Mi vivencia de parto

2:00a.m. Me despierto y no puedo dormirme, voy al baño, meo y me vuelvo a la cama. Ya son varios meses despertándome a la noche asique no le doy mayor importancia.

3:00 a.m. Sigo despierta asique decido levantarme, vuelvo a ir al baño a mear porque es como si tuviera ganas constantemente. Tengo algo de hambre asique me como algo (esto de comer por la noche lleva siendo muy común los últimos meses…jejejeje). Después del tentempié me voy al sofá a ver si consigo dormirme viendo la tele, es lo que me ha funcionado hasta ahora.

3:30 a.m. Me entran unas ganas terribles de mear pero es como si no me aguantara y voy corriendo al baño, pero por el camino voy chorreando… Definitivamente he roto aguas, asique hoy 8 de septiembre es el día que llevamos esperando desde Enero, Ekhi llega puntual a su cita. Iujuuuuuu!!! Me encuentro como una rosa, asique tranquilamente despierto a Gorka, me pego una ducha y nos dirigimos al hospital.

3:40 a.m. Felices como perdices nos sacamos la última foto con Ekhi dentro de mí, en unas horas dejaremos de ser pareja para convertirnos en un trío!!! 😀

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4:05 a.m. Entramos en el Hospital de Cruces…

Recepcionista entrada principal: Nos cogió los datos, nos hizo la pulserita y nos dio los papeles con los que teníamos que ir hacía partos.

4:15 a.m. Maternidad… ALLA VAMOOOOS!!

Recepción partos: Imagino que el turno de noche tiene que ser duro y que a las 4:00 de la mañana lo que menos te apetece es ser amable, pero siempre he pensado que si trabajas con PERSONAS hay unos mínimos de cordialidad que hay que cumplir. No pido que quien te atienda te haga una fiesta con globos, ni que sea un payaso o un happyflower, pero ser mínimamente agradable (y más cuando trabajas en un hospital que quien viene a utilizar tus servicios está en una situación de vulnerabilidad física y/o emocional) ¿¿¿cuesta tanto trabajo??? La enfermera nos atendió muy secamente, hablando con monosílabos, como si nuestra presencia allí fuese una molestia para ella. Cuando me llamaron por megafonía y Gorka (mi marido) intento acompañarme ella con un tonito borde le dijo: “Usted coja las bolsas y espere en la sala” (Primer “bajón” de la noche, yo quería estar acompañada por él en todo momento, al fin y al cabo es el aita de Ekhi y quien me ha acompañado durante estos 9 meses, yo llevo a nuestro hijo dentro de mí, pero NOS SEPARAN…).

4:45 Nos tienen media hora en la sala de espera rellenando papeles y autorizaciones varias. Estamos contentos y disfrutamos de este ratito juntos, aunque los nervios empiezan a aflorar.

Primera valoración: La ginecóloga es seca, muy seca. Otra que parece que me está haciendo un favor atendiéndome… Me pregunta a ver por qué estoy ahí; le digo que “he roto aguas”, ella duda (será que la desconcierta mi sonrisa de oreja a oreja, pero yo no puedo evitarlo, ni quiero, estoy feliz porque llega el día que llevamos mucho tiempo esperando) como todavía no tengo dolores reboso felicidad por los 4 costados y a las 4 y media de la mañana parece que en Cruces las sonrisas no son bienvenidas… Me dice que me van a mirar, que me desnude y me suba a la camilla. Mientras me desnudo se me escapa algo de agua y mojo el suelo, preocupada (yo pensaba que lo de romper aguas era una vez, no que iba a seguir chorreando tiempo después) se lo digo pero ninguna de las dos me hace caso (pasan de mi directamente). Una vez subida y con las piernas abiertas, la chica de azul le dice algo que si que he roto aguas (creo que ha pisado el agua que hace unos segundos le había dicho que se me había escapado), pero la de verde delante de mi cara (y de mi coño, porque no hay postura que te haga sentirte más vulnerable e indefensa que estar en esa posición, con las piernas abiertas esperando a que te hagan lo que quieran) le dice: “bueno eso habrá que verlo”. Entiendo que muchas mujeres por desconocimiento, por los nervios o por lo que sea puedan acudir al hospital pensando que han roto aguas y luego no sea así. Pero no era mi caso, y aunque lo fuera, ¿tienes que poner en duda delante de mí lo que te digo? Finalmente me explora y me dice: “si has roto aguas” (Gracias, ya lo sabía…). Me mira con el ecógrafo y dice que Ekhi está en posición cefálica y que tiene agua suficiente pero que como no tengo contracciones que me las inducirán porque estoy dilatada sólo de 1 cm asique que me desvista por completo y que me ponga la bata. Este es el primer momento de la noche que oigo esa palabra (INDUCCION) que tanto recordaré a lo largo del día (y que hoy, 3 años después sigo recordando). La gine llama por teléfono a alguien y le dice que “va una para una inducción”. A mí no me explica nada y no sé si todo va bien, mal o qué pasa, he roto la bolsa pero de momento me encuentro estupendamente.

*Me montan en una silla de ruedas pese a decirles que puedo andar (paso de empezar pelenado pero aquí empiezo a notar que me tratan como a una enferma en vez de cómo a una mujer sana que soy, estoy embarazada y a punto de dar a luz, pero desde este mismo instante parece que quietita molesto menos…), de la que me llevan a partos pasamos por la sala de espera. Me paran un segundo allí para que le deje la bolsa con mi ropa a Gorka (parece que de momento la función del padre en todo esto es sólo hacer de perchero). Mientras le doy la bolsa le digo que me ingresan pero que está todo bien que no se preocupe (mi sonrisa de oreja a oreja parece que le tranquiliza algo, pero sé que está preocupado porque nadie le dice nada y no le dejan estar conmigo…). Nos habían dicho que en todo momento podríamos estar juntos y llevamos más de una hora en Cruces y el único rato que hemos compartido ha sido en la sala de espera aguardando a que nos llamaran.

