#12meses12madres No hay dos embarazos iguales

Salimos de la primavera y ¡¡¡llega el veranito!!! El sol va dejandose ver cada vez más por estas tierras…. ¡¡¡por fiiiiin!!! 🙂 En el post de hoy se habla de estar junto al fuego, de cómo durante el embarazo hay momentos en los que necesitamos estar con nosotras mismas, mirar hacia adentro, escucharnos, permitirnos sentir lo que viene…

Tengo el placer de presentaros a Tzaitel, fuimos compañeras en la formación de Asesoras Continuum y a día de hoy somos comadres y buenas amigas. Tzai es una de esas personas que la vida te pone en el camino y que luego tu elijes que se quede en ella. Para mi es un ejemplo claro de lo que es una muejr empoderada, tiene claro lo que quiere y lo que no y es capaz de hacertelo saber sin ningún tapujo. Quizás sea esto lo que me enamora de ella que no hay medias tintas, así son las cosas y así se las hemos contado…jejeje. Además de ser una súper amatxu, es una gran profesional y está detrás del proyecto Kridam, si no lo conocéis os invito a que pinchéis en este enlace: https://www.kridam.com/ No me enrollo más y os dejo con ella y su relato sobre este segundo embarazo, estoy segura que lo vais a disfrutar. 🙂

 

“Este es mi segundo embarazo, el primero fue en el 2014, y con esta nueva maternidad me ha quedado claro que es cierta esa teoría de que no hay dos embarazos iguales.

La verdad es que es lógico, nada es igual dos veces, el cuerpo cambia, la situación cambia, tú cambias, la vida es un cambio constante señoras y señores…. ¡¡¡Y el embarazo es VIDA!!!

Siempre he dicho y diré que en cada parto muere una mujer para nacer otra, en mi caso, aquella mujer murió en la concepción. Mi primer  embarazo  trajo tantos cambios que pensé que en este serían menos, pero esta segunda criatura trae más cambios de los que yo creía. Nada (o casi nada) está siendo igual al embarazo anterior.

Durante tres meses he dicho que no a más comida que en toda mi vida y aún sigo haciéndolo. Esto la otra vez no pasó…bueno esto no me ha pasado nunca…jejeje.

En mi primer embarazo recuerdo llorar a escondidas sin saber por qué, simplemente lloraba. Recuerdo tener miedo a quedarme viuda y sentirme sola. Recuerdo sentarme al fuego bajo y coser porque no me apetecía hacer nada más. Recuerdo disfrutar de la soledad. Interpretaba todo aquello como algo negativo y siempre tenía excusas: muchas horas de trabajo cara al público, añorar mi vida de cabra montesa, tener miedo al futuro… Pero a la vez me sentía feliz, con fuerza, con ganas de vivir, ganas de disfrutar mi nueva vida… YO ERA VIDA.

Ahora no lloro a escondidas pero tengo una mala hostia que no me aguanto ni yo. No tengo miedo a quedarme viuda (pero te aseguro marido que como oses a ello te saco de entre los muertos y te monto una retahíla 😛 ). Esta vez no tengo nada para coser pero mi culo junto al fuego es el mejor lugar del mundo para ver pasar las horas. Y sobre todo no pongo justificaciones por sentirme así (o no las he encontrado) y eso me cabrea. Pero sé que cualquier sentimiento que tenga es señal de que estoy viva, se que hablar de esto y no guardármelo me ayuda, sé que contarlo ayuda a las personas de mi alrededor a convivir conmigo, pero reconozco que aún y con todo me jode sentirme así. Todavía no he sido capaz de darle la vuelta a esto y es algo que me raya, aunque he de reconocer que cada día que pasa me siento mejor. (Este sentimiento empezó a cambiar en la semana 15 de embarazo más o menos).

A veces se me olvida que estoy embarazada. Recuerdo oír esto a otras mujeres y pensar “¡venga ya!” pero es cierto, paso tantas horas con mi hija mayor que a veces se me olvida que llevo otro ser 24h dentro de mí. Viví mi primer embarazo como he vivido toda mi vida, haciendo comparaciones con los animales y riéndome junto a mi pareja diciendo “¿con la de cachorros que hemos criado no vamos a criar a uno más?”. La verdad que nos ha salido muy buena esta cachorra… jajaja.

A día de hoy tengo tanta información en la cabeza que a ratos no sé parar de pensar. Siempre digo que la información es la única herramienta que tenemos y no nos pueden quitar, he luchado por ella, mi trabajo y mi forma de vivir hoy día es transmitir esa información a otras personas. Pero joder reconozco que todo lo que sé hace que en algunos momentos no pueda  me deja vivir con esa onda “happy flower” mía.

La información es poder y me siento poderosa ante este embarazo, parto y postparto, pero a veces me siento ignorante porque veo que quiero saber más, también hay veces que me siento impotente ante este mundo que trata a las mujeres embarazadas con tanto paternalismo y violencia, a veces me gustaría volver a ser aquella loca que todo lo comparaba con las yeguas pero sólo a veces.

Creo que el recuerdo que mejor guardo de aquellos meses fue el día que entré a una clase de yoga para embarazadas. Me quedé perpleja, flipada, pegada, alucinada, no sé cómo describirlo pero fue la hostia. Aquel día descubrí la energía femenina, la sentí por primera vez y fue increíble. Siempre estaré agradecida de Arantza Sabando por aquellas clases. Ahora vivo con esa energía, fluyo con esa energía, aquel embarazo me hizo sentirme mujer y este creo que está creando raíces más profundas.

En mi primer embarazo sólo tenía a mi cuñada (que también estaba embarazada) y mi amiga Maider para hablar del tema, menos mal que las tuve a ellas la verdad, pero a la vez pienso que no necesitaba a nadie más. Ahora tengo un séquito de mujeres para hablar del embarazo y la maternidad. Mujeres con puntos con vista diferentes, con diferentes miedos, con información, mujeres dispuestas a oír, mujeres con ganas de hablar. MUJERES.

Ya he dicho lo que pensábamos Marido y yo de esto que nos venía encima hace 4 años. Ahora resulta que ambos queremos información, que ambos tenemos información, que ambos queremos hacer cosas de otra manera, que ambos hablamos más del tema, que ambos hemos evolucionado. Volvemos a compartir camino, es un camino diferente al que cogimos hace 4 años pero el origen es el mismo, somos mamíferos.

Antes, mi tiempo era mío y lo compartía con quien me daba la gana. Ahora mi tiempo es mío y de mi hija, esto muchas veces agota. Peroooo ahora tengo experiencia como madre, ahora tengo una pequeña maestra que me guía por caminos en los que he aprendido mucho y he olvidado más, ahora tengo un motivo por el que explicar lo que siento para que convivir conmigo sea más sencillo, ahora quiero plantearme más dudas… y resulta que ahora me doy cuenta de que tener no tengo nada más que obligaciones porque ella no me pertenece. En definitiva creo que cuantos más embarazos tenga más diferencias encontraré.

Ya que has llegado aquí te voy a dar un consejo a pesar de no habérmelo pedido: disfruta de cada sentimiento, de cada minuto, de todo lo que pase en estos meses, permítete sentirte como te sientes. Y recuerda LA VIDA SON CAMBIOS Y EL EMBARAZO ES VIDA.

Tzaitel

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