#12meses12madres Mi lactancia, una carrera de fondo.

Meritxell es una de esas amatxus que Ene amatxo ha traido a mi vida. La conocí en el primer curso de masaje infantil que impartí en Kaboo, de eso hace ya dos años y desde entonces nuestras vidas han ido juntándose en diferentes momentos. En esta última etapa en la parte de las relaciones sentimentales parece que vamos por el mismo camino asique en ella he encontrado a alguien que comprende a la perfección lo que siento y estoy viviendo. Desde aquí sólo puedo dar GRACIAS por sentirme rodeada de mujeres tan luchadoras como ella. No tengo ninguna duda de que esto es sólo el comienzo de una bonita amistad. Os dejo con ella y su vivencia de la lactancia. Para mí el mensaje es clave, y así lo transmito cuando alguna amatxu me transmite su frustración por no poder dar el pecho en exclusiva a su recién nacide: “esto es una carrera de fondo, lo importante no es dónde estés en la salida sino que seas capaz de llegar a la meta”. Meritxell, eskerrik asko por animarte a formar parte de este blog. Muuuuuuuuuuuak

12 meses, 12 madres… En mi caso, 24 meses… 24 meses de lactancia materna, 24 meses que celebro. Ahora que ya hemos terminado, lo cierto es que lo celebro con un pelín de nostalgia. En realidad de lactancia completa fueron 23, los inicios no fueron fáciles y es por eso que estoy aquí contando mi vivencia.

Creo que las cosas no empezaron cuando nació Spirit (así voy a llamar a mi peque porque prefiero no hacer público su nombre). Siento que más bien todo empezó en el embarazo…es ahí donde cogí las fuerzas que después me harían falta. En el embarazo fue donde encontré mi camino y este camino me llevaba a querer dar pecho a Spirit. Por este motivo empecé a informarme, a acudir a charlas donde escuchaba las experiencias de otras amatxus.

Después llegó Spirit, con un expulsivo casi interminable pero por fin con nosotres. Y ahí estaba, puesto en mi pecho y mamando, o por lo menos intentándolo. Pedí ayuda las noches del hospi y pese a que había perdido peso, nos dieron el alta y nos fuimos a casa. Una vez en nuestro hogar le di pecho a demanda. Su amama estaba descolocada, recuerdo su frase constante de “¿otra vez?”. Pero yo tiraba hacia delante, era lo que había oído en las charlas durante el embarazo y así lo hice. Mi cuerpo me pedía tenerlo pegadito siempre (o casi siempre) y olvidarme de las horas. Pero aún así algo no iba bien….A veces pienso que cómo no me di cuenta, y otras, que menos mal que mi cuerpo hizo lo necesario para cuidar a Spirit: darle calor y amor. En el ambulatorio nos citaron muy tarde, Spirit perdió en esa primera semana casi 800gramos. Así que directos al hospital. Mi peque no había mamado bien y yo no había producido leche (o por lo menos no la suficiente leche). Una vez en el hospital y a pesar del susto, yo seguía sintiendo (que no es lo mismo que “queriendo”) que necesitaba seguir dándole pecho. Esos días en Cuidados Medios le ofrecía pecho cada 3 horas, mamaba muy poquito y después tomaba el bibe que era lo que le alimentaba. Después del bibe y los mimos entre mis brazos, le acostaba para ir a sacarme leche. Que experiencia… juntarme en una pequeña sala con amatxus de bebés prematures, bebés con diferentes enfermedades…y ¡todas con el sacaleches en la mano!

En nuestro caso nos dieron el alta al de 11 días, yo ya experta en sacaleches y Spirit succionando un poquito mejor, además el pronóstico era bueno, asique seguíamos adelante. Tenía la mandíbula hacía atrás y por eso el agarre no había sido correcto, pero nos dijeron que según creciera iba a mejorar. Asique si Spirit hacía su parte, yo debía hacer la mía.