5:00 a.m. Me ingresan y me llevan a la sala de dilatación 5 por REBA (Rotura Espontanea de Bolsa Amniótica)

*Esta sala tiene muy buena pinta, no me imaginaba que fuese tan grande.

Según entro en la habitación la enfermera me pregunta si quiero ir al baño y como yo no tengo ganas le digo que no. Ella asombrada me dice “no???”. Y yo le pregunto si tengo que ir por algo, ella me contesta que como después me van a poner las vías y las correas que no voy a poder moverme. Entonces le digo que si que voy al baño, pero como nadie me ha explicado donde está el baño voy hacia la puerta por donde entran las visitas y ella con tono burlón me dice “la otra puerta cariño, no te me quieras escapar tan pronto”. Quizás se pensaba que yo era adivina o algo así, en la habitación había dos puertas iguales, si nadie me explica nada, cómo voy a saber yo cual es el baño???? Salgo de baño, me dice que me tumbe y me tapa hasta arriba (nuevamente como si fuese una enferma), como hace un calorazo de la leche y yo me encuentro bien en cuanto se marcha me destapo. Mi cuerpo y mi instinto me dicen una cosa, pero los mensajes que recibo desde el personal sanitario son que “mejor que esté quieta”.

Al de pocos minutos llega la matrona, entra con la carpeta mirando las hojas, y me pregunta alguna cosa (tema de alergias y así creo recordar),  me dice que me va a poner una vía en el brazo por si acaso más adelante hace falta alguna cosa pero que de momento no la va a usar (veo que se ha leído mi plan de parto y que ha visto que no quiero medicación, ni sueros y que mi intención es que el parto transcurra lo más natural posible) y que también me va a poner los cinturones. Le digo que no sé cómo va el tema de los cintos, y ella incrédula me dice “si te los han tenido que poner fuera”, yo le contesto que no, que sólo me han mirado con el ecógrafo  y seguido replica, “¿y no te los ha puesto la matrona?” yo le contesto que teníamos cita ese día a las 8:30 pero son las 5:30 de la mañana asique no, todavía no me han puesto los cinturones en mi vida(sigo sin entender por qué todo el mundo cuestiona lo que le digo, ¿será que se piensan que las embarazadas somos mentirosas compulsivas o algo así?). Por intentar quitar hierro al asunto hace la gracia de decirme; “vale pues, cinturones-Eneritz, Eneritz-Cinturones ya os conocéis”. Yo le sigo la broma, al fin y al cabo vamos a tener que pasar 3 horas juntas hasta el cambio de turno, pero la noto forzada conmigo y yo tampoco estoy muy a gusto con ella. Le pregunto a ver cuando le van a dejar  entrar a Gorka (no sé el tiempo que ha pasado xq me he quitado el reloj, pero imagino que estará en la sala de espera como un flan y yo me encuentro bien por lo que no quiero que se preocupe en balde). Matrona1 me dice que en cuanto pase la ginecóloga para ver si me inducen el parto  que le llaman para que venga. PERFECTOOOO!!! A mí me vuelve a entrar el acojono y le pregunto a ver cómo me lo van a inducir, si me van a poner goteo o qué (vuelvo a pensar que mi idea de parto natural va a llegar a su fin…Yo que me consideraba una mujer informada, que había leído bastante sobre el parto y que haciendo dos cursos de preparación (por la sanidad pública y por privado) tendría todo controlado y mira tú, este día que llevo tanto tiempo esperando siento que todo depende de lo que en el hospital decidan y que mi opinión cuenta una puta mierda…). Ella me explica que puede ser goteo o a través de una especie de tampax que me meten, y que seguramente será lo segundo, pero eso quien lo decide es la ginecóloga (pero ella me da a entender como que me lo van a poner).

Llega la pediatra y es la primera persona en lo que llevamos de noche que me dice su nombre, quien es, y cuál es su función en todo esto (por muy obvio que sea, que la pediatra está para encargarse de Ekhi, a mi me parece perfecto que te lo explique y que se presente, esto te da sensación de seguridad y genera confianza). De 5 personas con las que he tenido contacto desde que he entrado en partos esta es la primera persona que se presenta y que me explica las cosas sin yo tener que andar interrogando… 1 de 5 madre mía…

5:50 a.m. Exploración gine y matrona.

Viene la ginecóloga y me explora, me dice que tengo el cuello borrado y que estoy dilatada de 2 cm. Asique como he evolucionado algo desde que he ingresado que van a esperar dos horas más para ver cómo progreso, la gine me quiere dejar mi tiempo 🙂

