la misma intensidad que tú, y si a eso le sumas las series de TV y gente que opina como yo antes opinaba, pues en una mujer “en camino al empoderamiento” pero sin llegar a estar empoderada del todo, en fase puerperio total, es como la bomba de Hiroshima y Nagasaki elevadas al infinito. Recuerdo los 5 días en el hospital metida en la sala de ordeño cada dos por tres porque mi preocupación infinita era que no me subía la leche y creía que necesitaba un cacharro automático que sacara leche como fuera por mis tetas. Fueron días de muchas luces y muchas sombras. También recuerdo nadar a contracorriente, con los sanitarios (porque muchos tienen 0 formación en lactancia), con mi pareja, mi familia… Sin embargo, una de esas grandes luces, fue la visita de Eneritz al hospital tras una llamada de auxilio, y es aquí donde tengo que hacer un alto en el camino y decir que agradezco infinito a la vida y al universo por ponerme delante a personas como ella, con esa sensibilidad, que vino a recogerme, a abrazarme, a escucharme y a repetirme que CONFIARA EN MI. Reconozco que al principio no entendía muy bien lo que trataba de transmitirme, pero el “camino al empoderamiento” ha hecho que a día de hoy, habiendo pasado por lo que hemos pasado, entienda verdaderamente lo que esta gran mujer quería transmitirme, y es que esta sociedad en la que vivimos y su sistema patriarcal nos invita a NO confiar en nosotras, a que creamos que necesitamos a un tercero (ginecólogo o un equipo médico o un ordeñador automático de última generación) que nos vaya diciendo lo que tenemos que hacer para dar a luz y para amamantar, y si nos ponemos también para criar, porque necesitamos que un educador lleve a nuestros hijos al éxito… y no nos damos cuenta que el verdadero éxito es educar personas emocionalmente inteligentes. Sin darnos cuenta, nos hemos alejado de lo natural, que es, que las mujeres sabemos parir desde los inicios de los inicios, y sabemos amamantar y sabemos criar, tan solo tenemos que escucharnos y CONFIAR EN NOSOTRAS, en nuestros cuerpos y en nuestras capacidades. Me voy a ir por las ramas, lo sé pero es que todo está conectado, y hay tanto que decir, tanto que soltar…

Retomando el tema de nuestra EXITOSA LACTANCIA FRUSTADA, tuvimos que estar en el hospital 5 días porque a Oier como os he dicho le subió la bilirrubina, y si recordáis veníamos de un parto supermedicalizado (si no habéis leído algo acerca de los efectos negativos de la oxitocina sintética en la lactancia, os invito a indagar en ello), cesárea no respetada sin piel con piel con su madre (esto también es vital para la lactancia), cuna UV con reducido tiempo para abrazar y poner al pecho a Oier, biberón desde el segundo día porque uno de las causas de la subida de la bilirrubina es la bajada de peso y había que subir el peso de Oier, madre desesperada en la sala de ordeñadoras automáticas en el hospital porque pensaba que no nunca le subiría la leche (el estrés mental también afecta a la lactancia), comentarios que poco ayudaban (de sanitarios y resto del entorno)… todo eso sin lugar a dudas marco nuestra lactancia. Además, me sentía súper culpable, porque tampoco estaba preparada para darle biberones a mi hijo, y es que cada biberón que le daba sentía como si lo envenenara… así como os lo cuento, porque creo firmemente (y si indagáis en el tema encontrareis también evidencia científica) que en los primeros minutos y meses y años de nuestras vidas es donde el PRIMER CEREBRO, el sistema digestivo, asienta sus bases y la alimentación de estos primeros años marcará la gran diferencia entre un sistema digestivo sano y otro no tan sano, y el sistema digestivo es el motor que pone en marcha otros sistemas, el inmunitario entre otros. Pasar por el canal del parto como os he contado es vital porque se define la flora bacteriana que vivirá con nosotros para siempre hasta el día de nuestra muerte y nacer por cesárea implica que esto no sucede y que además tu cuerpo integra en su organismo bacterias del propio quirófano. Por otro lado, la leche materna está más que demostrado que es ORO LIQUIDO cargado de sustancias inmunitarias y otras de altísimo valor alimenticio. Tuve entonces que resignarme a pensar que el biberón sirvió simplemente para poder salir del hospital porque Oier tenía que ganar peso. Si eres una madre o un padre que está pasando por una lactancia mixta o artificial, siento que esta parte donde hablo del biberón no ayude mucho, pero es así como lo siento. Salimos del hospital con lactancia mixta y así seguimos durante el primer año, a pesar de que intenté por todos los medios eliminar por completo el biberón. Más adelante, iré aportando algunas de las cosas que hice y tuvieron un efecto muy positivo en la lactancia.