Pedí ayuda. Creo que a partir de aquí pedí ayuda a un montón de gente…¡y menos mal! Una enfermera experta en lactancia me guió con cómo relactar. Después de la primera visita y sus primeras pautas, volví a su consulta y me preguntó: “¿Qué tal?” Yo respondí: “Mal” Y empecé a llorar… Lo recuerdo perfectamente. Me dio más pautas. Llevaba el control del peso de Spirit. Y yo llevaba la cuenta en casa de la cantidad que tomaba de biberón en todas las tomas. Pecho, bibe, apuntar, sacar leche. Pecho, bibe, apuntar, sacar leche. Pecho (por las tardes protestando), bibe, apuntar, sacar leche. Intenté relactar con sonda pero no me daba la vida para más.

Poco a poco llegaron los cambios. Las tomas de la noche empezaron a ser más largas y en mis apuntes veía que había días que en los bibes tomaba menos cantidad. Y yo iba ganando en tranquilidad al verle mamar un poco mejor. “Ten paciencia, este proceso puede ser largo, muy largo” me decía la enfermera.

Meri 12mese12madres

Y por fin llegó ese día. Bueno, ese finde. Llevábamos varios controles de peso y todo indicaba que el peso de Spirit iba bien. Así nos lo hicieron saber la enfermera y la pediatra. Y de viernes a lunes, tomando menos bibe (porque le ofrecía y no tomaba, estaba todo apuntado) cogió un montón de peso. “Está comiendo de mi pecho” pensé, ¡qué alegría! Y “sólo” había pasado un mes desde que salimos del hospi. Un mes. Relativamente poco, pero interminable en dudas, lloros… un día quise tirar la toalla y otros muchos pedía ayuda.

Así fue como empezaron los 23 meses, no sin altibajos, pero 23 a fin de cuentas. Ahora que lo veo desde la distancia me asombro de lo que hice, ¡¡pero me alegro taaaaaanto!! Lo recordaré toda mi vida, el susto del comienzo y los 2 años de lactancia. Por eso mismo intentaré contárselo a todas las amatxus que pueda. Porque hay palabras en este texto en las que quizás no hayáis reparado pero las he escrito por algo: mi camino, mi cuerpo, calor, amor, sentir,…ayuda y paciencia.

Va por ellas. Por esas amatxus que a pesar de sentirlo y tener el cuerpo “preparado” para ello, no han podido celebrarlo como yo. Por esas amatxus que no han tenido la ayuda adecuada (Eskerrik asko Eneritz, tú eres parte de esa ayuda que tuve y siempre lo recordaré.), por las que no han dado con la tecla necesaria, o simplemente no ha podido ser. Estas líneas van para las amatxus que vendrán, para esas mujeres que están embarazadas y ni se imaginan lo que viene, para que pueda servirle a alguna de ellas. Yo tuve todo eso que os digo, pero lo más importante de todo es que yo lo sentí. Por eso, va por vosotras, por nosotras. Porque la lactancia no siempre es placentera, ni exitosa, pero el camino transitado es lo que nos hace crecer. Y sobretodo para que recordemos que lo importante no es lo que pasa al comienzo, sino que la clave está en llegar a la meta. Sigamos hacia delante.

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2 respuestas a “#12meses12madres Mi lactancia, una carrera de fondo.

  1. Itzicab dice:

    Valiente, fuerte, luchadora, incansable. Transmites lo que eres. Una Madre con Mayúsculas, inmensamente embriagada de amor. Qué buen tándem hacéis nutriéndoos juntas!

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  2. Elenbi dice:

    Brava tú!! Zorionak! Yo estoy en ello, con mellizos de dos meses. Te entiendo perfectamente, no es “querer”, es “sentir”. Es fundamental informarse, pedir ayuda y si tienes claro que es una carrera de fondo, hay días mejores y días peores…pero adelante, sin abandonar! A mi entender con apoyo del entorno será más fácil,pero sin él hay que confiar en una misma y en el instinto, que con la maternidad se nos dispara.
    Me ha encantado tu artículo!!!

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