Matrona1 vuelve y me pone la vía (que por cierto se le traba con la pulsera que me han puesto en recepción y termino sangrando, ella se queja porque me la tenían que haber puesto en la otra mano (echando balones fuera) yo le digo que si quiere me cambio la pulsera de mano y me dice que no se puede porque si se rompe que me tienen que hacer otra con otros números y no sé que (cuando termina su turno a las 9:00 yo me cambio la pulsera de mano y así dejo la vía libre por si hay que utilizarla (ilusa de mi… que seguía con mi mentalidad de parto natural…)). Matrona1 al igual que la enfermera1 me tapa y yo le digo que prefiero estar destapada, ella me dice que es para que no me vean cuando abre la puerta y yo le digo que no hay problema que no me importa que me vean. No parece convencerle mucho pero acepta mi decisión y se marcha. Por fin dejan entrar a Gorka en la habitación (el pobre entra con cara de susto, pero en cuanto hablamos y ve que todo va bien se relaja). Mientras comentamos las primeras impresiones los dolores poco a poquito comienzan a llegar. Son dolores muy similares a las contracciones que he tenido los días anteriores, algo muy “light”. Ambos estamos tranquilos porque estamos juntos y aunque algo desconcertados (al fin y al cabo despertarse a las 3:00 de la mañana y de repente darte cuenta de que ha llegado el día es algo impactante), todo parece que va bien. Como estoy con los cintos puestos, la enfermera1 me ha dicho que no podía levantarme y Matrona1 cada vez que entra me tapa con la sábana, estoy un buen rato (una hora o así, marcar tiempos en este día se me hace complicado) tumbada boca arriba. Nadie me ha explicado nada, todo el mundo (menos la Pediatra1) parece que me están haciendo un favor atendiéndome (y esto, aunque yo no soy consciente de ello en el momento, pienso que es lo que me hace estar “alerta” y por lo que no termino de relajarme, así no hay quien pueda dilatar.) A las 7:00 de la mañana, Matrona1 vuelve a entrar y me coloca de lado hacia la izquierda y con una pierna hacia atrás. (Esta es una de las posturas que aprendimos en las clases para abrir la puerta de arriba y que el enano vaya bajando, asique como se para que es, me quedo en esa posición, aunque Matrona1 no me haya explicado porqué me pone así, me trata como si fuera un muñeco, un maniquí, creo que todavía no se ha dado cuenta de que soy una persona). Por whatsapp mi MatronaPrivada me dicen que SI QUE PUEDO LEVANTARME!!! Llevo dos horas postrada en la cama porque me lo han mandado cuando podía haber estado haciendo movimientos de pelvis para favorecer la dilatación!!!! MatronaPrivada me dice que si yo quiero que me levante (no voy a querer, llevo 9 meses preparándome para este día, aprendiendo posturas, haciendo ejercicios y no quiero estar tumbada en la cama, pero pensaba que al tener la bolsa rota no podía levantarme porque seguiría perdiendo liquido…). MatronaPrivada me dice que no me preocupe y que si me apetece moverme que lo haga, incluso que puedo pedir la pelota para hacer los ejercicios que hicimos en clase. También le pregunto hasta qué punto puedo “tensar la cuerda” para que no me pongan el tampax ni me induzcan el parto, qué más puedo hacer para favorecer la dilatación… Después de aclarar todas mis dudas con MatronaPrivada (manda huevos que estando en un hospital tenga que ser mi matrona (y no la de la seguridad social, sino otra que conocimos fuera del servicio público quien via wasap me resuelva las dudas) a las 7:30 por primera vez desde que ingresé a las 5:00 toco el timbre para que venga la matrona y pedirle que quiero levantarme (la verdad es que me da un poco de “miedo” tocar el timbre, no noto conexión entre Matrona1 y yo, y como me ha dicho que me esté en la cama, pues pedirle que quiero levantarme me da apuro, pero es lo mejor para ayudar a Ekhi a salir asique allá vamos). Matrona1 viene y le digo que me quiero levantar, ella con una sonrisa forzada me dice que sí que me levante, le pido a ver si me puede traer una pelota y me dice “si hay libre alguna ya te traigo, pero no sé si va haber” y al de unos minutos nos trae una pelota, yo me siento y ella me dice que intente no moverme mucho porque sino los monitores no reciben el latido del bebe (estar encima de la pelota y no moverme es un poco contradictorio ¿no? Una vez más me doy cuenta por qué me tratan como a una enferma porque cuanto menos me mueva mejor para ella). Al de un rato de comprobar que todo está bien monitorizado se marcha.

Matrona2; Entretanto llega Matrona2, y según entra por la puerta con una sonrisa de oreja a oreja y dice; “hola soy Matrona2, que me han avisado por whatsapp para que venga”,¡¡¡a mí se me abre el cielo!!! Por fin alguien con buena cara, dispuesta a escuchar lo que queremos, nos explica que si quiero levantarme que puedo hacerlo sin problemas, que si necesito ir al baño también (yo alucino porque llevo una hora con ganas pero como me había dicho la enfermera que no iba a poder ir me estaba aguantando…), que para ir al baño sólo tengo que tocar el timbre y que ellas me desenchufan de los monitores y luego me vuelven a enchufar. De repente aparece Matrona1 (yo creo que para ver qué hace Matrona2 con nosotros) y  aprovechando que están las dos les digo que quiero ir al baño. Matrona1 me desconecta y Matrona2 me ayuda a ir con los cables hasta allí. Al volver a conectarme los monitores ven que el latido de Ekhi no se percibe bien y piensan que es porque uno de los sensores va mal, Matrona2 le dice a Matrona1 que para que yo pueda seguir moviéndome que puede cambiar mi sensor por el que tiene puesto la chica a la que está atendiendo ella que tienen la epidural puesta y está tumbada así yo puedo seguir moviéndome. A Matrona1 no parece agradarle mucho la idea, yo creo que ella estaría más a gusto viéndome postrada en la cama así le doy menos trabajo, pero gracias a Matrona2 puedo seguir moviéndome y parece que los latidos de Ekhi se vuelven a escuchar. Matrona2 es un solete y a mí me ha relajado muchísimo poder aclarar mis dudas y sentir su cercanía entre tanta incertidumbre. No estuvimos más que 10-15 minutos juntas pero GRACIAS GRACIAS y GRACIAS.

7:50 Matrona1 me vuelve hacer otro tacto vaginal y estoy dilatada de 3 cm y el cuello borrado un 90% En su momento no soy consciente de que en 3 horas ya me han hecho dos tactos vaginales, cuando en mi plan de parto pongo que me gustaría que fueran cada 4 horas como pone en la guía práctica de atención al parto normal. Está claro que aquí no sirve de nada ni mi plan de parto ni lo que dicen las guías… Lo que el personal médico del momento que te atiende decida está por encima de todo, incluso de tus decisiones aunque sea tu cuerpo con el que están jugando…

Seguimos felices, los dolores van en aumento pero los llevo bastante bien. Ahora que sé que puedo moverme y hacer aquello que he aprendido estos meses atrás estoy contenta de sentirme útil y de ayudar en la medida de mis posibilidades a que nuestro txiki venga con nosotros.

9:00 CAMBIO DE TURNO por fiiiiiiiin!!!! Eso sí, antes de irse Matrona1 pasa a despedirse y las últimas palabras que me dice son; “no intentes hacerte la valiente y antes de que el dolor llegue a un 80% ponte la epidural porque sino luego no se puede, en cuanto el dolor este en el 50% póntela” (Ahora con mi historia clínica delante, veo que ha escrito un “lo siento” en su última valoración de mi parto, todavía no se a quien va dirigido ni porque pide perdón, con el tiempo me enteré que despidieron a esta matrona, asique a mí me tocó el gordo…) Seguido viene Matrona2 también a despedirse, le digo lo que me ha dicho Matrona1 y me dice que ni caso, que puedo ponerme la epidural cuando yo quiera, que no tenga miedo a pedirla.