Salimos del hospital y ya en casa, tratamos de ir reduciendo la toma de biberón, pero los lloros de Oier y la insistencia por parte de mi pareja y hasta de mi madre (naturista nivel Dios) hacen que desista y las tomas de biberón continúan. Semanalmente acudimos al pediatra a controlar el peso, ya que Oier no consigue recuperar el peso del parto (4 kilazos, aunque si indagáis en ello también encontrareis evidencia científica sobre la recuperación del peso de un bebe recién nacido, y es que en el parto, y más en uno supermedicalizado, una parte del peso inicial se debe a la retención de líquidos, pero esta parte es más extensa y no me quiero alargar en el tema). Es entonces, cuando acudo a varias asesoras de lactancia. Una de ellas, diagnostica un posible frenillo, bueno ya sabemos a lo que nos enfrentemos, Oier no succiona todo lo bien que debería y por tanto el pecho no está produciendo a su máximo rendimiento. La otra asesora, indica que hay que compensar lo que Oier no succiona con sacaleches, es decir, estimular el pecho. Me compro entonces el sacaleches doble de la marca Medela automático, que merece mucho la pena comprarlo, mitad de tiempo y doble estimulación (dos pechos trabajando a la vez funcionan mejor que uno). Lo del sacaleches a mí personalmente, he de decir que me generó mucho estrés ya que no sacaba mucha leche y esto no quiere decir que tu pecho no produzca leche, pero psicológicamente es muy estresante. Otra de las asesoras nos recomendó utilizar relactador y eso hicimos, al principio probamos a hacerlo casero con una sonda normal pero salía mucha leche por lo que finalmente después de varias pruebas, compré el de la marca Medela que trae sondas muy finas y súper contentos. Con un relactador el bebe en lugar de tomar la leche en un biberón la toma en tu pecho y a su vez se estimula. Otra cosa que también recomiendo es en el caso de utilizar biberones comprar el anticólicos de la marca Medela también, ya que el bebe tarda más en tomarse todo el biberón y suelta menos gases. Estoy pensando que voy a pedirle a Medela una comisión por la publicidad…jeje. Y otra recomendación más, si me permitís, es que en el caso de utilizar leche artificial, comprar una con etiquetado en agricultura ecológica, porque es la garantía de que el ganado ha sido medicalizado lo menos posible y los piensos suministrados no son transgénicos. Nosotros hemos comprado siempre la leche en la herboristería, hasta el año leche de vaca, después leche de cabra y finalmente leche de avena y almendras.

Laura.jpeg

Voy terminando, pero antes quiero deciros que para mí lo más, lo más importante es CONFIAR EN TI, EN TU CUERPO Y EN TU PEQUE. Realmente, hay muy pocos casos en los que una mujer no puede amamantar y suele deberse a problemas médicos. Hay bebes que tienen frenillo y esto también puede afectar a la lactancia pero con una buena asesora de lactancia es posible hacer frente a esto. Para poder confiar en una misma es importante disponer de información veraz que te empodere, de una buena tribu de comadreo y pasar de los comentarios de profesionales/personas que no tienen la menor idea del tema. Esta vida va muy rápido, y nos cuesta parar, reflexionar, meditar. El paradigma debe de cambiar, y creo que a paso lento, pero algo está cambiando, cada vez hay más hospitales que practican las cesáreas respetuosas (permitiendo realizar la piel con piel y la presencia de la pareja), empiezan a cambiar la idea de que el equipo sanitario acompaña el trabajo del parto y no lo dirige, hay incluso sistemas sanitarios que cubren la asistencia médica de partos en casa, cada vez hay más matronas formadas en lactancia, etc.

Por último… de nuevo, gracias Eneritz, no sabes lo importante que has sido en todo este proceso, sin lugar a dudas en gran parte tú has sido responsable de que no tirara la toalla, siempre animando, dando confianza y empoderando… y gracias a ello aquí seguimos 3 años después lactando… Por ello y por mucho más ¡¡¡VIVAN LAS EXITOSAS LACTANCIAS FRUSTADAS!!

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