Matrona 3: Ella es una de esas personas  que recordaré toda mi vida por lo bien que me trato (y en ese hospital,  entre tanta “mala leche”, un mínimo de cercanía es lo más, o por lo menos para mí así lo fue). Matrona3 nada más entrar se presenta, nos explica cosas de la habitación (como por ejemplo cómo regular la luz para estar más a gusto. Hasta ahora no nos lo habían explicado y después de 4 horas en esa habitación está bien saberlo, en fin…).

A las 10:30 viene Matrona3 me hace otro tacto vaginal y me dice que lo siente mucho pero que me van a “ayudar” con un poco de oxitocina porque la cosa no avanza (me ponen a 6 la oxitocina). Le pregunto el por qué lo siente y me dice que porque con la oxitocina sintética el dolor de las contracciones aumentara (con lo bien que lo estaba llevando yo hasta ahora…) Mi cuerpo parece que todavía no está listo para sacar a Ekhi, sigo dilatada de 3 cm asiq después de “tantas horas” (según el hospital hay q empezar a mover algo, aunque a mí me gustaría esperar a que mi cuerpo evolucionara…) me ponen oxitocina por la vía para ver si dilato…

Auxiliar rosa 2: Otra de las caras que tengo grabada en mi mente. Recuerdo que al principio me agobié un poco porque entró en la habitación con ganas de ordenarlo todo (habíamos movido una silla y la pelota estaba al lado de la puerta porque yo estaba haciendo movimientos allí). Además de eso me hizo algún que otro comentario como que estaba sufriendo para nada y me insinuó que lo mejor sería ponerme la epidural, pero al final del día cuando yo ya estaba destrozada me trató con mucho cariño incluso se quedo al parto completo aun habiendo terminado su turno.

Así ando, de pies, soportando el dolor como puedo… esto va en aumento pero me siento capaz de aguantar hasta partirme x dentro (y aunque a estas horas no soy consciente de ello, el dolor por la oxitocina así será, como si me partieran por la mitad.)

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11:00 Me suben la oxitocina a 12, al de un rato hasta 24

12:03 Nuevo tacto y reconocimiento, estoy dilatada de 5cm y me colocan un electrodo interno porque con los cintos se pierde la frecuencia cardiaca de Ekhi. Me dicen que me van a bajar la oxitocina porque Ekhi sufre asique me la vuelven a poner a 6. El dolor de las contracciones va en aumento…

13:30 En esta hora y media han ido aumentándome la oxitocina de 6 a 12. Estoy jodida por el dolor pero ya estoy dilatada de 6 cm asique parece que la cosa avanza y me siento con fuerzas de soportar lo que me echen. El electrodo interno parece que no funciona bien asique me lo cambian, pero este parece que tampoco funciona, y Matrona3 me lo quita y me pone otro… Tercer pinchazo que le hacen a Ekhi en la cabecita y yo con tanto tacto y que si sube que si baja la oxitocina sigo sin poder relajarme, así no hay quien de a luz tranquila…

15:15 Me han subido la oxitocina a 24 y el dolor empieza a ser insoportable, cada vez que hay una contracción es como si se me partiera el cuerpo en dos… Matrona3 me hace otro tacto (ya llevamos 6 en menos de 10 horas, queda claro que lo de cada 4 horas se lo pasan por el forro), estoy con el cuello borrado pero sigo dilatada de 6 cm, en 2 horas ni con oxitocina he conseguido dilatar… Me da un bajón impresionante y siento que no soy capaz de aguantar tanto dolor asique decido ponerme la epidural.

Anestesista y su amigo: Desde que decido ponerme la epidural hasta que llega el anestesista de guardia pasa muy poco tiempo. Me dicen que me la va a poner antes de irse a comer asique que he tenido suerte,  si se llega a ir a comer otro gallo cantaría… El anestesista es muy correcto y me trata “bastante bien”. Lo pongo entre comillas porque mientras está preparando todo para pinchar, incluso mientras me anestesia está hablando con su amigo (otro médico que viene con él simplemente a mirar) hablando sobre las vacaciones de mengano y de fulano. Yo que estoy muriendome de dolor y ellos de charleta… Eso sí, en este momento Matrona3 me ayuda muchísimo, el dolor es impresionante y tengo que estar quieta para que me puedan pinchar y gracias a ella que me ayuda un montón con las respiraciones consigo aguantar lo que sea. Este es uno de esos ratos que se que recordare para siempre, porque de la misma manera en la que recordaré a las personas que me trataron mal, la recordaré a ella que me trato como a ella le gustaría que le tratasen con profesionalidad pero con mucho cariño.

16:13 El efecto de la epidural llega y con ello dejo de sentir. Estoy cansada por los dolores que he aguantado antes pero ahora mismo es como si no estuviera de parto, no siento nada, y cuando digo nada es nada… El descanso del dolor me viene bien y estoy orgullosa de haber aguantado 12 horas (las ultimas 2 han sido horrorosas) y pese a que me había propuesto tener un parto natural no vivo como una carga el hecho de haberme puesto la epidural, he aguantado todo lo que he podido hasta desencajarme pero hasta aquí he llegado y estoy contenta de lo que he hecho. Esto es lo que pensaba en el momento del parto, a día de hoy me cago en los tactos vaginales, en la oxitocina y en todo el hospital que no me dejo parir a mi ritmo. También me cago en mi misma que no fui capaz de reivindicar más mis preferencias, pero en ese momento estaba tan vulnerable y te sientes tan perdida (ser primeriza es lo que tiene) que te fias de lo que te dicen… Al fin y al cabo ¿por qué no vas a confiar?

17:00 Después de haberme subido la oxitocina a 48, me la paran porque la frecuencia cardiaca fetal baja, osease que Ekhi sigue sufriendo, está claro que al txiki tampoco le gusta esto de que le metan prisa para salir… Ya estoy dilatada de 7-8cm, parece que el haberme estancado en 6 cm no era para tanto y ya vamos llegando a la recta final…

18:00 Me trasladan de la sala de dilatación número 13 (que mal numero…) para que termine de dilatar y porque después será el expulsivo en esa misma sala ya que la cama está preparada para ello (eso es lo que me cuentan). La cama tiene la posibilidad de bajar la parte de los pies y de esta manera te pueden poner en litotomía, esa postura tan antinatural para parir… Vuelven a ponerme la oxitocina a 12 y después a 24… parece que hay prisa porque salga Ekhi pero nadie me dice el por qué… Me duele la cabeza bastante y se lo comento a Matrona3 ella me da paracetamol, y bromeamos un poco con que yo era la que quería un parto sin medicamentos y mira, no tengo más que drogas en mi cuerpo… que horror….

18:47 Matrona3 vuelve para hacerme otro tacto, esta vez ya estoy dilatada de 10 cm!!! Pero ella no me dice nada (esto lo estoy descubriendo ahora que tengo mi historia clínica delante). Me vuelve a parar la oxitocina porque Ekhi sigue sufriendo… me recomienda que intente descansar para coger fuerzas y como no noto nada intento dormir un rato.

19:54 Matrona3 vuelve, me mira y nos dice que estamos en la recta final y que a las 21:00 “toca empujar”.

* No sé qué hora es pero parece que empieza el baile… “Desmontan” la cama en la que estoy y la colocan en modo “trono”, ya me tienen lista para sacarme a Ekhi, yo no siento nada del pecho para abajo y después de tantas horas estoy como si me hubiera fumado un porro… Atontada, como si no estuviera viviendo ese momento en mis propias carnes…

Matrona4: Como Matrona3 ha terminado su turno a las 21:00, Matrona 4 es la que me atiende durante el expulsivo. Desde que empieza el baile (me han dicho que toca empujar y así es, aunque yo no sienta nada, ni mi cuerpo esté en ese momento es lo que toca porque el personal sanitario así lo manda… es la hostia…) estoy con una nueva matrona, en su momento sentí que me trató bastante bien, ponía sus manos en mi barriga y me decía cuando empujar, ya he dicho que yo no noto NADA. Con el tiempo he descubierto que me hizo la maniobra Kristeller (puedes leer porqué se desaconseja hacerla en la página de El parto es nuestro)

Gine verde3: Entra y lo cierto es que no recuerdo si me dijo algo o no… Desde que estoy sola con Gorka descansando hasta que desmontan la cama y la sala se llena de gente todo transcurre muy rápido… Lo que recuerdo de Gine3 son varias cosas… y todas son negativas menos una… Por un lado recuerdo (y esto se me ha quedado grabado a fuego, a día de hoy sigo viendo la imagen tal cual como sucedió aquel día), suena un móvil (una semana después me explican que no era un móvil sino el busca, pero al fin y al cabo es un teléfono), Gine3 se pone nerviosa porque es el suyo, pero con dos ovarios y teniendo una mano dentro de mi coño utiliza la otra mano para coger la llamada y pasarle el móvil a la matrona para que se lo sujete en la oreja… Habla durante muy poco, dice que está en un parto y que no puede atender, pero ¿en ese momento dónde queda mi dignidad? Después de 18 horas de parto, estoy en ese puto potro con las patas abiertas de par en par a punto de recibir a mi hijo y ¿teniendo una mano dentro de mi estás hablando por el móvil? En aquel momento no le di mayor importancia porque sólo intentaba concentrarme en empujar pero a día de hoy cada vez que lo pienso me pongo de una mala leche… También recordaré a Gine3 el resto de mi vida porque es quien me cosió al finalizar el expulsivo, y lo hizo con tanto mimo que me ha quedado una cicatriz que parece un Picasso… Como me dijo la matrona del ambulatorio la semana siguiente al parto “Eneritz, es que parece que tiene una sarta de morcillas en vez de una cicatriz…” este tema al contrario que otros, ha ido perdiendo importancia para mí a medida que va pasando el tiempo. Tengo una cicatriz fea y me ha quedado un bultito que antes no tenía, pero no es algo que me traumatice, eso sí tengo claro que si en vez de ser yo hubiera sido la hermana, amiga o prima de Gine3 me hubiese cosido con más cuidado y eso es lo que me da rabia… Si es tu trabajo hazlo todo lo mejor que puedas, imagínate que ese coño que estás cosiendo es el tuyo… A lo largo del expulsivo las palabras y frases que utilizaba para “animarme” a empujar eran frases hechas y sin ningún tipo de empatía hacia mí, se limitaba a decir frases del estilo de: “vamos empuja, empuja, empuja, un poco más, empuja fuerte como si estuvieras haciendo cacas”. El único recuerdo positivo que tengo de Gine3 fue cuando me “defendió” diciendo un “Déjala”, cuando otra medico estaba tratándome de malas maneras.

Gine 4 Señor: Tan sólo vino en una ocasión, me metió la mano (no quiero ni contar la de personas que me han metido la mano hasta el higadillo a lo largo de todo el día…) y les dijo algo sobre cómo proceder. Yo que no quería que hubiera hombres en mi parto (al fin y al cabo ellos no lo viven en sus carnes y pensaba, ilusa de mi, que las mujeres empatizarían más conmigo) pero resulta que este señor, fue muy profesional.

Gine 5 chica joven sonriente: En contadas ocasiones Gine3 le cede su sitio y es ella quien con su mano dentro de mí me anima a empujar. Lo hace con más cariño que Gine3, pero también siento que utiliza frases hechas y que no le salen de verdad… Parecen robots… Con lo que me quedo de ella es que de vez en cuando me sonríe como intentando animarme cada vez que termina una contracción y yo he empujado con toda mi alma. 

Auxiliar rosa 2: Después de estar todo el día conmigo, esta enfermera prepara todo el instrumental para el expulsivo y pese a haber terminado su turno ella se queda hasta el final. En el momento para mi eran dos ojos más que estaban frente a mi mirando lo que sucedía entre mis piernas, pero al terminar todo se acercó, me dio la enhorabuena y me dijo que lo había hecho muy bien, y para mí eso es algo a agradecer.

Medico de Blanco. Chica borde: La que peor me trato a lo largo de todo el expulsivo. Utilizó frases del estilo de: “pero venga!!!! Empuja!!! ¿No nos quieres ayudar?”. Cuando decidieron realizarme la episiotomía y sacar a Ekhi con ventosa echaron a Gorka y fue entonces cuando a mi me entró el bajón (después de 9 meses de embarazo y de las 18 horas de parto juntos, a él le echan cuando hay 8 personas desconocidas para mi viéndome con las patas abiertas de par en par?!?!?!?!) a la señorita medico no se le ocurre otra cosa que gritarme: “¿pero por qué lloras?” y yo que en ese momento ya no podía más le contesté un “no se” y ella seguía cuestionándome “pues no entiendo por qué lloras de verdad”. En aquel momento no estaba para contestar a sus comentarios impertinentes sólo necesitaba que Ekhi saliera sano y que toda esa gente desapareciera de delante mía, pero un año después conseguí entregar varias hojas de reclamaciones, donde le expresaba lo mal que me hizo sentir y que ojalá nadie le tratase como ella me trató a mi aquel día, porque fue vergonzoso.

Dos pediatras, chico y chica: Uno de ellos, el chico se presenta y me dice que él estará ahí para atender a Ekhi en el caso de que lo necesite. A mí me tranquiliza saber que si algo va mal, están al pie del cañón, pero al mismo tiempo, son otras dos personas que están ahí quietos sin hacer nada más que mirar mi potorro…

Expectadora rubia: No sé quien es ni qué pinta ahí. Está al lado de la puerta simplemente mirando lo que sucede… no habla con nadie ni participa del parto simplemente mira cómo transcurre todo, me mira a mí, bueno más bien mira lo que me están haciendo ahí abajo, yo ni siento ni padezco y a decir verdad con tanto público y con todo lo que me están tocando y manoseando prefiero ni saber lo que ocurre debajo de mis piernas…

21:20 Tras rajarme y tirar de Ekhi con la ventosa me lo sacan y me lo arrancan. Estoy desorientada y sola, lo primero que oigo y veo es a la medico de blanco coger a Ekhi y decir “pero qué grande es!! Vaya niño” mirándolo con cara de asombro. A día de hoy con lo mal que me trato esa mujer que fuera ella la primera que tuvo en sus manos a mi hijo me da una rabia… Yo la seguía con la mirada mientras se lo llevaba a los pediatras, y oía al resto de gente decir “que le dejen entrar al padre”. En ese tiempo sólo recuerdo a las dos gines cosiéndome y yo no parar de mirar a los pediatras (a Ekhi no le veía porque me lo tapaban ellos). La espera se me hizo eterna y a pesar de que Gorka me diga que lo tenía a un metro de mi, se me hizo como si estuviera a 1000 metros… Cuando logré recuperar algo de energía les pregunté: “¿qué le pasa?” y ellos me contestaron “nada sólo le estamos mirando” (se pensaran que soy tonta, ¿si no le pasa nada por qué no me lo ponen piel con piel?). Ekhi al escuchar mi voz reaccionó (está claro que con quien tenía que estar era conmigo y no es esa mesa fría), y la saturación en sangre se estabiliza asique me lo traen mientras la pediatra me dice “podrías haber hablado antes, ya está mejor”. En el momento no tenía energía y lo único que me importaba era disfrutar de mi peque después de esos minutos desde que me lo sacaron, pero ahora le soltaría un “¡¡¡podríais haberme dado a mi hijo antes!!!”. Mientras tengo a Ekhi en brazos me siguen cosiendo las dos ginecólogas y la verdad que es algo que se me hizo largo, les pregunto si les queda mucho y me dicen que es que se tarda en coser. Yo no sé lo que se tarda pero yo quiero centrarme en mi hijo y que nos dejen a los tres solos de una vez.

21:50 No nos dejan ni media hora solos, llega una enfermera, medico, pediatra o no sé lo que era porque no recuerdo su color de bata y le limpia el culo y le pone el pañal. Antes de que ella llegara, Ekhi me había cagado encima pero como yo ni siento ni padezco no me había enterado, además es algo que no me importa sólo necesito tranquilidad y estar con nuestro hijo. Me pregunta si quiero darle pecho y le digo que sí y ella me lo coloca en la teta.

22:30 Vuelve la misma chica, le pesa y le mide, le echa la crema en los ojos y demás cuidados… Les hacen/hacemos mil cabronadas nada más nacer, Ekhi no para de llorar mientras está con ella… y yo me pregunto, ¿por quéq es tan importante hacerle todas estas cosas ahora? Se podría esperar un poco? Joder con las putas prisas… Finalmente me lo devuelve y Ekhi se tranquiliza.

23:00 Nos suben a planta y tengo claro que a partir de ahora nadie nos va a separar. 🙂

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4 respuestas a “Mi vivencia de parto

  1. Silvina dice:

    Me he sentido identificada en muchas cosas…🙁Por qué siguen pasando estas cosas? Por que nos tratan así ?? Q rabia da,impotencia… me quedo con “A partir de ahora Nadie nos va a separar” 🙂

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    1. eneritzap dice:

      Pues nos tratan así porque se creen con la verdad absoluta, poruqe vivimos en un sistema patriarcal de mierda que ningunea a la mujeres. Pero estamos generando cambios, son muuuuchos los años en los que las mujeres van luchando (si, es una lucha constante) por que las cosas cambien. ¡Vamos a por ello Silvina! 😉

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  2. Esther Piñeira dice:

    Hola.

    Tras leer tus dos últimos post detenidamente, creo que me toca ejercer un poco de “abogada del diablo”. Aprecio mucho todo lo que cuentas, considero que eres muy valiente al hacerlo. Pero hay cuestiones que, desde el profundo respeto hacia ti y tu parto, creo que debo matizar.

    Soy profesional sanitaria. También madre de dos hijos. Por eso, conozco ambas facetas. Aunque no he trabajado en partos, sí he atendido a muchas pacientes que han vivido y viven a día de hoy situaciones que para las y los profanos en la materia son impensables.

    Quisiera trasladarte un poco mi visión profesional y comentar luego algunos aspectos de tu parto, basándome en lo que narras, pues no poseo tu historia ni informes, así que procuraré ser muy prudente y, desde luego, muy muy respetuosa, pues mi intención es tratar de ayudar a comprender aspectos que quizás en su día no se explicaron ni se comprendieron bien.

    El parto es un hecho trascendental para nosotras. Para mí cada uno de los dos que he vivido ha sido único. Es cierto, no hay dos partos iguales. Y de hecho, desde el punto de vista clínico ambos también fueron muy diferentes.

    Pero a lo que iba. Siendo tan importante y especial, creo que en los últimos años se le ha rodeado de una especie de “halo esotérico”, como yo suelo decir, por culpa de algunos movimientos y también matronas insensatas. A ver si me explico bien: me encuentro con mujeres que tienen unas expectativas muy elevadas respecto al hecho físico de su parto que no se corresponden en absoluto con lo que sucede luego durante la expulsión.

    Para mí, el vídeo que sitúas en el primer post es revelador. El parto placentero como tal nunca lo he conocido. Ni en mí ni en ninguna de las pacientes que atiendo habitualmente. Otra cuestión es el papel hormonal, que ya se encarga de minimizar las molestias de todo el proceso y hasta nos hace olvidar el dolor físico experimentado.

    Y, por supuesto, algo que no tienen en cuenta quienes propugnan estas cosas: no hay dos mujeres iguales y, por tanto, tampoco hay dos partos iguales. De hecho, una misma mujer, como te decía, puede tener dos partos completamente diferentes. En mi caso personal por ejemplo, mi primer parto fue rápido, sin complicaciones, un parto de fábula, como me repetía una compañera. Pero mi segundo parto se complicó, y hube de pasar por quirófano. Cesárea, puntos y una recuperación no muy buena que me tuvo casi un mes fuera de combate.

    Es decir, que sí, algunas podrán parir en su casa, no tendrán problema para dar a luz. Pero otras no.

    Durante mi trayectoria profesional he conocido a unas cuantas pacientes que se habían preparado superbien las respiraciones, cómo empujar, se habían leído no sé cuántas guías y manuales del buen parto y luego jamás pudieron practicar nada de ello porque en vez de parto vaginal fueron derivadas a cesárea.

    No recomiendo acudir con ideas preconcebidas de cómo va a ser o cómo queremos que sea el parto. Tenemos que conocer la técnica, saber cómo se desarrolla, pero dejarnos guiar por las y los profesionales que nos atienden. No conozco el hospital de Cruces, sé por referencias que en partos son un poco expeditivos porque siempre han estado algo saturados, pero tienen un excelente jefe de servicio y personal altamente cualificado. Puede que fueran bruscas, pero allí nacen más de 4.000 criaturas al año, atesoran gran experiencia, y eso es importante.

    Es cierto, quienes trabajamos en la sanidad muchas veces no somos lo amables y accesibles que debiéramos. Y no damos al paciente todas las explicaciones que necesita y merece sin duda. Los problemas internos del servicio (como poco personal, o turnos laaargos y complicados) jamás deberían repercutir en el y la paciente. Pero ocurre.

    La silla de ruedas… Protocolo puro y duro. Y, además, necesario. ¿Por qué? Porque puedes tener pérdidas por el camino, con lo poco higiénico que sería eso, puedes desvanecerte por caída de tensión,… Puedes pasar en cuestión de segundos de sentirte muy sana y fuerte a perder el conocimiento. No es lo habitual, pero pasa. Así que el hospital procura “cuidarte” lo mejor que puede, aunque tú no lo compartas y creas que te hacen pasar por enferma.

    Y no es que los médicos desconfiemos de lo que nos dice la paciente, al contrario, pero tenemos que asegurarnos. No es un juego de niños, nos lo tomamos con mucha seriedad porque una mala exploración y valoración inicial puede tener luego graves consecuencias. Te podría poner muchos ejemplos.

    La maniobra de Kristeller, por ejemplo, sí implica ciertos riesgos, pero como muchas otras cosas. Es muy habitual y merece la pena si quien la practica tiene los conocimientos y experiencia precisos.

    Parece que tu parto se complicó. Por los tiempos que manejas, no dilatabas debidamente. Y eso no tiene nada que ver con cómo te hablaran las gines o las matronas o si había mucha o poca gente observándote, sino en la respuesta de tu propio organismo.

    La episiotomía también sugiere canal de parto difícil y tejidos perineales de baja elasticidad. Hace unos años era habitual con primerizas, pero hoy se mira mucho más si conviene o no practicarla.

    No me queda claro si te administraron Propex o directamente fueron a oxitocina. Parece que hubo sufrimiento fetal, y con tres test de pH fetal… No estamos ante un parto fácil.

    Tienes que tener bien claro que cuando entras en partos, las personas que allí están tienen dos vidas en sus manos: la de tu bebé, pero también la tuya. Llevan muchos años atendiendo todo tipo de situaciones, y aplican rápida y urgentemente el protocolo que precisa cada caso. Si el parto va bien, si la dilatación sigue su ritmo, pueden respetar más o menos tu plan de parto.

    Pero si surge la menor dificultad… no se la juegan. Tu vida y la de tu criatura pueden peligrar, y hay que actuar con rapidez. En esas circunstancias cada segundo cuenta. En una posible asfixia perinatal, unos cuantos segundos pueden marcar la diferencia entre un bebé sano u otro que desarrolle una encefalopatía, con las secuelas que le acarrearán de por vida.

    Protestas porque los pediatras “retienen” a tu bebé y te impiden practicar el “piel con piel”, porque le aplican la tetraciclina en los ojos… Pero es que, tras un parto complicado, están verificando el buen estado de la criatura, porque puede suceder que necesite una “ayuda” de oxígeno u otro tratamiento, su corazón no responda correctamente por las bradicardias y esfuerzo realizado… Qué temerarios y malos profesionales serían si no actuaran de la manera en la que lo hicieron, aunque a ti te molestara. Pero es que quien manda es el bienestar del niño, no nuestros deseos, por mucho que queramos tener a la criatura con nosotras cuanto antes.

    Y respecto a “echar a tu pareja”, es habitual cuando surgen complicaciones. Yo tampoco creo que eso sea muy correcto, la verdad, pero también es cierto que tampoco sabemos cómo va a reaccionar esa persona, y además, cuando la intervención va a mayores hay que procurar la máxima asepsia.

    En fin, me he extendido mucho, pero quería matizar algunos aspectos de tu narración, como te he dicho basándome exclusivamente en tu relato, y en cualquier caso, si necesitas más detalles, estoy a tu entera disposición. Estaría bien que pudieras reunirte con alguna de las gines que te atendieron, o alguna matrona cualificada con la que pudieras contrastar tu experiencia de parto y cómo lo vivieron y por qué actuaron así ellas.

    Recibe un fuerte abrazo,
    Esther

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    1. eneritzap dice:

      Hola Esther! Lo primero agradezco tus palabras y que te hayas tomado el tiempo de escribirme. Desde el comienzo recibo tu respeto por mi vivencia y eso me parece uno de los puntos de partida CLAVE para cualquier comunicación. Entiendo también que por escrito es más complicado todo y que en ocasiones malinterpretamos las palabras, por eso antes de responderte quiero dejar claro que todo lo que escribo lo hago desde la calma y con una sonrisa en la boca sin ánimo de ofenderte. 😉

      Por partes, sobre entender lo sucedido en mi parto, ya lo entiendo, agradezco tu disposición para ayudarme (GRACIAS de verdad por tu ofrecimiento) pero una vez conseguí mi historia clinica contrasté mis dudas y todo lo que allí venía con la matrona de cabecera y con otra matrona de confianza. Por eso cada paso dado soy consciente de por qué se dió, ya sea por el protocolo del hospital o por la interpretación de la persona que me atendía en el momento. En este punto, entiendo que lo hicieron como mejor pudieron, supieron o con lo que sus conocimientos les permitió, pero eso no quita para que yo sienta que me robaron mi parto además de sentirme violentada.

      Por otro lado, parece que cuando exigimos (si, digo exigir porque es nuestro derecho) que se nos trate con respeto, se nos informe y se atienda el parto siguiendo las recomendaciones de la Estrategia de Atención al Parto Normal estamos pidiendo “de más” o es que somos unas “caprichosas” y se nos dice aquello de “cuando vas al hospital te atienes a lo que hay”. Yo así lo hice, respeté todo lo que me dijeron y cual imbecil (así me siento, muuuuy gilipollas por haberles hecho caso en todo) fui accediendo a todo lo que me proponían. Pero ¿qué hay detrás de las actuaciones? Prisas por falta de camas, por falta de personal… Justificar estos actos es como justificar que un niño se pase el día meado porque en su colegio no hay suficiente personal para cambiarle el pañal. Esto es maltrato, se puede justificar como se quiera pero es una mierda que se de y no podemos consentirlo.

      Entiendo que haya veces en las que mis palabras suenen a critica incluso que mis palabras puedan herir. Mi intención no es desprestigiar al pesonal sanitario ni mucho menos, de hecho en mi relato también hablo de matronas y una enfermera que me trataron de lujo, además de una pediatra que se presentó e hizo su trabajo correctamente. Lo triste es que estas personas son un oasis en el desierto. Podría decirte que esta es mi vivencia, pero trabajo con mujeres puérperas y no te haces una idea la de mujeres que me cuentan historias muy parecidas a la mía (la última ayer mismo, una mamá que parió hace 3 meses y ha comenzado a ser consciente de lo sucedido ahora). Esto HAY QUE PARARLO. Los protocolos están ahí y a mi me parece genial que estén pero cuando se trabaja con personas lo importante no es lo que ponga en el papel sino la persona que tienes delante…

      Por finalizar (podría escribir muchísimo más pero no quiero extenderme mucho), dices que yo no dilataba “en respuesta a mi propio organismo” y tienes razón, yo no echo balones fuera, esa es mi parte de “culpa” estaba tan alerta a todo, que no me sentía segura y como bien sabrás para dilatar la hormona que se necesita es la oxitocina. Si yo no paraba de segregar adrenalina y son hormonas antanogistas pues ahí tienes “el quid de la cuestión”. El entorno, el cómo nos traten, cómo nos sintamos es vital en un proceso de parto. Esto no lo digo yo, lo dice Michel Odent (para quien no lo conozca es un obstetra de 85 años con más de 16.000 partos a sus espaldas). La atención sanitaria es genail y yo apuesto por ella, está claro que no todas als mujeres pueden/podemos parir en casa, pero también está claro que estamos volviendo patológico un proceso fisiológico y este es el comienzo, el cambiar la manera de entender el parto. Parir NO es peligroso (se puede complicar si, también hay personas que se asfixian con un alimento y mueren, pero comer de por si no es peligroso), además SABEMOS PARIR lo llevamos en nuestro cuerpo de mujer, llevamos miles y miles de años haciéndolo y pretender de creamos que “no somos capaces” forma parte de la mierda de patriarcado en el que vivimos. Somos mujeres, no idiotas, basta de infantilizarnos y pensar que necesitamos que nos “salven” constantemente. Es nuestro cuerpo, nuestro parto, nuestra vivencia. Que no nos la roben.

      Lo dicho, no me alargo, si te interesa que sigamos debatiendo y contrastando puntos de vista genial, mi intención con el blog es eso, poner sobre la mesa otra manera de entender el parto, la maternidad, la vida. 🙂

      Un abrazote enorme
      Eneritz

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